El seguimiento de un wearable salva la vida a su usuario.

fitbit salva una vidaLos médicos reaniman el corazón de un paciente en base a los datos de un dispositivo electrónico de salud.
Como ya hemos explicado en recientes artículos,(http://bit.ly/1SDYT6L) el cometido habitual de las pulseras de actividad es el de hacer un seguimiento de la actividad física, el ritmo cardiaco, y en general del estado de salud del usuario del dispositivo. Un hombre estadounidense que utilizaba una de estas pulseras, más concretamente una Fitbit, llegó a la sala de urgencias de Camden (Nueva Jersey) con una fibrilación auricular reciente —una alteración irregular y rápida del ritmo cardíaco—de una duración desconocida. En este caso el uso de un desfibrilador sin la información necesaria puede dañar el corazón; aunque si no se aplica siendo necesario también puede tener el mismo resultado.
Los médicos que atendieron a este paciente de 42 años comprobaron que poseía un dispositivo para medir el ritmo cardíaco. De este modo pudieron examinar sus datos en la aplicación de móvil que conecta con la pulsera (Fitbit Charge HR) e identificaron que la arritmia había comenzado tres horas antes, lo que permitía aplicar una descarga eléctrica al corazón del paciente ya en la sala de urgencias.
“La aplicación revelaba que el pulso medio del paciente era de entre 70 y 80 latidos por minuto y desde la convulsión se había elevado a entre 140 y 160 pulsaciones”, explica el informe de la investigación.
Gracias a esta información los médicos pudieron comprobar que la arritmia no era la causa de la condición crónica y decidieron aplicar la descarga eléctrica para que volviera al ritmo cardíaco normal.
Este caso se ha convertido en el primero en el que este tipo de dispositivos ayudan a los médicos a tomar una decisión tan directa y vital sobre qué hacer con un paciente.

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