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Traducir e interpretar bien para comunicarse mejor

Este año ha sido rico en noticias sobre la traducción y la interpretación, aunque a veces de manera contradictoria. Lo mismo se vaticina el final de nuestras profesiones porque salen al mercado aplicaciones y dispositivos de traducción automática, que se afirma que la traducción es una de las profesiones con más futuro.

El lenguaje humano es la forma de comunicación más compleja y eficaz que conocemos. Aprendemos a hablar a una edad tan temprana que no conservamos el recuerdo de haberlo hecho ni del esfuerzo que nos supuso. La investigadora estadounidense y experta en lenguaje Patricia Khul explica en una magnífica charla TED, que utilizo como introducción en una de mis clases en el Grado de Traducción e Interpretación de la Universidad Pontificia Comillas, que todos nacemos con la capacidad de hablar cualquier idioma y de discriminar cualquier fonema, pero la exposición repetida a nuestra lengua materna hace que nuestro cerebro aprenda a reconocer aquellos sonidos que más escuchamos, descartando aquellos que no se utilizan.

Para que este proceso de aprendizaje se produzca, lo que hace falta es el contacto con el ser humano. Los bebés no aprenden de los vídeos o audios, sino de las personas que interactúan con ellos. Esta increíble capacidad de aprendizaje de las lenguas va disminuyendo con la edad. Todos aquellos que hemos aprendido de mayores algún idioma extranjero sabemos por experiencia lo difícil que es, y que solo con saber gramática y vocabulario no es suficiente. Por eso existen tantas empresas de inmersión lingüística, porque sin el contacto humano, sin el aprendizaje social, no se llega nunca a dominar una lengua extranjera.

Sin embargo, como todos hablamos nuestra lengua materna, y como algunos manejamos algún otro idioma, no solemos reflexionar sobre lo complejo que es el lenguaje. En lingüística pragmática se estudia el principio de cooperación de Grice, según el cual, para que una conversación tenga éxito, los interlocutores tendrán que cooperar diciendo la verdad, siendo claros, concisos y ordenados. No obstante, en nuestra interacción cotidiana mentimos, somos opacos, nos explayamos más de lo necesario y no nos preocupamos por estructurar nuestro mensaje. Según este mismo principio, la transgresión de la norma cooperativa es, precisamente, lo que genera inferencias que nos permiten llegar al significado profundo de lo que quiere decir nuestro interlocutor, porque nos expresamos la mayor parte del tiempo de manera indirecta, sin decir lo que pensamos, y para ello usamos la ironía, la metáfora, los juegos de palabras, la cortesía y los modismos.

La velocidad con que nos llegan nuevas informaciones en este mundo globalizado hace que sea necesario traducir con suma rapidez para mantener al público permanentemente alimentado de noticias. Viajar al extranjero es algo que antes no estaba al alcance de todos, pero que hoy en día es muy frecuente y, a menudo, el inglés chapurreado no basta para entender o hacernos entender. Todo ello justifica el interés por la traducción automática y el lanzamiento de nuevos productos. Pilot y One2One son los dos sistemas que se han dado a conocer más recientemente. Si son sistemas adaptativos y que van aprendiendo con el uso, seguramente funcionarán bien con textos repetitivos y estereotipados, y pueden ser útiles para descifrar un menú en chino o preguntar una dirección en alemán.

Pero hay que saber que la traducción asistida por ordenador y la traducción automática existen desde hace décadas. Gracias a estas herramientas, los traductores profesionales hacen su trabajo en menos tiempo y con menos esfuerzo. Sin embargo, a ningún profesional se le ocurre utilizar las traducciones de estos productos sin una revisión exhaustiva, porque están llenas de problemas de todo tipo. Los de adecuación al registro, sintácticos, morfológicos y terminológicos son los más frecuentes, por no mencionar que los "traductores orales" no reproducen la prosodia del discurso original.

Así pues, hoy por hoy, es impensable que se pueda obtener una traducción/interpretación profesional con sistemas automáticos que un cliente pueda utilizar directamente sin un revisor que corrija, localice, sitúe y contextualice la versión automática. Como en tantas profesiones en las que la creatividad es fundamental, la máquina servirá de ayuda, de apoyo, facilitará la tarea traslativa, pero no podrá sustituir al ser humano porque el lenguaje es mucho más complejo de lo que pensamos.

Artículo elaborado por: Dolores Rodríguez Melchor, directora del departamento de Traducción e Interpretación y Comunicación Multilingüe de Comillas ICAI-ICADE.

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