Economía

África y Asia, focos de inversión para España ante la incertidumbre

La coyuntura económica mundial supone en sí misma un nuevo reto para la empresa en su ejercicio de internacionalización e inversión en los mercados exteriores. En plena desaceleración del crecimiento de las principales potencias mundiales, con la Unión Europea inmersa en un batalla interna por la resolución del Brexit y la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el entorno global de negocio se ha tornado incierto después de un periodo de fuerte expansión tras los años de la crisis financiera.

Precisamente, alrededor de este marco se abordó la perspectiva para el comercio en el recientemente celebrado Foro de Internacionalización CESCE-elEconomista bajo el título Nuevos desafíos en el panorama político internacional, de donde se extrajo una clara conclusión: la definición del papel de la UE en el conflicto entre China y EEUU será fundamental para adoptar una posición preeminente en el nuevo orden económico internacional.

Sobre este aspecto, la directora de Riesgo País y Gestión de Deuda de Cesce, Inés Menéndez de Luarca, apunta a que detrás de la guerra comercial entre Washington y Pekín en realidad se esconde "un objetivo de liderazgo tecnológico mundial", donde los estadounidenses aprecian una amenaza en China por lo que utilizan la guerra comercial como vector de negociación en este área. Además, Menéndez de Luarca reclama que Europa debe definir su posición estratégica para los próximos años.

"¿Va a ser la UE el adalid del multilateralismo que está abandonando EEUU o va a tomar medidas proteccionistas de control de la inversión extranjera y defensa de los intereses de la empresa?", cuestiona la directora de Riesgo País y Gestión de Deuda de Cesce.

Esta indefinición de Europa en el conflicto es uno de los elementos que más preocupa al sector empresarial, ya que del empeño de los dirigentes comunitarios para mantener una posición de influencia en el orden comercial dependerán las futuras condiciones que sobre las que operen las compañías exportadoras europeas.

En la misma línea, el economista y miembro del Consejo Editorial de elEconomista América, Javier Santacruz, explica que ante la redefinición del equilibrio geopolítico mundial, "que se pondrá de manifiesto en un acuerdo entre China y EEUU que llegará en no mucho tiempo", el objetivo es "estar presentes en ese nuevo orden" ya que a día de hoy la UE se ha quedado sola en la defensa del multilateralismo comercial.

Contingencias y certidumbre

En este panorama, las empresas con intereses en mercados fuera del entorno comunitario mantienen la incertidumbre por el futuro desempeño de sus negocios, que se podrían encontrar con nuevas barreras como aranceles o un endurecimiento de las condiciones para intercambiar ciertos productos.

Un desempeño que ya se ha visto mermado en los últimos años como señala el secretario general del Círculo de Empresarios, Alfredo Bonet. "Es preocupante la pérdida de peso del comercio internacional como motor del crecimiento mundial", que ha pasado de crecer al doble de ritmo que el PIB a situarse en niveles similares después de la crisis financiera de 2008.

De hecho, Italia es un caso de país de la UE que ya ha tomando una postura decidida en este posicionamiento, llegándose a situar a día de hoy como el segundo mayor receptor de inversiones chinas en Europa en el marco de la Ruta de la Seda, y en detrimento de otras regiones, que como señala Menéndez de Luarca "está provocando ciertos desequilibrios en el seno de la UE".

En este sentido, parece que las compañías europeas han optado por una estrategia defensiva ante el inminente impacto del Brexit, que castigará a las exportaciones de los 27 países de la UE y el denostado intercambio de bienes y servicios a nivel global por la guerra comercial. "Las empresas españolas llevan tiempo preparándose", asegura la consejera delegada de Arpa, Equipos móviles de campaña, Clara Arpa, en relación a los planes de contingencia que se están aplicando. Además, recuerda que en esta preocupación de posicionamiento mundial los países están dejando de lado una cuestión que "va a estallar" y sobre la cual habrá que actuar dentro de unos años: el cambio climático y su impacto en el desarrollo de la economía.

"La empresa necesita certidumbre" para poder desarrollar sus negocios, recuerda la directora de Riesgo País y Gestión de Deuda de Cesce, quien explica que Latinoamérica continúa siendo destino preferente para los empresarios españoles para sus exportaciones e inversiones ya que existen múltiples lazos culturales que les unen a la región, principalmente el del idioma. Sin embargo, también en sur de América se están produciendo acontecimientos disruptores como los cambios de Gobierno en las principales potencias y la crisis social y económica en Venezuela.

"El vuelco político que se ha producido en los dos grandes países de la región, México y Brasil, presenta más incógnitas que certezas. Otro elemento a destacar es la crisis venezolana, que podría alcanzar a toda la región", explica el investigador principal del Real Instituto Elcano, Carlos Malamud. Además, recuerda que este ciclo de elecciones ha provocado que se frenen muchos procesos de reformas estructurales pendientes en países latinoamericanos que impide un crecimiento económico más robusto -se prevé del 1,7% en 2019 y del 2,5% en 2020-.

Apoyar la internacionalización

En este sentido, uno de los elementos fundamentales para mantener el aporte del sector exterior al crecimiento del PIB es el apoyo de los gobiernos para la impulsar la expansión de las compañías nacionales, en este caso españolas.

"Los apoyos públicos a la internacionalización son escasos. Las empresas están por la mayor parte de la labor, por lo que se está pidiendo una reforma estructural del modelo" de apoyo a las empresas, señala el presidente del Club de Exportadores e Inversores, Antonio Bonet.

Por ello, Menéndez de Luarca, de CESCE, explica que a pesar de la elevada intensidad de los negocios en Latinoamérica -con fuertes lazos precisamente en países como México y Brasil-, la coyuntura de incertidumbre internacional está haciendo que los empresarios miren hacia otras regiones del mundo como África, Oriente Medio y el Sudeste asiático para expandir sus exportaciones y sus negocios. "En este contexto, la empresa necesita un marco regulatorio estable para no tener que modificar sus decisiones de inversión", explica la directora de Riesgo País y Gestión de Deuda de CESCE, asegurando que, precisamente, "como instrumento anticíclico, cuando más necesario es CESCE es cuando se produce la contracción de las condiciones financieras y la escasez de liquidez en el mercado".

El papel de China

Sin embargo, en el caso de África, la situación no es fácil para los empresarios europeos. Como explica el presidente del Club de Exportadores e Inversores, "en zonas emergentes de África subsahariana las empresas europeas dominaban el mercado de las infraestructuras y actualmente están siendo desplazadas por compañías chinas".

De hecho, Antonio Bonet subraya que el mercado anual en la región mueve unos 50.000 millones de euros de los que las empresas europeas solo tienen 16.000 millones. "Pero China no juega con las mismas reglas que el resto de países", advierte.

Es más, sobre esta idea, el profesor en el Centro de Estudios Financieros (CEF), Juan Fernando Robles, pone en el centro del debate el papel de los organismos reguladores. "En la cuestión del multilateralismo, es importante que los organismos como la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha perdido su papel definido en el ordenamiento del comercio mundial", señala el profesor del CEF.

A raíz de esto, Robles explica que la presencia de Europa en el mercado africano no hace más que decaer y que "son las empresas chinas las que están haciendo casi todo", si bien se vislumbra una guerra de valores a cuenta del modelo productivo del gigante asiático, que basa su fuerte competitividad en una degradación de las condiciones laborales. En este sentido, tanto Robles como Clara Arpa coinciden al asegurar que uno de los puntales de este modelo y que "de momento le va bien a la economía china" es la toma de decisiones "de forma centralizada", señala esta última.

Por su parte, Robles apunta a un particular talón de Aquiles en el modelo chino de desarrollo: la falta de transparencia del sistema político. De hecho, señala que la economía del gigante asiático se podría ver cada vez más arrinconada en el futuro ante un eventual contexto de mayor globalización comercial -revirtiendo la tendencia actual- en el que cada vez tienen mayor importancia los planes en las relaciones de intercambio de bienes y servicios y el buen gobierno de las empresas, es decir, la responsabilidad social corporativa.

Todo ello, podría armar "un modelo frágil para las próximas décadas" por la falta de libertades en términos sociales y económicos, apunta el secretario general del Círculo de Empresarios, Alfredo Bonet.

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