Ecoaula

Confiamos en los profesores

  • Será preciso en este trimestre ajustar los temarios
Madrid

Italia anunció cómo iba a evaluar a sus alumnos por el Coronavirus y aquí se levantó toda una polvareda de declaraciones, pronunciamientos y acusaciones cruzadas… Pero entre tanta pasión hay una confusión: lo que ha hecho Italia no es dar un aprobado general, es decidir la promoción del alumnado con las calificaciones que hubiera otorgado el profesorado (suspenso o aprobado) y que el curso que viene se va a utilizar para desarrollar los aprendizajes pendientes.

O sea, el debate no debería centrarse en si hemos de dar un aprobado general, está claro que el sistema educativo no se ha detenido, si seguimos enseñando debemos seguir evaluando, debemos ser capaces de emitir un juicio de valor a partir de la información relevante sobre lo que están aprendiendo los alumnos desde sus casas.

Italia quiere impedir que el alumnado no promocione dadas las condiciones excepcionales que vivimos. Ciertamente la repetición es una medida controvertida, pues no existen evidencias que indiquen que sea más ventajosa que la promoción automática para el alumnado con dificultades. Los alumnos repetidores muestran un rendimiento académico inferior, un autoconcepto más bajo y una actitud menos favorable a la escuela que los que promocionan (1). Es por lo tanto algo a considerar con suma precaución en estas especiales circunstancias.

Confiemos en los profesores. Ellos están siendo claves para mantener en pie el sistema educativo, adaptándose, como todo el mundo, todos estamos aprendiendo en estos días. Ellos saben que estamos en una situación excepcional. Lo cierto es que las altas tasas de repetición en España, tanto en Primaria como en Secundaria, también preocupan. La cautela que propone el Consejo Escolar del Estado sobre la aplicación de esta medida es muy oportuna. Pero es que en este trimestre tendremos que replantearnos en conjunto muchas inercias en la evaluación. La sociedad se preguntará ¿cómo van a examinar a los estudiantes?

Y es que desde hace tiempo España, a pesar de los continuos cambios de ley, defiende en su normativa una visión socio-constructivista de la evaluación. Una visión por la que se entiende que evaluar no es igual a examinar, no es igual a medir, una visión formativa e integradora de la evaluación, con tres funciones básicas: una, diagnóstica, al inicio de curso o de unidad, para ver el nivel de partida del alumno, otra formativa, durante todo el proceso, dando al estudiante distintas oportunidades de retroalimentación para que reflexione sobre sus progresos, utilizando herramientas variadas: desde portafolios, escalas de observación, rúbricas, proyectos, presentaciones… permitiendo también al profesor mejorar su práctica y hacer cambios (¿No lo hacen así los médicos cuando prescriben nuevos medicamentos a lo largo de un tratamiento o cuando deciden cambiarlo por otro según las pruebas y la observación?) y finalmente una evaluación sumativa, o de resultados, que tiene lugar al final del trimestre o del curso, para determinar el grado de desempeño y emitir la calificación. Muchos equipos docentes han ido dando estos años pasos importantes para incorporar esta visión a su práctica, aunque a nivel general queda aún un largo recorrido.

Será preciso en este trimestre ajustar los temarios, redefinir los aprendizajes mínimos, los criterios de evaluación, etc. pero no dejar de evaluar (que no es igual a calificar o examinar). Quizás sea una ocasión para desapegarnos otro poco de esa visión de la evaluación como una simple medición de resultados.

Elaborado por Javier Ibañez, Director General de los colegios Zola

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