La bestia no ha muerto

Por Carlos Almarza, analista técnico de Ecotrader

Una de las cosas que uno va aprendiendo en el transcurso de la vida es a saber dónde se debe o no estar. Lo mismo pasa con la bolsa. La experiencia nos enseña que, más allá de empeñarnos en predecir el futuro, lo más importante es saber cuándo merece la pena estar posicionado o cuando debemos mantenernos al margen o con una exposición significativamente reducida a la renta variable. En los últimos meses la pregunta clave a la que los analistas buscamos respuesta es a si hemos asistido a un techo de mercado en la tendencia originada en Wall Street en el año 2009, lo que invitaría a aprovechar el actual rebote para reducir significativamente la exposición, o sí por el contrario hemos asistido a una simple corrección normal en tendencia que aún hace de la bolsa un lugar atractivo en el que permanecer. Los mínimos marcados de forma generalizada en la última semana del ya pasado año nos ofrecen una línea divisoria entre “estar o no estar”, algo ya en sí mismo valioso.

Los mercados son una maquinaria engranada de descuento de expectativas y tener o no razón prediciendo el futuro es poco relevante desde el punto de vista operativo. Es en muchos casos únicamente alimento para el ego, para nuestro yo más inferior, ese que continuamente nos exige resultados con inmediatez, lo que confronta directamente con el hecho de que los movimientos bursátiles consumen generalmente más tiempo del que nos gustaría. La bolsa requiere paciencia y analizar los movimientos con frialdad, no es buen sitio para la inmediatez que exige nuestro ego en su empeño por tener razón. Nuestro trabajo en buena medida consiste en detectar tendencias y en tratar de aprovecharlas sin buscar continuamente su techo o punto de inflexión para ser los más listos de la clase.

Cuando una tendencia está en marcha, atraviesa varias fases, y suele ocurrir que necesita mucho más tiempo del esperado para su desarrollo, maduración y agotamiento. Una de las máximas bursátiles es aquella de “la tendencia es tú amiga”, perogrullada que no lo es tanto, porque diría que son pocos los que saben aceptar su amistad sin ponerla continuamente en entredicho, con el desgaste que operativamente eso supone en términos emocionales y monetarios. Bajarse de una tendencia es fácil, volver a incorporarse puede no serlo tanto.

El debate actual cierne principalmente sobre la desaceleración económica global, el agotamiento del ciclo de deuda, el proceso de normalización de la política monetaria, la guerra comercial, el Brexit, los resultados corporativos y las implicaciones que puede tener todos estos factores en la tendencia originada en Wall Street en 2009. Todo el mundo mira a la bolsa estadounidense como posible detonante de la próxima crisis. La fuerte corrección desarrollada en los últimos meses del pasado año ha puesto en jaque su tendencia, pero considero precipitado darla por muerta.

Un simple vistazo como termómetro económico a la variación año a año del dato de empleo de EE.UU no agrícola muestra una destacable estabilidad en los últimos años en el rango de crecimiento 1,4% – 2,3%. Representa el número de personas que se suman o restan al conjunto de la economía, por lo que por el momento podemos decir que el empleo sigue favoreciendo la expansión económica. Puede ser visto como una ventaja a la hora de un aterrizaje suave la menor volatilidad y crecimiento en los últimos años comparado con su serie histórica.

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El aplanamiento de la curva de tipos en EE. UU y su posible inversión como antesala de recesión es claramente una amenaza, pero por el momento es simplemente eso, una amenaza. Ya llegará el momento de que cobre más protagonismo y habrá que seguirlo de cerca.

Respecto a la Fed, parece que las expectativas de subida de tipos se han reducido en buena medida tras la última reunión. La institución monetaria se ha hecho más sensible a la posible desacelación económica y eso el mercado lo recoge positivamente ante el riesgo de que se pase de frenada.

La resolución de la guerra comercial y el Brexit, ¿quién sabe? Son los dos elementos que podrían provocar más volatilidad en el más corto plazo, amén de desconocidos cisnes negros, pero en ambos casos aún podría ir para largo. La guerra comercial entre EE.UU y China es más una lucha por el liderazgo mundial y podría no haber hecho sino comenzar, pero la actual coyuntura sugiere que a ambos les conviene al menos escenificar potenciales acuerdos que contenten a los mercados. En cuanto al Brexit, cuando hablamos de una decisión tomada en base a una dejación de responsabilidad del parlamento británico como representante del pueblo en una democracia representativa, poco podemos apelar a la responsabilidad y la racionalidad. En la votación que tuvo lugar el 23 de junio de 2016, un 48,1% de los británicos votó a favor de quedarse en la Unión Europea y un 51,8% se pronunció a favor de abandonar. Dos años y medio después, cuando nos aproximamos a la fecha establecida para su abandono, el 29 de marzo de este año 2019, todo apunta a que el periodo podría ser extendido y no se descarta incluso la posibilidad de que decidan suspender o cancelar el Brexit.

Vayamos a lo que nos interesa, a la situación de los principales índices de referencia en Wall Street.

¡Vayamos con el susto!

Sí analizamos los orígenes del techo de mercado de 2007 en el Dow Jones Industriales detectamos caídas prácticamente idénticas a las vistas en los últimos meses de este 2018. Un primer tramo de -10,5% de caída para retroceder un -18% en su totalidad marcando mínimos decrecientes bajo los mínimos que marcó a mediados de marzo de ese 2007. Posteriormente un rebote de casi el 13%, que podemos considerar como un pull back o vuelta atrás a poner a prueba soportes cedidos convertidos en resistencias, y después ya sabemos todos lo que sucedió.

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Caídas de aproximadamente el 55% desde los 14.198 puntos a los 6.469.

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Vaya por delante que no creo que estemos en una situación como aquella, pero no deja de ser un aviso para navegantes. La propia curva de tipos de la deuda estadounidense, tomando como referencia el diferencial entre 10 y 2 años, ya llevaba más de un año invertida cuando el Dow Jones Industriales estableció su por aquel entonces techo histórico en los 14.198 puntos. En la actualidad se mantiene aplanada, pero el diferencial se mantiene por encima de cero.

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Veamos la corrección de los últimos meses del Dow Jones.

La estructura de caídas es prácticamente idéntica. Caída del -10,5% aproximadamente, como en 2007, y totalidad del -19,5%, ligeramente más que lo cedido en 2007 perdiendo también los mínimos de primeros del pasado febrero, lo que pone en jaque la tendencia al marcar nuevos mínimos decrecientes. Hemos visto un suelo en la última semana del año, cuando menos temporal, y un vertical rebote que ya supera el 12,8% de entonces, +14,5% al cierre del viernes. Cabe destacar que ya supera el hueco bajista abierto desde los 24.597 puntos y recupera soportes cedidos, por lo que se abre la puerta a que estemos ante algo más que un pull back. Aún no podemos considerar que se han alejado los riesgos bajistas, para lo que debe de superar los 26.000 puntos, pero esta potente reacción de forma vertical del conjunto de índices invita al optimismo y sugiere que los alcistas aún se resisten a ceder el mando.

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En este contexto cobra especial importancia el timing del mercado dada la avanzada maduración del actual ciclo económico y bursátil. No es momento de abrir nuevas posiciones. Es momento de hacer balance de situación, analizar carteras y evaluar riesgos. Mantenerse en la tendencia supone asumir el riesgo de ver una vuelta atrás hacia los mínimos de diciembre y aquellos que no estén dispuestos a eso deberían de valorar reducir exposición si cede los 23.700 puntos.

Sí analizamos el S&P 500 más de lo mismo. La situación comparativa de 2007 en su primera fase es prácticamente un calco de lo visto en los últimos meses del año.

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He aquí la dificultad de seguir tendencias, parece fácil, pero desde luego no lo es.

Una vez que hemos visto el ¡susto!, veamos argumentos a favor

Analizando las dos correcciones más destacables desde los mínimos de 2009 vemos que es similar en porcentaje a la vista en 2011. Considero hasta el momento tres grandes tramos al alza y tres correcciones destacables. Como digo, la primera es similar a la reciente, luego no es algo que no haya ya remontado. Cabe destacar que cada tramo alcista ha sido prácticamente corregido hasta el 38,2% de retroceso de la serie de Fibonacci. Este último ha retrocedido ligeramente por debajo de ese nivel, pero como mostramos la corrección es proporcional a la de 2011 y ni siquiera ha necesitado buscar apoyo en la directriz que une los últimos mínimos crecientes y que discurre actualmente por los 20.500 puntos.

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Sigamos con el hilo. La corrección vista en 2015/2016 en el Russell 2000 ha sido prácticamente un calco de la última desde los máximos históricos marcados en septiembre hasta los mínimos de diciembre. En ambas correcciones detectamos tres tramos, dos a la baja y un rebote intermedio proporcionales con un porcentaje de caída prácticamente idéntico, 27% versus 28%. La diferencia entre ambas correcciones radica únicamente en el rebote intermedio, menos amplio y complejo, pero las similitudes plantean la posibilidad de que estemos ante una corrección del todo normal dentro de la tendencia y previa a nuevos máximos históricos.

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Veremos sí la presión alcista encuentra las fuerzas suficientes para retomar la tendencia en lo que a priori sería la última onda del actual ciclo, pero podemos concluir que no sería la primera vez que el Russell 2000 supera una corrección próxima al 28%. La directriz en la que ha encontrado freno y desde la que trata de retomar la tendencia podría ser considerada como la línea divisoria que separa un contexto de continuidad alcista de un techo de mercado mayor. Ceder ese entorno de soporte y los recientes mínimos abriría la puerta de par en par a caídas hacia los mínimos de 2016, que nos darían una corrección superior al 45% desde máximos, pero por el momento, la reacción vista en las últimas semanas invita a confiar en la tendencia, que sigue siendo alcista en el Russell 2000.

Veamos ahora el Nasdaq 100 y Composite. Ambos cuentan con la banda inferior ascendente de un canal que acota las subidas desde mediados de 2011.

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Para considerar que se alejan los riesgos bajistas y que estamos ante algo más que un rebote es precisa la superación del entorno resistivo de los 6.870 puntos de Nasdaq 100 y sobre todo de los 7.100 puntos. En ese entorno resistivo de los 6.870 puntos podría aparecer interés vendedor y mientras no lo supere no se alejará el riesgo del amenazante potencial patrón de giro bajista en forma de cabeza y hombros (h-c-h?), pero por el momento la tendencia alcista originada en 2009 se mantiene vigente.

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Veamos el VIXY, ETF sobre volatilidad. Tras el último giro alcista en la corrección ha alcanzado la directriz bajista que muestro en el chart adjunto y ha vuelto a girar a la baja. Esa directriz y los recientes máximos sobre los 42,77 puntos son las referencias a vigilar. Un aumento de volatilidad sobre esos niveles no sería algo positivo para la renta variable.

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Operativamente es un momento para la prudencia en el que no recomendaría aumentar exposición en el más corto plazo. Como decía antes, cobra especial protagonismo el timing del mercado dada la importancia del momento técnico en el que nos encontramos. Es momento de hacer balance de daños sí los hubiera, de plantearse cerrar aquello que haya mostrado una especial debilidad y de mantener aquello que se muestre más fuerte. Sí el mercado decide subir, ya habrá tiempo de aprovechar eventuales consolidaciones para aumentar exposición.

Los riesgos están ahí, el ciclo está evidentemente más maduro que años atrás, pero aún no daría por muerta la tendencia. Aún podríamos disfrutar de importantes revalorizaciones, probablemente acompañadas por más volatilidad que la vista en el último tramo alcista destacable.

Con todo, no me sorprendería ver revalorizaciones hacia los 31.000 puntos, un tramo de aproximadamente el 43% desde los mínimos vistos en diciembre, pero eso ya es previsión de futuro, y lo más importante es preocuparnos de cual será nuestro comportamiento en función de los acontecimientos y las fuerzas del mercado. La bolsa tiene su propio lenguaje y no rinde cuentas a nadie.

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En un reciente artículo muy interesante de Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates en 1975 y uno de los más afamados gestores de fondos de Estados Unidos, sobre cómo funciona el mercado y la maquinaria económica, leía que podríamos estar en un ciclo de deuda de corto plazo (que suele durar entre 5 y 10 años) similar al de los años 30. Según Dalio, el periodo en el que estamos ahora se parece mucho a 1937. Eso encaja con el escenario que manejo de continuidad alcista hasta ver nuevos máximos sobre los 31.000 puntos en función de la estructura de precios que viene desarrollando el Índice Dow Jones Industriales, tanto en los últimos años, como en el más largo plazo desde aquellos años 30. Pero como digo, eso ya entra dentro de lo futurible y no depende de nosotros. Daría para un nuevo artículo. Simplemente quiero resaltar que, con sus diferencias particulares, el actual movimiento alcista originado en marzo de 2009 no es algo excepcional, no es algo que no se haya ya dado a lo largo de la historia y no sufre una sobrecompra insostenible, máxime tras la última corrección. Confiemos en la bestia, pero no a ciegas y con un buen control de riesgos.

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