Ecoaula

Victoria Marrero: "Defiendo una universidad inclusiva y que apueste por la igualdad real"

  • Uno de los objetivos es recuperar el liderazgo de la UNED en Iberoamérica
Madrid

La Universidad Nacional de Educación a Distancia convoca elecciones para rectorado y una de las candidatas es Carmen Victoria Marrero, catedrática de la Universidad en el Departamento de Lengua Española y Lingüística General. En la primera vuelta obtuvo el 28,21% de los votos frente el 47,26% de Ricardo Mairal. La segunda vuelta será del 26 al 29 de noviembre mediante voto electrónico, produciéndose este último día la proclamación provisional del nuevo rector o rectora.

Después de una larga trayectoria como docente, ¿qué le llevó a presentarse como candidata al rectorado de la UNED?

Mi candidatura no es resultado de una decisión reciente, representa un proyecto amplio, elaborado y compartido desde hace tiempo. El año pasado ya me presenté al rectorado de la UNED: entre cinco candidatos, pasé a segunda vuelta y al final nuestro resultado fue del 48% del voto ponderado, obteniendo el apoyo mayoritario de todos los sectores —especialmente de los estudiantes, con más del 70% de sus votos—, con la única excepción del profesorado.

Cuando hace unos meses, inesperadamente, el rector cuyo mandato estaba recién renovado abandonó esta universidad para integrarse en el equipo del Ministerio de Educación, yo sentí la responsabilidad de responder a la confianza de todas las personas que me apoyaron en las pasadas elecciones (más de 8.200, sobre un total de 11.700 votantes) para volver a ofrecer a la UNED un proyecto de renovación y actualización.

¿Qué retos destacan en su programa en relación con los estudiantes, el Personal de Administración y Servicios y el Personal Docente e Investigador?

Al igual que el resto de universidades, la UNED también debe esforzarse para ofrecer posibilidades de mejora y desarrollo profesional a su plantilla y prestar un mejor servicio a los estudiantes. En nuestro caso, además, tenemos una serie de particularidades que nos plantean retos específicos. Por ejemplo, la UNED viene aplicando desde hace años un sistema para calcular la actividad docente de su profesorado diferente al de las demás universidades españolas: no en créditos ECTS-horas, sino en puntos obtenidos mediante una fórmula de cálculo interna. En consecuencia, no disponemos de límites máximos y mínimos que muestren con claridad nuestra dedicación, ni la posibilidad de aplicar las reducciones previstas en el sistema universitario por investigación, gestión o transferencia. Resolver esa situación e incrementar el apoyo a la investigación de nuestros profesores, para poder competir en igualdad de condiciones con el resto de universidades, es uno de mis objetivos inmediatos para la UNED.

En el caso del personal de administración y servicios, el principal reto es adecuar la estructura de la plantilla a los objetivos estratégicos de la universidad, para que responda a las nuevas necesidades de la educación a distancia en el siglo XXI. Eso supone reforzar las áreas de apoyo al diseño de cursos y producción de recursos digitales, de investigación y transferencia, de internacionalización y también el apoyo a nuestros centros asociados.

Todas estas medidas comparten el objetivo común de mejorar la experiencia de aprendizaje de los estudiantes en la UNED, lo que constituye nuestro principal reto como institución. Mi programa incluye además un conjunto de propuestas específicas para mejorar el servicio dirigido a los estudiantes, entre las que destacan la actualización de nuestra metodología y de nuestro soporte tecnológico, ofrecer nuevos recursos digitales y actividades para propiciar el aprendizaje activo y personalizado, potenciar y actualizar la actividad tutorial, flexibilizar el acceso a las asignaturas en estudios oficiales y ofrecer una mejor integración con la oferta no reglada y, finalmente, y negociar con el Ministerio una reducción en el precio de la matrícula de la UNED, para que se sitúe en la banda baja de las universidades españolas públicas.

¿Qué principales medidas le gustaría cambiar del anterior mandato?

En los últimos años no hemos sabido adaptarnos suficientemente a las nuevas demandas de formación superior de la sociedad actual. El inmovilismo del anterior mandato ha repercutido negativamente en la calidad del servicio que prestamos y además ha creado tensiones dentro de la universidad, como la saturación del profesorado, la falta de incentivos para nuestro personal de administración y servicios o la indefinición de la figura del profesor tutor, que sigue regulada por una normativa diseñada de forma provisional hace más de 30 años. Para corregir ese rumbo partimos de un análisis de la situación de la educación a distancia, tanto en España como en el nivel internacional, y proponemos medidas que se resumen en las líneas siguientes:

- Articular un modelo de enseñanza y prestación de servicios centrado en los estudiantes, que garantice la calidad sobre la base de una mejora en los recursos de aprendizaje, los cursos virtuales, los procedimientos de evaluación, y una agilización de procedimientos como la matrícula o el reconocimiento de créditos.

- Homologar la carga académica del profesorado con el resto del sistema universitario, pasando de un cálculo en puntos a uno en ECTS y horas de trabajo, para mejorar su dedicación a la enseñanza y la investigación y, además, justificar la necesidad de nuevas contrataciones.

- Mejorar el desarrollo de la carrera profesional en el personal de administración en el contexto de un nuevo modelo de servicios más simple y eficiente, que responda a los objetivos estratégicos de la universidad.

- Regular la figura del profesor tutor mediante un marco laboral adecuado que defina con claridad sus tareas y vinculación laboral, de manera que se garantice la escalabilidad de nuestro modelo de educación a distancia y se asegure la calidad de la atención al estudiante en grados y másteres.

- Actualizar el papel de los centros asociados para integrarlos plenamente en el esquema de servicios —docentes, de investigación, de transferencia y divulgación— que presta la UNED a la sociedad, fomentando la presencia de nuestra universidad en los ámbitos locales e internacionales.

¿Qué importancia tiene la internacionalización en su candidatura?

La proyección internacional no se considera, en nuestro proyecto, un objetivo aislado y reducido a un vicerrectorado específico, sino una actuación transversal presente en las diversas unidades y proyectos (investigación, producción de cursos, facultades, escuelas, etc.).

Ser una universidad nacional y ofrecer estudios a distancia hace que nuestra oferta haya tenido, desde siempre, una clara proyección internacional, con una demanda creciente de estudiantes españoles en el extranjero y de personas residentes en cualquier país interesadas en formarse en una universidad española.

Pero la actividad internacional de la UNED no solo debe facilitar a estos estudiantes el acceso a la formación y la investigación, sino que también debe orientarse a difundir la enseñanza superior española en el exterior. Por eso, mi compromiso es trabajar activamente para que nuestra universidad recupere su liderazgo en el ámbito iberoamericano, lo que pasa por lograr la acreditación de nuestras titulaciones oficiales de grado y máster en esos países. Además, considero necesario tener un papel mucho más activo en organizaciones de educación online y a distancia, como la Asociación Europea de Universidades de Educación a Distancia (EADTU), la Red Europea de Enseñanza a Distancia y Virtual (EDEN), o el Consejo Internacional para la Educación Abierta y a Distancia (ICDE), donde últimamente nuestra presencia se ha reducido mucho.

Y en lo que respecta a nuestros centros en el extranjero, planteamos reorientar su acción para ir más allá de ser un simple lugar de exámenes. Proponemos un plan de dinamización para convertirlos en lugares de encuentro y generación de comunidades de aprendizaje activas, en espacios de presencia cultural española, unidades de apoyo para el avance en proyectos de cooperación e investigación con universidades de los países en que se ubican, algunas de las cuales han avanzado con mucha rapidez hacia la enseñanza no presencial.

Según su punto de vista, ¿qué considera que caracteriza a la UNED de otras universidades que ofrecen formación online?

La UNED es una universidad a distancia, y, como tal, ofrece más que formación online. Disponemos de una red de centros asociados en España y el extranjero, y varios miles de profesores tutores que dan apoyo a un amplio número de estudiantes. Esa posibilidad de llegar a todo el territorio nacional y a otros muchos países enriquece nuestro modelo, pero también nos plantea el reto de combinar la atención presencial con la formación online. El programa que presento incluye un conjunto de medidas para dotar de mayor funcionalidad nuestro sistema de enseñanza a distancia, para que la combinación de ambos métodos resulte en una mejora global del servicio que presta nuestra universidad, ofreciendo una alternativa de calidad a los estudiantes que optan por la enseñanza a distancia en español.

Cada vez hay más mujeres rectoras, ¿qué opinión le sugiere esto?

Esta universidad ha sido pionera en este ámbito, puesto que ya hemos tenido dos mujeres rectoras, lo que no es muy habitual, ni en nuestro país, ni internacionalmente. Pero si atendemos al conjunto del sistema universitario, el número de rectoras sigue siendo muy bajo y ello a pesar de que cada vez contamos con más catedráticas y mujeres en el nivel más alto de gestión.

Eso es una muestra más de que todavía hay mucho camino que recorrer para alcanzar la igualdad real en la sociedad. Debemos mejorar la formación de las mujeres, y también la investigación y la divulgación en la perspectiva de género. En este sentido, la UNED cuenta con un Centro de Estudios de Género, que se encarga de coordinar e impulsar las actividades docentes e investigadoras directamente relacionadas con la materia de igualdad. También ofrecemos un Máster Universitario en Estudios de Género. Y en el ámbito institucional, el Premio Elisa Pérez Vera —primera rectora de la UNED y primera de una universidad española—, que el próximo año celebra su XXII edición y tiene como objeto premiar los trabajos de investigación con carácter multidisciplinar sobre género y feminismo.

¿Existe el techo de cristal en el ámbito universitario?

Muchos indicadores muestran que sí existe; la mayoría de estudios apuntan a que es una realidad y también a que no tiene una solución fácil. El ámbito académico es quizás el que presenta una situación más paradójica: cada año es mayor el número de tituladas en todas las áreas de conocimiento, pero el número de mujeres que accede a puestos directivos está muy lejos de incrementarse en la misma proporción.

La UNED ofrece algunos datos esperanzadores: fue la primera universidad española en contar con una rectora, actualmente nuestra gerente es mujer, tenemos decanas en varias facultades y directoras al frente de servicios básicos o a cargo de bastantes centros asociados.

Pero no es suficiente. En el cómputo global la presencia de la mujer en posiciones relevantes es minoritaria, lo que indica que sigue siendo necesario impulsar políticas integrales que promuevan la igualdad real.

¿Ha sentido en algún momento machismo dentro de las estructuras más altas de la universidad? ¿Cómo cree que hay que combatirlo?

Como la mayoría de mujeres, me he tropezado, en ocasiones, con actitudes que no se permitirían si el interlocutor fuese un hombre. Y no siempre ha sido fácil compatibilizar el desarrollo de mi carrera profesional con mi vida familiar. Pero la UNED me ha permitido el privilegio de alcanzar mis metas académicas con total libertad, algo por lo que siempre estaré agradecida a esta universidad.

Más allá de mi experiencia personal, lo que defiendo es una universidad inclusiva y que apueste por la igualdad real, tanto con medidas estructurales, a medio plazo, como con acciones concretas más inmediatas. Como ejemplo de estas últimas, propongo aprovechar nuestra modalidad a distancia para apoyar algunas políticas de conciliación, como las relacionadas con el teletrabajo del personal de administración y servicios y la flexibilidad de horarios de los profesores, que pueden realizar la mayoría de sus tareas docentes sin necesidad de estar presencialmente en las facultades. Para promover la igualdad en la universidad es necesario articular las propuestas desde unidades específicas, como nuestra Oficina de Igualdad, una de las pioneras de la universidad española, cuyos fines son evitar la discriminación de las mujeres y también de personas con discapacidad o en riesgo de exclusión social. Sin embargo, el último plan de igualdad de la UNED finalizó en el año 2015 y no se ha renovado durante estos últimos años, por lo que creo que debemos diseñar uno nuevo que incluya medidas concretas y acciones transversales para comenzar a romper ese techo de cristal, apoyando la formación de mujeres universitarias dentro y fuera de España, y contando con la implicación activa del conjunto de nuestra universidad.

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