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La educación, clave en igualdad de género: solo el 4,2% de las alumnas prevé dedicarse profesionalmente al área STEM

  • España tiene una brecha de género del 79.5% con ese porcentaje el país está entre los diez primeros del ranking
Madrid

Los número hablan por sí solos, menos del 30% de las matriculaciones superiores en el campo de las ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) pertenece a mujeres. Los datos de la UNESCO cifran en un 28% a las científicas a nivel mundial. Una brecha que comienza desde los primeros años de educación de la niñas, que desde que son muy pequeñas empiezan a tomar distancia con el mundo de la ciencia.

En España, este fenómeno no es desconocido, solo el 13% de la mujeres son estudiantes de carreras STEM. Según un estudio de la OEI. La UNESCO también señala que la brecha de género se incrementa a medida que se avanza entre los niveles de educación universitaria, en especial en la transición entre los estudios de maestría y doctorado. La brecha llega a 40 puntos porcentuales de diferencia entre hombres y mujeres dedicados a la investigación en estas áreas. Siendo así innegable las diferentes formas de discriminación, la violencia, las barreras, la incomprensión, la injusticia, la invisibilidad, la desigualdad, la precariedad, la falta de oportunidades que sufre la mitad del total de la población es indiscutible y abrumadora.

Es por ello por lo que, en los últimos tiempos, los movimientos sociales a favor de la equidad de género han tomado un rumbo imparable hacia una consolidación de la igualdad cada vez más real. Constantemente se preguntan ¿Cómo se puede cambiar estas tendencias? Siendo una de las grandes respuestas empezar a priorizar los cambios en la educación de los niños y niñas sobre todo en sus primeras etapas educativas que conlleven a una interiorización desde la infancia de valores fundamentados en la paridad.

Para poder terminar con datos alarmantes sobre la violencia de género que desde el 2003 son más de 1000 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas, 55 en el año 2019 y el 13,7% de mujeres de 16 o más. Trabajar la igualdad de género desde la escuela se vuelve así fundamental porque puede ayudar a eliminar los estereotipos relacionados con el género y, por consiguiente, a prevenir estas situaciones de discriminación sexista en el futuro.

Modificar el contenido sexista en los materiales educativos, formar al profesorado en propuestas pedagógicas concretas como la coeducación, así como realizar cambios físicos en los propios espacios de las escuelas, colegios y universidades para favorecer la igualdad de género, son algunas de las propuestas de los expertos y colectivos para poder cambiar estos estereotipos sexistas desde la infancia. Para Roxana Popelka, profesora en sociología de la Universidad Complutense de Madrid especialista en cultura y género: "La educación es un espacio ideal para promover valores basados en la igualdad de género, en este sentido juega un papel fundamental junto con la familia, pero especialmente la formación desde los primeros años de la infancia hasta evidentemente la universidad".

De la ley a la práctica

La mayor oportunidad para poder empezar a romper con la desigualdad es empezar por la educación de los más pequeños. Cuando los expertos hablan de educar para la igualdad se refieren a formar para que todos tengan los mismo derechos y las mismas oportunidades educativas, sociales y laborales. En esta línea Popelka señala que: "Es importante desde el sistema educativo porque es un agente de sociabilidad, entonces si no formamos desde que los niños comienzan la escuela estamos perdiendo todo tipo de recursos y ahí de alguna manera se tiene que hacer hincapié desde edades tempranas para formar en temas de género". Por su parte también, Isabel Galvín, Secretaria General de Enseñanza de CCOO, manifiesta que:

"La educación es un instrumento estratégico para prevenir, para frenar e incluso para cambiar actitudes machistas y violentas contra las mujeres".

Todo esto deja en claro que este hecho favorece la interiorización de un comportamiento cívico en condiciones igualitarias y con una visión común, es decir, un actuación responsable, donde no se establezcan determinados roles sociales por el hecho de ser hombre o mujer. En cambio para Carmen Heredero, miembro del Consejo Escolar del Estado por la Federación de Enseñanza de CCOO, trabajar en positivo con la convivencia entre hombres y mujeres, valores como la empatía y la solidaridad son clave para afrontar esta problemática de forma eficaz".

Según el Barómetro Juventud y Género. Identidades y representaciones en una realidad social, advierte de la persistencia entre la juventud de imágenes tradicionales sobre el papel de masculinidad y la feminidad. Dicho informe, menciona que la autopercepción de las chicas se destaca la capacidad de trabajo y estudio (48,6%), la inteligencia (41,8%) y la independencia (37,5%), mientras en la visión de los chicos respecto a ellas se subraya la sensibilidad y ternura (24,5%) y la preocupación por la imagen (17,3%). En cambio los aspectos que definen a los hombres hay menos diferencias entre lo que dicen ellas y ellos, pues ambos resaltan mayoritariamente la independencia (33% y 34,4%), y la capacidad de trabajo y estudio (27,2% y 27,9%), como características principales de los chicos. Sin embargo, ellas perciben en mayor medida a los hombres como emprendedores (27,8%), dinámicos y activos (28,3% frente a 19,1%) y superficiales (25,8%).

En camino a enfrentar esta realidad y poder avanzar en España, la nueva Ley de Educación, LOMLOE abre un ventana nueva para la igualdad, entre sus principales objetivos está la igualdad entre mujeres y hombres. La norma refuerza este enfoque impulsando la coeducación intentando que durante todas las etapas educativas este presente la igualdad efectiva de mujeres y hombres. La LOMLOE introduce una nueva materia en primaria y secundaria sobre los valores cívicos y éticos, que prestará especial atención a la equidad. Con esta nueva Ley los centros deberán incluir y justificar en su proyecto educativo las medidas que desarrollen para favorecer y formar en igualdad en todas las etapas educativas, incluyendo la educación para la eliminación de la violencia de género, el respeto por las identidades, culturas, sexualidades y su diversidad, y la participación activa para hacer realidad la igualdad.

El objetivo es el cambio

Para poder cambiar esta problemática debemos entender que no se trata de una formula única, supone implementar varias actividades dentro del sistema educativo que tengan como objetivo velar por la promoción de valores de equidad de género. Roxana Popelka señala que: "Son medidas variadas y a través de asignaturas distintas implica tratar el tema de desigualdad de género desde una perspectiva transversal, puede ser desde medidas que supongan una crítica a los medios de comunicación, pero en definitiva son valores que promuevan igualdad de género en todas las asignaturas. No solamente desde una sola sino también desde la biología, historia etc." También, para varios profesionales en el área, hay que empezar a implementar cambios en los libros de texto a los que tienen acceso los niños y niñas en las escuelas. Solo hay un 7,6% de presencia femenina.

Lo que pone en evidencia que las mujeres no forman parte de la visión del mundo en la que se forja el sistema educativo. Por lo tanto las niñas terminan entendiendo, ante esta falta de referentes femeninos, que son menos inteligentes y capaces. En cambio para Carmen Heredero es fundamental "La formación del profesorado, no solamente tiene que estar sensibilizado a favor de la igualdad, sino que tiene que tener herramientas para poder enfrentar de verdad este tema".

Otro factor elemental son los patios de los colegios, que tienen que ser espacios educativos y no solo lúdicos. Por esto se debe analizar y repensar los espacios donde se educan a los más pequeños.

El patio es el primer espacio socializador de los alumnos.

Actualmente, en la mayoría de colegios, el espacio no se organiza de manera igualitaria y no se tiene en cuenta los gustos de todo el alumnado. Los expertos afirman que introduciendo elementos como una pista de patinaje o una zona de baile las niñas abandonan el sedentarismo y mejoran su estado físico.

La violencia de género se pone fin con la educación, es un problema social que se puede prevenir, en gran parte, por la enseñanza. Es fundamental que se eduque con un nuevo modelo de masculinidad. Un modelo que dé paso a un sistema equitativo en donde las niñas y los niños tengan las mismas oportunidades. En este sentido par Isabel Galvín la tarea pendiente es "Ahondar en la incorporación de la perspectiva feminista, de la igualdad entre hombres y mujeres y la lucha contra las violencias machistas a las prácticas en las aulas, a los proyectos educativos, a los materiales y experiencias curriculares, a la organización de los centros, a la formación de docentes y personal educativo".

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Comentarios 1

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xaverio
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Hay que hacer tambien la lectura para los hombres, ya que hablamos de igualdad o equidad.

¿Cuantos hombres respecto del total se sienten atraídos por profesiones feminizadas o asociadas a las mujeres?

Si no se responde a esa pregunta, es imposible sacar conclusiones para la otra. Las politicas deben ser comunes y no solo fomentar que las mujeres dejen de ser educadoras infantiles para ser fisicas teoricas, o que los hombres deje de ser albañiles para ser educadores infantiles.

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