Correr con `resaca´

alcoholEs muy habitual que los excesos de comida y bebida se produzcan en estas fechas navideñas y en particular con el alcohol. Ya seamos abstemios o amantes del cachondeo estas fiestas son proclives a provocarnos la temida “resaca”.
Sentirnos con el cuerpo dolorido, con sensación de desgana, una sed implacable y dolor de cabeza es lo más habitual que nos puede suceder después de una noche de excesos. Tu cuerpo te está pidiendo una tregua y eso es lo que deberías hacer. Pero si a pesar de ello no quieres perderte tu sesión de entreno o aquella carrera a la que llevas meses apuntado, por lo menos deberías conocer a los riesgos que te expones.
La intoxicación etílica pone a trabajar en exceso órganos como los riñones y el hígado. Éstos necesitan para sintetizar el alcohol más cantidades de agua, lo que somete al organismo a un proceso de deshidratación que es lo que se conoce como resaca. En nuestro organismo se acumulan una serie de toxinas y residuos que son los que nos dan ese estado de desgana y “mal cuerpo”.
Lo primero conviene aclarar que hacer ejercicio con resaca no está prohibido. La realidad es que no vamos a rendir de la misma manera pero en ningún caso será la única y absoluta responsable de un desfallecimiento fulminante ni nos hará “perder años de vida”. De hecho muchos artículos y expertos creen que ayuda a combatir mucho más rápido los efectos del alcohol pero la realidad es que no es muy aconsejable practicar running en un día de resaca.
Los motivos fundamentales para hacer esta afirmación es el aumento del riesgo de lesiones musculares. Esto se debe a la acidosis (acumulación de ácido), que unida al exceso de produción de ácido láctico, que se desarrolla cuando el cuerpo descompone carbohidratos para utilizarlos como energía durante momentos de niveles bajos de oxígeno, aumenta el riesgo de lesión deportiva. Por otro lado el riesgo cardiovascular aumenta puesto que la frecuencia cardiaca es más elevada y por lo tanto el esfuerzo del corazón es mayor. Y todo ello está relacionado con el factor más importante la deshidratación. El cosumo de alcohol inhibe la hormona que controla la reabsorción de agua, algo que, durante el deporte, puede conducir a un agotamiento exagerado o a la aparición de tirones calambres o roturas musculares.
Si aun así decides correr recuerda abrigarte algo más de la habitual ya que el alcohol provoca una vasodilatación con la consiguiente pérdida de temperatura corporal y no olvides sobre-hidratarte antes y después de la tirada para recuperar la perdida de líquidos de nuestro organismo.
Como hemos dicho antes, muchos recomiendan el running para combatir la temida resaca, y no van mal desencaminados ya que cuando ponemos el cuerpo en marcha activamos la circulación con ello hacemos que todas las partes del cuerpo reciban los nutrientes necesarios para funcionar corregir el correcto funcionamiento que habían perdido con el exceso de alcohol.
No hay que olvidar que con el deporte también conseguimos activar el metabolismo y con ello quemar calorías acumuladas en el organismo. El alcohol nos aporta grandes cantidades de calorías, por lo que hacer deporte después de una borrachera nos será de gran utilidad para quemar este exceso de calorías. Además, el ejercicio nos ayudará a sudar y de este modo conseguiremos eliminar gran parte de las toxinas acumuladas con la intoxicación etílica.

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