Declaración de la renta

Guía de la Renta 2018 (13):Integración y compensación de rentas

  • Es preciso atender a las limitaciones impuestas al relacionar saldos positivos y negativos
Foto: Archivo

La renta obtenida como contribuyentes a lo largo de 2018 se ordena, según el origen o fuente de la misma, en tres categorías, como son los rendimientos, las imputaciones de rentas y las ganancias patrimoniales, de las que ya hemos hablado en esta guía de urgencia.

Es preciso diferenciar entre las reglas establecidas para la integración y compensación de rentas obtenidas en el propio período impositivo y las fijadas para la compensación de partidas procedentes de ejercicios anteriores, teniendo en cuenta a tal efecto el régimen transitorio previsto en los apartados 5, 6 y 7 de la Disposición Transitoria 7ª para pérdidas patrimoniales pendientes de compensación que procedan de los ejercicios 2011 a 2014.

Esta clasificación sirve para cuantificar las rentas. Así, los rendimientos netos se obtienen por diferencia entre los ingresos computables y los gastos deducibles, sin perjuicio de la aplicación de las reducciones sobre el rendimiento íntegro o neto que, en su caso, correspondan.

Las imputaciones de renta se cuantifican aplicando directamente los criterios y reglas establecidas legalmente y las ganancias y pérdidas patrimoniales se determinan, con carácter general, por diferencia entre los valores de transmisión y de adquisición.

Una nueva clasificación

Sin embargo, para calcular en la declaración las rentas obtenidas debemos, de acuerdo con la Ley del IRPF, recurrir a una nueva clasificación: de una parte, la renta general, y, de otra, la renta del ahorro.

Así, en la renta general incluiremos lo que proviene de las rentas del trabajo, del capital inmobiliario, del capital mobiliario -exclusivamente los previstos en el apartado 4 del artículo 25 de la Ley del IRPF, tales como los derivados de la propiedad intelectual, de la prestación de asistencia técnica, del arrendamiento de bienes muebles, negocios o minas o de subarrendamientos y de la cesión del derecho a la explotación de la imagen- y los obtenidos mediante el desarrollo de actividades económicas.

También, forman parte de esta renta general las imputaciones de rentas inmobiliarias, de transparencia fiscal internacional, de la cesión de derechos de imagen, de instituciones de inversión colectiva constituidas en paraísos fiscales, de agrupaciones de interés económico, españolas y europeas, y de uniones temporales de empresas.

Y, finalmente, incluiremos las ganancias y pérdidas patrimoniales que hayan sido obtenidas en 2018, que no deriven de la transmisión de elementos patrimoniales.

Rentas del ahorro

La renta del ahorro se forma con los rendimientos del capital mobiliario y las ganancias y pérdidas patrimoniales puestas de manifiesto con ocasión de las transmisiones de elementos patrimoniales.

En el primero de los casos, en el de los rendimientos del capital mobiliario, incluimos los derivados de la participación de fondos propios de cualquier tipo de entidad, los obtenidos por la cesión a terceros de capitales propios, los procedentes de operaciones de capitalización y de contratos de seguros de vida o invalidez y de las rentas derivadas de la imposición de capitales.

No obstante, forman parte de la renta general los rendimientos del capital mobiliario correspondientes al exceso del importe de los capitales propios cedidos a una entidad vinculada respecto del resultado de multiplicar por tres los fondos propios, en la parte que corresponda a la participación del contribuyente, de esta última.

A este respecto, resulta necesario tener en cuenta en los supuestos en los que la vinculación se defina en función de la relación de los socios o partícipes con la entidad, la participación deberá ser igual o superior al 25%.

Por otro lado, las ganancias y pérdidas patrimoniales que se pongan de manifiesto con ocasión de transmisiones de elementos patrimoniales, con independencia del periodo de generación, deben integrarse en esta base del ahorro.

La integración y compensación de rentas en la base imponible general cuenta con dos fases distintas. La primera tiene por objeto determinar la base imponible general obtenida en 2018 y, la segunda, compensar las partidas negativas obtenidas en el propio período o en ejercicios anteriores que estén pendientes de compensación.

Operaciones en base general

Los rendimientos netos se integran y compensan entre sí sin límites, arrojando un saldo total positivo o negativo. Si es positivo, se integra en la base imponible general, sin perjuicio de la compensación de rendimientos del capital mobiliario y de ganancias y pérdidas obtenidas en ambos casos en el ejercicio de 2018.

El saldo negativo se compensa con el saldo positivo de las ganancias y pérdidas patrimoniales que no deriven de transmisiones de elementos patrimoniales obtenida en el propio 2018.

En el caso de las ganancias y pérdidas patrimoniales que no deriven de transmisiones de elementos, las integraremos y compensaremos exclusivamente entre sí, con un resultado de saldo positivo o negativo. En el primer caso, si es positivo, lo integramos en la base imponible general. Si es negativo, lo debemos compensar con el saldo positivo de rendimientos e imputaciones de rentas obtenidas en el período impositivo, con un límite máximo del 25 por ciento de este saldo positivo.

Y ahora viene un cálculo fundamental para realizar bien la declaración de este año, como es que el resto que nos sobra, que no hemos compensado, lo podremos guardar para compensarlo en los cuatro años siguientes, siguiendo el orden establecido en la Ley del IRPF.

Así, en primer lugar, nos centraremos en el saldo positivo de las ganancias y pérdidas patrimoniales de este mismo grupo que se hayan podido obtener en 2018.

Por otra parte, con el saldo positivo de los rendimientos e imputaciones de rentas, una vez minorado el saldo por la compensación del saldo negativo, si lo hubiera, de pérdidas y ganancias patrimoniales obtenidas en el ejercicio.

La compensación de los saldos negativos de pérdidas y ganancias patrimoniales del ejercicio y de ejercicios anteriores pendientes de compensación, no podrá superar conjuntamente el límite del 25 por ciento del saldo positivo de los rendimientos e imputaciones de rentas antes de dichas compensaciones.

La compensación se efectúa en la cuantía máxima que permita cada uno de los ejercicios siguientes y en ningún caso se puede efectuar esta compensación fuera de este plazo de cuatro años mediante la acumulación a pérdidas patrimoniales de ejercicios que sean posteriores.

Ejercicios anteriores

Las partidas negativas de ejercicios anteriores pendientes de compensación pueden ser, por tanto, los saldos netos negativos de ganancias y pérdidas patrimoniales no derivadas de transmisiones de elementos patrimoniales correspondientes a los ejercicios 2015, 2016 y 2017.

Y, por otra parte, de los saldos netos negativos de la base imponible general de ganancias y pérdidas patrimoniales de 2014.

En el primero de los casos, sobre las partidas negativas de ejercicios anteriores pendientes de compensación, los saldos se compensan en la forma prevista para la compensación del saldo negativo de ganancias y pérdidas patrimoniales, para lo que en primer lugar, se compensa con el saldo neto positivo de ganancias y pérdidas patrimoniales obtenidas en el propio ejercicio 2018, hasta la cuantía máxima del importe de dicho saldo.

En segundo lugar, lo compensaremos con el saldo positivo de los rendimientos e imputaciones de rentas, una vez minorado dicho saldo por la compensación del saldo negativo, si lo hay, de pérdidas y ganancias patrimoniales obtenidas en el ejercicio. La compensación de los saldos negativos de pérdidas y ganancias patrimoniales del ejercicio y de ejercicios anteriores pendientes de compensación, no podrá superar conjuntamente el límite del 25 por ciento del saldo positivo de los rendimientos e imputaciones de rentas antes de dichas compensaciones.

Con respecto a los saldos netos negativos de la base imponible general de ganancias y pérdidas patrimoniales correspondientes a 2014, debemos proceder a diferenciar entre la parte del saldo negativo que no procede de transmisiones patrimoniales, que lo compensaremos de la misma forma que hemos explicado en los dos saldos del párrafo anterior. Mientras tanto, la parte del saldo negativo derivada de transmisiones de elementos patrimoniales con periodo de generación igual o inferior a un año pasan a compensarse con el saldo positivo, correspondiente a 2018, de las ganancias y pérdidas patrimoniales a integrar en la base imponible del ahorro, según las reglas de integración y compensación en la base imponible del ahorro.

Operaciones sobre el ahorro

La integración y compensación de rentas en la base imponible del ahorro se realiza de igual forma que las de la base general. Por ello, también, hay dos fases distintas: la primera para determinar la base imponible del ahorro obtenida en 2018 y, la segunda, para compensar con el saldo positivo que hayamos podido obtener, las partidas negativas procedentes de ejercicios anteriores que estén pendientes de compensación.

Partidas negativas anteriores

Entre las partidas negativas procedentes de ejercicios anteriores pendientes de compensación a 1 de enero de 2018 destacan los saldos negativos de rendimientos del capital mobiliario y los saldos negativos de ganancias y pérdidas patrimoniales.

Dentro de estos saldos se incluyen, además, los saldos netos negativos de ganancias y pérdidas patrimoniales del ejercicio 2014 derivados de la transmisión de elementos patrimoniales adquiridos con un año o menos de antelación a la fecha de su transmisión.

Respecto a estos últimos saldos ha de tenerse en cuenta que estas ganancias y pérdidas patrimoniales formaban parte, según la normativa en vigor en ese ejercicio, de la renta general y se integraban y compensaban en la base imponible general.

No obstante, con la reforma de la Ley del IRPF de 2014, las cantidades que quedasen pendientes de compensar a 1 de enero de 2015, pasan a compensarse desde esa fecha como ganancias y pérdidas patrimoniales del ejercicio a integrar en la imponible del ahorro.

Compensación de saldos

Con el saldo positivo de rendimientos del capital mobiliario del ejercicio 2018, una vez minorado dicho saldo por la compensación de pérdidas patrimoniales correspondientes al ejercicio 2018, se compensan los rendimientos negativos del capital mobiliario pendientes de compensación de 2014 y los pendientes de 2015, 2016 y 2017.

De igual forma actuaremos con el saldo positivo de ganancias y pérdidas del ejercicio 2018 y los ejercicios pendientes de compensar.

Mejor tratamiento

Se mantiene en 2018 un tratamiento más favorable para compensar rentas negativas de la deuda subordinada o participaciones preferentes generadas antes del 1 de enero de 2015. Tras la compensación puede compensarse el saldo negativo de ganancias y pérdidas patrimoniales no compensado en la fase anterior, procedentes de 2014, con el resto del saldo positivo de rendimientos de capital mobiliario del ejercicio hasta el importe del saldo positivo. 

Tributación conjunta

En tributación conjunta son compensables las partidas negativas no compensadas a 1 de enero de 2017 por los componentes de la unidad familiar, incluso aunque deriven de períodos impositivos previos en que hayan tributado individualmente.

Las partidas negativas en conjunto son compensables exclusivamente en caso de tributación individual posterior, por los contribuyentes a quienes correspondan, de acuerdo con las reglas de individualización de rentas contenidas en la Ley del impuesto.

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