La hormona que producen los huesos y mejora nuestro rendimiento deportivo

hormona oseaCuando hacemos ejercicio, nuestros huesos producen una hormona llamada osteocalcina que aumenta el rendimiento muscular, pero disminuye naturalmente en los seres humanos con la edad, a partir de los 30 años en las mujeres y en los hombres a los 50 años, según un estudio de la publicación este martes en un número especial de ‘Cell Metabolism’ sobre el envejecimiento.

Este trabajo describe la primera hormona derivada de hueso que se sabe que afecta a la capacidad del ejercicio y demuestra que las inyecciones de osteocalcina pueden revertir la disminución de la capacidad de ejercicio relacionada con la edad en ratones.
“Nuestros huesos están fabricando una hormona llamada osteocalcina que proporciona una explicación de por qué podemos ejercitarnos”, subraya Gerard Karsenty, genetista del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en Nueva York, Estados Unidos, y autor principal del estudio. “La hormona es lo suficientemente potente como para reconstituir la función muscular de los animales jóvenes. Los músculos y los huesos están cerca uno del otro, pero nunca se había demostrado antes que el hueso realmente influye en el músculo de alguna manera”, añade.
Durante el ejercicio en ratones y seres humanos, los niveles de osteocalcina en la sangre aumentan en función de la edad del organismo. Los investigadores observaron que en ratones adultos de tres meses de edad, los niveles de osteocalcina se dispararon aproximadamente cuatro veces más que los niveles en los ratones de 12 meses de edad, cuando se puso a los roedores a correr durante 40 minutos en una cinta de correr. Los ratones de tres meses de edad podían correr durante cerca de 1.200 metros antes de agotarse, mientras que los 12 meses de edad sólo podían correr la mitad de esa distancia. ç
Para investigar si los niveles de osteocalcina estaban afectando al rendimiento de los ratones, Karsenty y sus colegas hicieron mediante ingeniería genética que la hormona no pudiera emitir su señal correctamente a sus músculos. Sin señalización muscular de la osteocalcina, los ratones corrieron entre un 20 y un 30 por ciento menos de tiempo y distancia que sus homólogos sanos antes de alcanzar el agotamiento.
UNA INYECCIÓN HORMONAL RESTAURA LOS NIVELES EN RATONES
Sorprendentemente, según Karsenty, cuando los ratones sanos tenían entre 12 y 15 meses de edad –cuyos niveles de osteocalcina sufrieron naturalmente una disminución con la edad– fueron inyectados con osteocalcina, su rendimiento en la carrera coincidía con el de los ratones sanos de tres meses de edad. Los roedores más viejos fueron capaces de correr alrededor de 1.200 metros antes de agotarse. “Fue extremadamente sorprendente que una sola inyección de la osteocalcina en un ratón de 12 meses de edad pudiera restaurar completamente su función muscular igual que la de un ratón de tres meses de edad”, dice Karsenty
Los niveles normales en “reposo” de la osteocalcina en la sangre también se reducen con la edad en los monos rhesus y los seres humanos, con el declive alrededor de 15 y 20 años antes en las mujeres que en los hombres. “Si uno mira hacia atrás durante la evolución, los hombres eran mucho más activos que las mujeres. Por ejemplo, en la caza y la pesca. Eso puede ser una explicación de por qué la disminución de la osteocalcina circulante se produce más tarde en los hombres que en las mujeres”, sugiere Karsenty.
Para determinar los mecanismos celulares detrás de los efectos de la osteocalcina, el equipo midió los niveles de glucógeno, glucosa, y acilcarnitinas (un indicador del consumo de ácidos grasos) en ratones con y sin osteocalcina. Los investigadores determinaron que la hormona ayuda a la absorción de las fibras musculares y catabolizar la glucosa y los ácidos grasos como nutrientes durante el ejercicio.

“Nunca se ha demostrado antes que el hueso influye en el músculo de alguna manera -subraya Karsenty–. La osteocalcina no es la única hormona responsable de la adaptación al ejercicio en ratones y seres humanos, pero es la única hormona derivada de hueso que se conoce que aumenta la capacidad de hacer ejercicio. Ésta puede ser una manera de tratar el declive relacionado con la edad en la función muscular en los seres humanos”.

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