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¿Por qué hay tan pocas mujeres en las carreras de programación?

  • La situación de los grados STEM en el género femenino es crítica

La baja participación de las mujeres en las carreras tecnológicas ha sido uno de los temas más tratados de la educación superior durante los últimos meses. Este porcentaje está respaldado por numerosos estudios que sacaron a la luz la triste realidad por la que pasa el género femenino en las carreras STEM.

El pasado mes de abril la organización Chicas en Tecnología (CET) en su primer estudio cuantitativo de programadoras, sistematizó los datos de las 73 carreras universitarias vinculadas al área de Programación (desde Tecnicatura en Informática hasta Ingeniería) y reveló que entre 2010 y 2015 tan sólo el 16% de inscripciones fueron de mujeres, lo que indica que durante estos años la brecha se amplió. Melina Masnatta, cofundadora y directora ejecutiva de CET explicaba tras el estudio que: "el siguiente paso es preguntarles a las instituciones si hacen algo particular para que podamos aprender y llevar adelante este tipo de prácticas: desde los espacios de formación hasta los espacios de trabajo". Otro estudio durante el curso 2015-2016 del Ministerio de Educación desveló que solo una de cada cuatro alumnos inscritos en ingeniería y arquitectura era del sexo femenino.

Los datos no engañan y es que según el informe publicado por Juan Julián Merelo "Evolución de la matrícula femenina en el grado de Informática en universidades públicas españolas" el porcentaje lleva tres décadas reduciéndose de forma constante. Es decir, el 30% de matrículas en Informática en las universidades españolas que había en los años 1985-1987 ha pasado a convertirse en un 12% en el curso 2016-2017.

Son muchos los organismos e instituciones que están tratando de enfocar este problema y conseguir reducir la brecha de género existente y sobre todo, no excluir desde el inicio el talento de la mitad de la población y más aún cuando ese gran porcentaje estuvo presente en el mundo de la computación desde el principio. Según los datos recogidos por la Nation Science Foundation, la American Bar Association y la American Association of Medical Collegues, en Estados Unidos, el número de mujeres que estaban relacionadas con carreras en ciencias de la computación creció a la par que en los estudios de medicina, leyes o ciencias hasta mediados de los años 80. Fue en este punto, aproximadamente en 1985 cuando el porcentaje comenzó a caer hasta situarse varias decenas de puntos por debajo de los demás grupos. Según NPR el momento en el que se produjo la caída fue cuando llegaron los primeros ordenadores personales a los hogares de Estados Unidos y sus anuncios eran prácticamente dirigidos a hombres y a niños. En el caso de España, el 20% con el que comenzó la década de 1960 se fue incrementando para lograr llegar al 50% a mediados de los ochenta. A partir de ahí hay una ligera subida hasta que cae en picado.

Es importante destacar que los anuncios de ordenadores llevan, prácticamente siempre un personaje masculino que utiliza la tecnología para solucionar todos los problemas, lo que conllevaba un mensaje claro: Ellos sí, ellas no. La Universidad de Stanford, ante esta situación trató de buscar el por qué de esta bajada. A los sesgos y barreras que encontraban las mujeres en las carreras de ingeniería en general, tales como comportamientos discriminatorios generalizados, distintas formas de afrontar los retos según el género o la falta de modelos a seguir, se unen los que añadieron los autores como la diferencia en el nivel previo al ingreso universitario según el género del estudiante o la cultura en torno a la computación que no resultaba atractiva para las mujeres.

En la actualidad la situación no ha mejorado y a pesar de que se están haciendo intentos para poder acortar esta brecha, las mujeres no se encuentran en igualdad de condiciones en ninguna carrera. No obstante, la Universidad Nacional de La Rioja encabeza el ránking con el mayor porcentaje de mujeres inscritas en programación con un 26%, según el Centro Cultural de la Ciencia, en la Ciudad de Buenos Aires. A esta universidad la sigue la Nacional del Comahue, con un 23% y la Universidad Nacional de Jujuy y por último la Universidad Nacional de Salta con un 22%.

En el estudio de Merelo se desglosa la presencia femenina en Informática por universidad y, a pesar de que no hay ninguna en la que esta suponga más de un quinto del total, existen diferencias a destacar. Entre las que hay un menor porcentaje destaca la Universidad de Lleida (apenas llega al 5%), la Universidad de Girona y la de las Islas Baleares, entre otras. Una de las principales causas por las que la ausencia de mujeres en estas aulas es cada vez mayor, es por la falta de referentes femeninos en estos campos, ya que en los años ochenta, se podía encontrar un número mucho mayor de programadoras con papeles muy destacados como Jean Jennings Bartik, Grace Hopper, Anita Borg, Ada Lovelace, etc. Además, el número de profesoras en estas carreras tanto en España como en Estados Unidos es muy bajo, lo que no ayuda a aumentar el número de alumnas.

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