Trabajando ejercicios de Propiocepción prevenimos y recuperamos lesiones

propiocepcion 2Todos pensamos que solo hay cinco sentidos: tacto, vista, olfato, audición y gusto pero nos equivocamos ya que existen muchos otros sentidos internos. Gracias a la propiocepcion nuestro cerebro tiene conciencia del estado interno del cuerpo.
Lo primero que debemos conocer es el significado de la palabra. Al dividirla en Propio y cepción (que entendemos como concepción) tenemos el resultado.
Propiocepcion es el sentido de la conciencia de lo propio. Funciona gracias a que nuestro cerebro recibe la información a través de varios receptores que emiten señales nerviosas. Los husos neuromusculares son unos de estos transmisores y se estimulan cuando el músculo se estira de manera leve. Son responsables del reflejo miotático, un reflejo de protección ante un estiramiento brusco.
También están los órganos tendinosos de Golgi que se encuentran en la unión músculo-tendón y se estimulan al alargar de manera pasiva las fibras musculares o al contraer voluntariamente el músculo. Son responsables de la reacción de alargamiento cuando aparece una tensión excesiva sobre el tendón que puede conllevar la lesión o ruptura. Este receptor manda una señal de relajación al músculo.
Los ligamentos son muy importantes para nuestras articulaciones. Por un lado, ofrecen resistencia al movimiento anómalo (son como unas cuerdas que impiden que los huesos se separen más de la cuenta) y por otra nos informan sobre la posición de la articulación produciendo una respuesta que nos protege ante la tensión excesiva, evitando así una posible lesión.
Tras la lesión de una articulación, estos mecanismos quedan desorganizados, por lo que perdemos la estabilización refleja de la articulación y esto contribuye a que la lesión se repita.
Con los ejercicios propioceptivos podemos reeducar estas estructuras con el objetivo de favorecer las respuestas automáticas y reflejas.
Para trabajar la propiocepcion realizaremos ejercicios de equilibrio, coordinación y cambios de superficie. Primero de un modo simple y a medida que vamos obteniendo destreza aumentaremos la dificultad, introduciendo una serie de materiales como pueden ser aros, bancos, balones, plataformas.
Provocar estímulos externos favorece las reacciones musculares reflejas. Un ejemplo sencillo podría ser provocar desequilibrios a una persona que está a la pata coja. Poco a poco lo vamos complicando, por ejemplo cerrando los ojos o utilizando aparatos creados estos últimos años como el Balanceboard que provocar desequilibrios a la persona que se sitúa sobre él. Esto mejora nuestro sentido de la propiocepción. En internet encontrareis muchos videos con ejemplos de ejercicios que os ayudaran a hacer una pequeña rutina.

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