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Las personas sordociegas ven reducida la comunicación con sus familias a la transmisión de afecto físico por falta de formación

Familiares y allegados que desconocen los lenguajes de signos en la palma de la mano agradecen la enseñanza de estos sistemas comunicativos.

El pasado viernes, 28 de octubre finalizaron los cursos para el desarrollo personal y profesional de las personas sordociegas organizados por la Federación de Asociaciones de Personas Sordociegas de España (FASOCIDE) en colaboración con el Real Patronato sobre Discapacidad que llevaron por título '¿Quieres aprender a comunicarte con nosotros?' que, según afirman ambas entidades expertas, pretende ampliar el espectro comunicativo de estas personas con discapacidad tanto auditiva como audiovisual que requiere de lenguajes específicos.

A través de un convenio que evidencia la consciencia tanto del organismo adscrito al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad como de FASOCIDE sobre el cambio estructural que se produce en las familias cuando un integrante es una persona con discapacidad, se acordó la realización de estos cursos en el País Vasco y Aragón durante seis semanas que comenzaron el pasado 19 de septiembre y terminaron este viernes. Para la profesora de Aragón, Carmen González, "tanto las personas sordociegas no signantes, con ambas discapacidades congénitas o desarrolladas a lo largo de su vida tanto simultáneamente o en momentos distintos, cuentan a veces con un entorno familiar que apenas puede comunicarse de forma gestual o al tacto", detalló.

Esta decisión de cooperar juntos por las personas sordociegas que se materializó el pasado mes de abril pretende dar respuesta a la carencia de recursos en las vías comunicativas de las personas con estas dos discapacidades y se centra en fomentar y propiciar canales a fin de evitar el aislamiento de las personas sordociegas con respecto a sus familias y la sociedad. Así, mediante la realización de estos cursos-talleres para personas del entorno no sólo se orientó hacia su plena integración en la sociedad sino que se presentaron nuevos conocimientos de este colectivo en el plano receptivo y comprensivo.

El programa se dividió en cinco módulos (sordoceguera, sistema de comunicación, familia, asesoramiento y derivación sobre ayudas técnicas y recursos para las personas sordociegas) entre los que destacaron el apartado 'Aspectos sociales y culturales' y el segundo módulo donde se trataron los sistemas alfabéticos, los no alfabéticos o signados, los basados en la lengua oral o en los códigos de escritura; en definitiva los sistemas de comunicación más frecuentes como la lengua de signos táctil y a distancia y el alfabeto dactilológico en la palma de la mano; así como recursos de apoyo y el papel del guía-intérprete.

Los principales temas que se trataron han sido la presentación en sociedad, la familia, el ocio y tiempo libre y conversaciones cotidianas. Por otro lado se han practicado diferentes técnicas de guía teniendo en cuenta a los usuarios de bastón roji-blanco (que es el que usan las personas sordociegas a diferencia del completamente blanco de las personas únicamente ciegas) y/o de perro-guía. Una de las piedras angulares del curso y por las que se interesaron especialmente los familiares fue el riesgo de "sobreprotección" al que está sometido este colectivo y que repercute en la autonomía personal de las personas sordociegas.

Según fuentes de la organización los resultados obtenidos han sido muy positivos debido al gran interés observado en los participantes a la hora de poner en práctica lo aprendido. También aseguran que la asistencia ha sido plena y la motivación muy elevada, incluso en los que presentaban mayor dificultad, como fue el caso de los alumnos de mayor edad. La metodología basada en la práctica y participación incluyó actividades lúdicas para favorecer la asimilación además de estar dirigirida a un número máximo de 10 participantes para favorecer la interiorización.

Los encargados de realizar estos talleres fueron profesionales especialistas en Lenguaje de Signos Español; en concreto dos profesoras con amplia experiencia en el ámbito formativo a los que se suma toda la red d apoyo compuesta por terceras personas, guías-intérpretes, voluntarios y todo aquel que de algún modo interviene en la movilidad, comunicación y relaciones interpersonales de las personas con sordoceguera.

Atendiendo a las necesidades particulares de cada participante, las seis semanas se desarrollaron con mucha satisfacción por ambas partes y los alumnos expresaron la necesidad de que continúe la formación con más cursos como éstos. Según Raquel Alba Martín, profesora que impartió las "clases" en el País Vasco "la mayoría de los alumnos son familiares que desean que no haya barreras entre la persona sordociega y ellos pero también se acercan los profesionales como los cuidadores-acompañantes que quieren profundizar y desarrollar sus conocimientos", explicó.

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