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¿Cómo resolver la falta de viviendas para estudiantes?

  • Existen numerosas posibilidades para impulsar el alquiler para estudiantes
Madrid

Pronto acaba un nuevo curso y miles de estudiantes se enfrentan al reto de encontrar alojamiento para el próximo, sobre todo si deciden estudiar en una gran ciudad, donde los precios baten récords. Alquilar una habitación cuesta una media de 499 euros al mes en Barcelona y de 504 euros al mes en Madrid, según los últimos datos de nuestra plataforma de alquiler para estudiantes.

No es un problema exclusivo de España. De acuerdo con el informe HousErasmus+, el 45 % de los estudiantes de intercambio en Europa han tenido problemas para encontrar alojamiento en su país de destino y el 39 % ha tenido que pagar más de lo previsto por la vivienda. Y todo apunta a que este problema se agravará en el futuro: en 2020, el número de estudiantes internacionales en el Viejo Continente superará los 7 millones, frente a los 4,1 millones de 2014, según un informe de la firma inmobiliaria JLL. Esto ha propiciado la aparición de varias iniciativas novedosas enfocadas a paliar el déficit de viviendas para estudiantes en Europa.

Construir viviendas más rápido y por menos dinero

Un primer grupo de iniciativas se centran en construir alojamientos de manera más rápida y económica. Aunque suene extraño en España, país del "boom" inmobiliario, en lugares como Países Bajos existe un déficit de mano de obra especializada que frena el desarrollo inmobiliario. Por ese motivo, la Universidad Tecnológica de Eindhoven ha apostado por la impresión 3D de viviendas para destinarlas al alquiler. Los elementos se imprimen y ensamblan en el lugar de la obra, lo que reduce significativamente el tiempo, el coste y el personal requerido para construir un edificio. En España, la Universidad Politécnica de Valencia también ha colaborado con una startup para construir una vivienda piloto totalmente impresa en 3D, en tres meses y por 25.000 euros.

Existen otras tecnologías constructivas que también ofrecen soluciones para ampliar la disponibilidad de alojamientos para estudiantes, como las viviendas prefabricadas. Si bien este concepto se suele asociar con las construcciones provisionales, lo cierto es que en países como Suecia el 84 % de las viviendas unifamiliares incluye elementos prefabricados. Los componentes se producen en fábricas y luego se montan en el lugar de la obra, lo que reduce notablemente el coste y el tiempo de construcción. En otras ocasiones, se aprovechan elementos ya existentes. Por ejemplo, en Ámsterdam, una asociación estudiantil gestiona desde 2006 un parque de viviendas para estudiantes creadas con contenedores reciclados.

Cuando el problema es la falta de suelo para construir, las microviviendas pueden ser la solución. Además, hoy en día los estudiantes suelen pasar más tiempo fuera de su vivienda; ya no prima la búsqueda de un lugar para vivir, sino la de un lugar para dormir, lo que hace que cada vez se construyan habitaciones más pequeñas y más áreas comunes.

En la Universidad Tecnológica de Múnich funciona desde 2005 un proyecto de viviendas para estudiantes formadas por varios cubos modulares de 2,65 m2 con todas las comodidades: cocina, baño, televisor, internet... En Suecia, un estudio de arquitectura ha apostado por combinar el ahorro de espacio y la ecología mediante unas viviendas modulares de madera para estudiantes, que se pueden trasladar fácilmente a cualquier sitio. ¡Quién sabe, tal vez el día de mañana los estudiantes de Erasmus viajarán con su propia casa a cuestas!

Optimizar el uso de los espacios disponibles

En otros casos, la solución a la falta de viviendas para estudiantes puede ser la reconversión de espacios ya existentes. En la ciudad italiana de Novara, se ha puesto en marcha un proyecto para transformar unos antiguos talleres de artes gráficas en alojamientos para estudiantes. En España, empresas como Privalore o Housers utilizan el crowdfounding inmobiliario para financiar la rehabilitación de edificios, que posteriormente se venden o se ponen en alquiler.

Y es que la construcción de nuevas viviendas no siempre es la solución deseable, si tenemos en cuenta que en España existen más de 2,3 millones de viviendas vacías. Al mismo tiempo, en uno de cada cuatro hogares españoles solo vive una persona. En este sentido, la ampliación del mercado del alquiler para estudiantes incorporando una parte de estos alojamientos vacíos o infrautilizados podría aliviar los problemas de alojamiento en las principales ciudades.

El alquiler para estudiantes ha demostrado ser una fórmula más rentable y segura que el alquiler convencional o el alquiler turístico. Los estudiantes pagan más renta, son menos exigentes y dejan la vivienda libre al final del curso, por lo que el propietario puede volver a disponer de ella. Las plataformas de alquiler para estudiantes y jóvenes profesionales como HousingAnywhere ofrecen a los propietarios muchas facilidades para poner en alquiler sus viviendas o habitaciones.

En definitiva, existen numerosas posibilidades para impulsar el alquiler para estudiantes: tecnologías de construcción innovadoras, nuevas tipologías de viviendas, rehabilitación o reconversión de inmuebles existentes e incorporación al mercado de alquiler de alojamientos actualmente vacíos. En el caso de España, el mercado del alquiler alcanza el 22 % del total de la población, frente al 30 % de la media europea.

Sin duda, este tipo de iniciativas, independientemente de la fórmula elegida, tienen un retorno positivo para las ciudades que las implementan, al apoyar la internacionalización de las universidades, generar actividad económica y darlas a conocer como destino turístico.

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