Economía

El seguro de crédito, clave para la financiación e inversión en el exterior

  • Celebración del 'Foro de Internacionalización Cesce-elEconomista'

La vocación internacional de la empresa española ya es una realidad. Con un sector exterior que ha supuesto el mayor acicate para la recuperación de la economía desde el cese de la crisis, las compañías nacionales han demostrado sobrada capacidad para mantener la demanda de sus productos mediante la concurrencia en nuevos mercados internacionales tratando de sortear la caída de ventas en el interior de España.

De hecho, esta tendencia supone un viraje del modelo productivo del país, con un fuerte peso de la visión internacional de las empresas. A cierre de 2017, las exportaciones españolas marcaron un récord histórico al crecer el 8%, por un valor de 282.300 millones de euros, según cifras de Eurostat. Y en este auge de las exportaciones el seguro de crédito a la exportación ha jugado un papel crucial para facilitar y acompañar a las compañías españolas en la aventura internacional, garantizado el cobro por la venta de bienes y servicios.

En el Foro de Internacionalización Cesce-elEconomista celebrado recientemente -bajo el título El seguro de crédito, el aliado natural de las empresas- expertos del sector analizaron las posibilidades que ofrece la utilización de herramientas destinadas a asegurar las operaciones comerciales en el extranjero, más allá de la habitual cobertura en el segmento de ventas. El director comercial de Cesce para España y Portugal, Alejandro Gandía, recuerda que en términos generales el seguro de crédito tiene una alta penetración en las empresas españolas, por lo que los datos que maneja la compañía de crédito suponen "un buen termómetro de la evolución económico-financiera de las compañías". Y, según Gandía, la tendencia de los últimos 18 meses es buena con "comportamientos positivos y crecientes en todos los sectores" de sus flujos de exportación.

Así, como ya se constató en anteriores Foros de Internacionalización, el seguro de crédito es fundamental para asegurar las ventas en el exterior y garantizar el cobro, pero además es clave para realizar inversiones fuera y para ganar credenciales a la hora de acceder a la financiación. "No solo es importante pensar en qué ha podido ayudar el seguro de crédito a la hora de vender fuera, sino a la hora de realizar inversiones y que estén protegidas", señala el director general Económico-Financiero de Fertiberia, Juan Ignacio Navarro.

"Desde el punto de vista financiero notamos que la mitad de los riesgos que pueden afectar al balance de una empresa está sin cubrir"

En este sentido, Navarro explica que su compañía está muy globalizada, con un 40% de las ventas dirigidas hacia fuera de España, todas ellas aseguradas con Cesce, y que la línea de negocio de la empresa se divide en ventas e inversiones. "Nosotros invertimos en Argelia, que tiene un cierto riesgo país, por eso Cesce nos ayuda a invertir con seguridad en un país con elementos de inseguridad política", aclara.

Así, contar con la herramienta de seguro de crédito permite a la empresa facturar inmediatamente por sus transacciones. Un punto en el que entra en juego el segundo beneficio añadido al seguro de crédito: la mayor facilidad en el acceso a la financiación. "Nosotros aseguramos nuestras operaciones, así nos podemos financiar y reducir el componente de estacionalidad" de la actividad, explica Navarro.

"Desde el punto de vista financiero notamos que la mitad de los riesgos que pueden afectar al balance de una empresa está sin cubrir", sostiene la directora territorial de Negocio Internacional de Banco Sabadell, Mabel Santaella. En este sentido, parece evidente que a mayor facilidad de cobro de las transacciones de una compañía, mayor facilidad de financiación obtendrá, toda vez que demuestra una mayor solvencia a la hora de acometer sus operaciones comerciales.

"El seguro de crédito da más facilidad para gestionar flujos, para financiar e incluso para negociar mejor los precios de la financiación. Siempre recomendamos buscar un instrumento de este tipo, ya sea un seguro de crédito o una carta de crédito para cubrir y asegurar ciertos cobros o la cancelación unilateral de un contrato, a parte de los impagos", explica Santaella.

En este punto, cabe afirmar que el seguro de crédito va camino de constituirse como un gasto fijo de la empresas exportadoras como elemento disipador de incertidumbre y garantía en cobros e inversiones, además de aclarar las vías de financiación. Una percepción que, como explica el fundador y presidente del Consejo Asesor de Auxadi, Víctor Salamanca, se convierte en relevante una vez se sale al exterior, ya que "las empresas que inician el proceso de internacionalización se encuentran en dificultades en materia de cumplimiento de la legalidad mercantil o laboral".

Así, un elemento crucial para el buen concurso internacional de nuestras empresas es el análisis del riesgo país, que -como explica Salamanca- "es fundamental para la toma de decisiones a la hora de expandirse hacia ámbitos internacionales".

Un prisma que comparte el jefe de riesgos del Grupo Gonvarri (Gestamp), Javier Vaquero, quien asegura que es importante contar con las empresas de seguro de crédito que radican en el país destino "porque están en contacto con el propio tejido empresarial de la región".

La amenaza proteccionista cuenta con una tendencia en el medio plazo a estabilizarse

En esta gestión del riesgo país, aparece en estos momentos un desafío por el auge proteccionista que amenaza el orden comercial establecido, y que es enarbolado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. De hecho, los expertos de todo el mundo ya prevén un resentimiento del dinamismo comercial global en los próximos meses como consecuencia de la guerra arancelaria iniciada entre EEUU y China y la que se cierne sobre Europa.

Sobre este aspecto, el director comercial de Cesce para España y Portugal indica que hay "mucho ruido", pero que la tendencia en el medio plazo es a estabilizarse. Además, señala que éstas son situaciones que "en el fondo no convienen a nadie" por lo que ningún país será beneficiado de esta guerra comercial. Alejandro Gandía señala, por lo tanto, que estas prácticas responden más a mensajes "político-mediáticos" que al hecho de obtener ventajas económicas, ya que la enorme globalización de las transacciones comerciales internacionales impide que esto pueda ocurrir.

Una postura que comparten la mayoría de expertos, como Mabel Santaella, quien recuerda que en los últimos 25 años se ha producido un "desarme arancelario" donde se han desactivado las barreras comerciales entre los países, y explica que el volver a imponer aranceles a ciertos productos "no beneficia a nadie".

"Desde el punto de vista de las empresas españolas, puede afectar porque ya hemos visto la caída de las exportaciones en el primer trimestre del año, como es el caso de la aceituna negra a EEUU", sostiene la directora territorial de Negocio Internacional de Banco Sabadell, apuntando a un aprovechamiento de la coyuntura por parte de los competidores en este sector, que han registrado incrementos de sus exportaciones en un 80% en el caso de Turquía y en un 40% en el caso de Egipto.

En este sentido, Juan Ignacio Navarro reconoce la incertidumbre que genera esta situación en las empresas ya que "si alguien tiene que plantearse inversiones, hay que fijarse en el marco de tensión internacional", donde añade que la compañía aseguradora no puede hacer nada por cambiar el marco regulatorio de cada país.

"No creo que se vayan a frenar los intercambios comerciales internacionales en los próximos cinco años por mucho que se quieran poner puertas al campo. Hay tendencias demográficas y tecnológicas lo suficientemente potentes como para saltar cualquier tipo de restricción o voluntad arancelaria", sentencia Alejandro Gandía al respecto, recordando que en el medio plazo se van a incorporar 3.000 millones de personas al consumo por la mejora de la riqueza en países con población muy elevada que se incorporarán a la clase media.

En este punto, uno de los avales de la empresa para afrontar las operaciones comerciales en mercados internacionales es el propio tamaño de la compañía, toda vez que las grandes multinacionales cuentan con una estructura resistente ante los desmanes económicos que se planteen mientras que las pymes son frágiles en esta contención.

El director comercial de Cesce para España y Portugal pone sin embargo de relieve que el 90% de las compañías son pequeñas y medianas empresas, donde tiene una alta penetración el seguro de crédito ya que a cuenta de su tamaño y su posición en la cadena de valor "están más expuestas a los riesgos" económicos. Alejandro Gandía señala que se ha producido un cambio de actitud en la gestión financiera de estas pymes desde el estallido de la crisis económica, con una mayor preocupación en los flujos de circulante y en la caja.

Sobre los mecanismos de los cuales se está dotando a la pequeña y mediana empresa para ganar presencia en el exterior y fomentar su concurrencia a los mercados internacionales, el representante de Cesce, Alejandro Gandía, recuerda la existencia del Fondo Financiero de Ayuda a la Empresa, que funciona como una línea de crédito operativo en casi todos los países de la Unión Europea, a excepción de Grecia e Italia, basado en un proceso de financiación sin recurso, con notificaciones al deudor y conciliación de los pagos, que al estar sujeto a la legislación local encarece el coste de las transacciones realizadas.

Se trata de unos instrumentos que resultan cruciales para el dinamismo empresarial español, especialmente al contabilizar más de un 95% de sus compañías constituidas como pymes.

Enfocar el reto digital sin confundirlo con el concepto de la automatización.

En este punto aparece la comunicación entre la entidad aseguradora y la empresa como un factor crucial para la toma de decisiones, ya que de la rapidez en el análisis de riesgos depende muchas veces la decisión de llevar a cabo cierta operación comercial o inversión en el extranjero. Sobre este elemento, la digitalización de las compañías se entiende como un incentivo para mejorar el servicio de la empresa aseguradora hacia sus clientes.

Pero Alejandro Gandía advierte de la equivocación que se da a la hora de hablar de digitalización, confundiéndose este concepto con el de automatización. "Se mezclan conceptos. Dentro del paraguas de la digitalización se están metiendo procesos de automatización, que queda bien desde el punto de vista del marketing, pero que significa no entender la transformación digital de tu compañía", explica asegurando que en Cesce la automatización está muy avanzada tanto en gestión de contratos como en suscripción de riesgos, gestión de incidencias o liquidación de siniestros, donde el 90% de las operaciones se hace online.

Sin embargo, el director comercial de Cesce para España y Portugal explica que esto no tiene tanto que ver con el reto digital y aboga por una digitalización enfocada hacia el desarrollo de los negocios y la experiencia del cliente.

Una experiencia que, opina el director general Económico-Financiero de Fertiberia, Juan Ignacio Navarro, le gustaría que sirviera para que todos los procesos de relación con la compañía aseguradora fueran "mucho más ágiles y rápidos", sobre todo en lo que tiene que ver con el análisis de riesgos en una situación de venta rápida a un cliente. Una tarea que ya parecen haber iniciado las empresas aseguradoras, como Cesce, desde donde se reconoce la necesidad de adaptar sus servicios a la nueva realidad y demanda de los clientes ahondando en conceptos como la flexibilización, la capacidad de atender y ofrecer respuestas globales, intentado conectar de forma directa el crédito y la financiación con el fin de facilitar cada vez el concurso en mercados internaciones de las empresas españolas, necesario para mantener la senda de la recuperación económica sustentada en buena parte por el sector exterior.

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