Puedes recuperarte más rápido de tu lesión si utilizas la piscina

recuperacion en piscinaLa mayor preocupación que nos invade al lesionarnos es cuando volveremos a trabajar para recuperar nuestro máximo nivel o para poder alcanzar nuevas metas. Para ayudar a este proceso, el agua puede acelerar la marcha de la recuperación.
En el agua se sufre una resistencia al movimiento, posibilitando que los pacientes comencemos antes los ejercicios de movilidad articular, desarrollo de fuerza y resistencia muscular. Esto se debe a que la persona lesionada trabaja en el medio acuático con un porcentaje de descarga mayor. El peso que debe sostener nuestro cuerpo en el agua por ejemplo, si pesamos 100 kilos, y estamos sumergidos hasta la cintura, es de de la mitad 50 kg.

 
Esto ayuda en los procesos de mejora sobre todo en lesiones musculares, pero también en cirugías articulares donde en la fase incial permite aliviar el dolor pudiendo comenzar el aumento de cargas antes que en el medio aéreo y con un menor riesgo de caídas.

 
Existen muchos más beneficios físicos al trabajar en una piscina, favorecer la relajación, disminuir el dolor y mejorar la circulación. Todo consecuencia de factores como densidad la del agua, la presión hidrostática y la temperatura.
Por otro lado no debemos olvidar el aspecto psicológico de toda lesión deportiva. El trabajo en el medio acuático nos ayuda en este sentido porque podemos hacer cosas imposibles de realizar en seco. El trabajo en el agua reduce ese nivel de estrés y sirve de trabajo primario para continuar después en superficie dura. Además aplaca la intolerancia de algunos al ejercicio físico ya que es un medio en el que se suda menos y parece que se hace menos esfuerzo.
La flotación y temperatura en el medio acuático hacen que el cuerpo se torne más ligero pudiendo realizar mayor amplitud de movimiento sin producir dolor. También sirve para favorecer la flexibilidad sin producir lesiones. Por otro lado mejora la calidad del sueño y la autoestima, porque tiendemos a restablecer el equilibrio físico, mental y emocional. Podemos controlar el estrés, porque se disminuye la producción de hormonas como son el cortisol, ácido láctico, adrenalina y aumentar la liberación de endorfinas, que inhiben el dolor por lo que se consigue un estado de bienestar emocional.

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