Ecoaula

Mi primera evaluación a distancia

  • No todo han sido dificultades, también he sacado cosas buenas de estas semanas
Cristina Reverte Roca, estudiante de Periodismo de la Universitat Abat Oliba CEU
Madrid

Acabo de terminar la primera semana de exámenes finales on line de mi vida. Nunca antes había hecho este tipo de pruebas a través de internet. Por esto, antes de empezar la semana estaba un poco nerviosa y estresada, no sabía cómo iba a responder en estas circunstancias.

También, estaba inquieta por el temario que tendría que estudiar y cómo lo iba a hacer para estudiar después de estar tantos meses en casa. El confinamiento pesa y el hecho de no haber podido salir en tantas semanas, aunque parezca mentira, afecta al rendimiento. Otra cosa que me preocupaba era cómo me iba a concentrar durante la propia realización de los exámenes, al hacerlos en un contexto tan alejado del habitual: las quinielas con los compañeros, la agitación previa al reparto de las hojas de examen o el hecho de salir del aula sin querer hablar con nadie para evitar el fatídico contraste de respuestas. Todo eso no iba a suceder.

A decir verdad, el reto no se ha limitado a los exámenes propiamente dichos, las tres semanas que hemos tenido para prepararlos, así como los dos meses de clases a distancia han supuesto un desafío para mi. He tenido que reestructurar la organización de mi tiempo y mi agenda, más todavía porque he tenido la suerte de trabajar de forma telemática durante las mañanas.

No todo han sido dificultades, también he sacado cosas buenas de estas semanas. Más allá de haber tenido un poco más de tiempo para estudiar y hacer los trabajos para la evaluación continua (vivo a una hora y media de la universidad, tiempo ahorrado que he invertido en aprender el temario), en estos meses, me he dado cuenta de la importancia de las pequeñas cosas. Aunque suene descabellado, echo de menos ir en bus a la universidad y ver el paisaje pasar en la ventana. También, quedar con mis amigos para estudiar – o no – y ver a mis compañeros en el aula. Aunque nos podamos encontrar a través de una pantalla, no es lo mismo.

Tampoco estaban cerca los profesores. Sin embargo, la docencia on line me ha enseñado que, aunque uno pudiera pensar que el docente estaría más distante, no ha sido así en absoluto. Durante todo lo que ha durado el semestre, incluido estas semanas de estudio para los exámenes finales on line, he estado en contacto con los profesores. Estos han respondido a dudas a través de mail, de mensajes de WhatsApp o mensajes por el Blackboard y me han ayudado a comprender algunas partes del temario. Los docentes han estado ahí para lo que necesitáramos, a pesar de la distancia, y eso se agradece.

En general, ha sido una época extraña para todos y tanto yo como mis compañeros y los profesores nos hemos tenido que adaptar a las circunstancias. Creo que esta situación que se ha vivido dentro de la educación va a marcar el futuro de esta: posiblemente los profesores van a ser más innovadores a la hora de enseñar y, por otro lado, me da la impresión de que el cambio ha llegado para quedarse: apuesto a que no será la última vez que hago una evaluación de forma online, aunque sí ha sido la primera y eso siempre marca.

Elaborado por Cristina Reverte Roca, estudiante de Periodismo de la Universitat Abat Oliba CEU

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