Ecoaula

El 69% de los estudiantes afirma que se adaptó bien al aprendizaje a distancia

  • La Fundación SM ha compartido esta misma mañana las principales conclusiones con la ministra de Educación y Formación Profesional Isabel Celaá
Madrid

¿Cómo ha afrontado el confinamiento la comunidad educativa? ¿Cómo se han sentido los alumnos durante esos días y cuánto ha afectado a su motivación y bienestar emocional? ¿Hasta qué punto han transformado su metodología los docentes? ¿Cómo ha influido la incertidumbre sanitaria e incluso la pérdida de un ser querido? ¿Cómo han acompañado las familias este inesperado modelo? ¿La tecnología será ya un compañero más? ¿Cómo se han adaptado los colegios al nuevo curso?

Estas son algunas de las preguntas que han respondido a través de un cuestionario anónimo alumnos y docentes desde 4.º de Educación Primaria hasta 2.º de Bachillerato y Formación Profesional. En total, han participado 160 000 alumnos, 19 000 profesores y 1000 centros.

Este estudio, desarrollado por el Instituto de Evaluación IDEA de la Fundación SM, tiene como objetivo principal ofrecer a los centros información sobre cómo su profesorado y su alumnado han vivido el confinamiento y cómo se han incorporado al centro escolar, de tal forma que puedan adaptar la enseñanza y las actividades a la situación existente. Todos los centros participantes han recibido un informe completo y confidencial sobre las respuestas de sus alumnos por cursos y de sus profesores por etapas educativas, para que tengan una radiografía completa de cómo se encuentran su profesorado y sus estudiantes.

De izquierda a derecha, Alejandro Tiana, secretario de Estado de Educación, Mayte ortiz, directora de la Fundación SM, Isabel Celáa, ministra de Educación y Formación Profesional y Álvaro Marchesi, coordinador del informe "Volvemos a clase".

El proyecto ha tenido el apoyo del Ministerio de Educación y Formación Profesional, de la mayoría de las Consejerías de Educación de las comunidades autónomas de diferentes sensibilidades políticas, y de más de 60 instituciones de centros concertados, cooperativas y centros privados. Se trata de un macroestudio plural que recoge la situación de todas las regiones de España y de todo tipo de colegios.

Mayte Ortiz, directora de la Fundación SM, y Álvaro Marchesi, catedrático emérito de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y coordinador del estudio Volvemos a clase, han explicado en una rueda de prensa en la Asociación de la Prensa de Madrid, que también se ha seguido de manera virtual, cómo los profesores y alumnos han vivido la enseñanza a distancia, y cómo han afrontado el "deseado" regreso a las aulas. Hoy se han presentado las principales conclusiones a la ministra de Educación y Formación Profesional Isabel Celaá, que ha valorado muy positivamente esta iniciativa como una importante herramienta de apoyo a los centros para que dispongan de un diagnóstico del estado socioemocional en el que se encuentran su profesorado y alumnado.

Los alumnos valoran con un notable la educación a distancia

El 69 % del alumnado encuestado asegura que se ha manejado bien con el aprendizaje a distancia durante el confinamiento. Ese porcentaje es mayor en los alumnos de Primaria (77 %), mientras que baja en los de Bachillerato (57 %) y Formación Profesional (54 %). El 52 % de los niños y jóvenes dedicaron al día entre una y tres horas al estudio, siendo en Bachillerato una dedicación mucho mayor, más de 4 horas diarias.

La gran mayoría (un 88 %) ha tenido una habitación propia o algún espacio en el que poder estudiar concentrados sin que les molestara nadie, y solo el 2 % no pudo continuar su aprendizaje desde casa al no tener ningún dispositivo digital. El 77 % de los alumnos de barrios con mayor renta han contado con equipo propio, ya fuera ordenador, tableta o teléfono, para seguir la enseñanza digital, siendo ese porcentaje algo menor (68 %) en estudiantes de barrios con rentas inferiores.

En cuanto al acceso a internet, el 96 % de los alumnos ha podido conectarse de forma continua, aunque el 25 % reconoce que no les funcionaba bien. Lo que más han aprendido durante el confinamiento (42 %) es la importancia de saber organizarse, ya que la mitad de los alumnos (56 %) reconoce haber aprendido menos a distancia que en clase.

Apoyados emocionalmente por su familia y sus profesores

El 85 % del alumnado se ha sentido apoyado emocionalmente por su familia y su relación ha mejorado durante el confinamiento, y solo empeoró en un 7 % de los hogares encuestados. Ese cuidado también lo han sentido por parte de sus profesores, tal y como reconoce el 70 % de los alumnos, siendo el 85 % en Primaria. Aunque ese porcentaje aumenta en cuanto a la ayuda del profesorado en la vuelta a clase, ya que el 88 % reconoce estar seguro de que sus profesores los ayudarán si tienen dificultades de aprendizaje.

La vuelta a clase, ilusionante para alumnos y profesores

Nueve de cada 10 alumnos de Educación Primaria han regresado con mucho ánimo al centro educativo; comienzo que ha sido ilusionante también para 7 de cada 10 estudiantes de la ESO, y 6 de Bachillerato. Por su parte, el 96 % de los profesores ha vuelto a las aulas con muchas ganas de enseñar, y más de la mitad (65 %) considera que este curso cambiará su forma de enseñanza.

La preocupación por los contagios por la COVID-19 es una realidad en los colegios, por eso los centros han preparado protocolos para minimizar los riesgos. Aun así, el 76 % del profesorado se muestra preocupado, mientras que en los alumnos ese porcentaje baja al 52 %.

El rostro de las dificultades del confinamiento

El estudio Volvemos a clase, de la Fundación SM, revela algunos datos negativos, como que el 21 % de los alumnos de barrios de rentas más bajas ha visto como uno de sus padres o tutores, o incluso ambos, han perdido su trabajo debido a la crisis sanitaria, siendo ese porcentaje solo del 11 % en los barrios de rentas más altas.

El 31 % del alumnado reconoce haber tenido dificultades para seguir las clases online. Los más críticos son los alumnos de Bachillerato y Formación Profesional, que han vivido el confinamiento con desánimo y con problemas emocionales en un 40 %; y son muchos, un 48 %, los que consideran que estos meses de enseñanza digital influirán negativamente en sus aprendizajes futuros.

En cuanto al sistema de evaluación hay discrepancia entre los dos colectivos: el 85 % del alumnado se manifestó satisfecho con la evaluación realizada, mientras que solo el 35 % del profesorado valoró positivamente el sistema de evaluación.

Sobresfuerzo del profesorado para acompañar a sus clases

Nueve de cada 10 profesores creen que se aprende más en el colegio que a distancia, mientras que el 75 % del alumnado lo valora de la misma forma. La mayoría de los profesores ha vivido el confinamiento agobiado por las exigencias laborales (77 %), con mucho estrés (68%), grandes dificultades para conciliar (56 %) y con una alta dedicación. Más de la mitad (54 %) asegura que han dedicado más de siete horas diarias a las actividades de enseñanza, siendo los profesores de Secundaria los que más tiempo han empleado (el 61 % más de siete horas).

Pero la mayoría del profesorado está satisfecho con los resultados de su esfuerzo. El 75 % considera que ha sido capaz de ayudar a todos los alumnos que lo necesitaban, y el 72 %, de comunicarse con las familias de sus alumnos. A pesar de los esfuerzos se han sentido muy apoyados por el equipo directivo de su centro (82 %) y por sus compañeros (87 %).

El profesorado ha seleccionado cuatro dimensiones educativas como prioritarias en este nuevo curso (se podían elegir tres entre diez opciones): cuidar especialmente el bienestar del alumnado (57 %); potenciar el uso de las tecnologías (46 %); dar más énfasis a que los alumnos aprendan a aprender (39 %), y animar a los alumnos a que se esfuercen y sean responsables (32 %).

En cuanto al aprendizaje social de estos resultados, según Álvaro Marchesi: "Comienzan, por tanto, unos meses en los que es preciso cuidar la dimensión emocional del alumnado y del profesorado para conseguir que los alumnos mantengan o recuperen la ilusión por aprender, y el deseo de descubrir y de experimentar de forma individual y colectiva junto con sus compañeros. Será importante incorporar en la enseñanza aquellos cambios que se han considerado beneficiosos por la experiencia y la reflexión durante el confinamiento y al volver a clase. Unos cambios que apuntan a situar en primer plano los valores de solidaridad, de equidad, de empatía, de cooperación y de esfuerzo compartido".

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