Economía

Italia se juega un Gobierno tecnócrata en su rechazo a la reforma laboral

El gobernador del Banco Central, Ignazio Visco, podría liderar el nuevo equipo.

Los Gobiernos tecnócratas en Italia no son un invento de la crisis. Se trata más bien de una tradición arraigada en un país que en 60 años de democracia no ha dejado nunca de sufrir por una grave inestabilidad política: siempre que los partidos no han conseguido ponerse de acuerdo para superar un momento difícil se ha recurrido a un gabinete integrado por "expertos" procedentes de instituciones de renombre como el Banco Central.

Por ello no es un caso singular que a sólo seis meses con Matteo Renzi como primer ministro, el fantasma de un Ejecutivo tecnócrata haya vuelto a despertarse: el joven líder progresista, que había prometido "revolucionar" Italia, está estancado en una constante mediación con una mayoría de Gobierno bastante heterogénea. Mientras tanto, la economía no está consiguiendo recuperarse (las ultimas previsiones oficiales fijan en el -0,3 por ciento la caída del PIB este año), y varios sectores de la sociedad italiana han decidido poner fin a la luna de miel con el joven líder: empiezan a publicarse en los grandes periódicos artículos de fondo en contra de un primer ministro que hasta ahora ha prometido mucho más de lo que ha cumplido. También entre los empresarios se multiplican los que piden reformas urgentes para relanzar la economía.

Por esto en las ultimas semanas se ha vuelto a hablar de una alternativa a Renzi, en el caso de que el líder progresista no consiga salir del atolladero político: se trataría de un nuevo Gobierno tecnócrata, liderado por el gobernador del Banco de Italia, Ignazio Visco, con una agenda de medidas fijadas por el presidente del BCE, Mario Draghi.

Abaratamiento del despido

Hasta ahora sólo son rumores, pero frente a esta amenaza, Renzi ha preferido reaccionar: tras meses de negociaciones sobre las reformas, el primer ministro ha cogido el toro por los cuernos, anunciando cuanto antes la reforma laboral tan esperada por las empresas así como por Bruselas y basada en una agilización y un abaratamiento del despido, como ya se hizo en España. Sin embargo, tratándose de una reforma que busca acoger la petición europea de introducir más flexibilidad en el mercado laboral, la aceleración de Renzi ha tenido el efecto de levantar la oposición de los sindicatos (la principal organización del país CGIL ya ha llamado a una huelga general) e incluso de parte de su partido. Así que, acorralado, el joven líder ha decidido lanzar un ultimátum a todos los que le están poniendo trabas: "O creemos en una política que decide o confiaremos siempre en el dominio de la tecnocracia y serán otros desde Bruselas quienes nos dirán lo que hay que hacer", dijo en la ultima cumbre del Partido Demócrata (PD).

De momento, Renzi parece haber atajado la oposicion adentro y fuera de la izquierda italiana, ganando el apoyo de su partido y prometiendo a los empresarios y a los inversores lo que van pidiendo desde hace tiempo. Como siempre en Italia, el problema principal es la ejecución de las medidas: la reforma laboral tendrá que ser aprobada en el Senado donde la mayoría del Gobierno es muy apretada.

El debate empieza este martes y Matteo Renzi ya ha asegurado que, en caso de problemas en la Cámara Alta, sacará adelante la medida con un decreto. Sería su ultima oportunidad para espantar el fantasma de otro Gobierno tecnócrata y para demostrar que puede aprobar aquellas reformas que sus antecesores tecnócratas (empezando por Mario Monti) no han conseguido sacar adelante.

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comentariosforum1

sam
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En Contra

otro golpe de estado en Italia como el de Berlusconi

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