El pueblo que eligió correr, tarahumaras

banner2Corren durante horas. En condiciones extremas y sin apenas síntomas de cansancio. Han atraído la atención del mundo entero por su capacidad atlética y su capacidad para correr.

Para entender un poco más a fondo nuestro deporte tenemos que conocer la historia de este pueblo y su íntima relación con el mundo de la carrera a pie, para ello hemos creado este artículo que habla de una tribu que marco el destino del ultra-trail running: los tarahumaras.

s_sadeghi_borntorun_500x279Esta tribu indígena ubicada en el norte de México, más concretamente en el estado de Chihuahua,  habita estas tierras desde hace 15.000 años, cuando se cree que llegaron desde Mongolia. Tarahumara es la castellanización de la palabra rarámuri, que es como se conoce a este pueblo y que al traducirla “los de los pies Alados” nos muestra la esencia de su espíritu y como ellos se denominan así mismos. Llevan corriendo desde hace siglos para transportarse y por diversión. Es una de las zonas más pobres y aisladas del país, pero sus resultados deportivos han llamado la atención del mundo entero.

Esta fabulosa tribu de atletas empezó a darse a conocer en el mundo del trail running a principios de los años 90, gracias a corredores estadounidenses, como el malogrado Micah True, también conocido como “caballo blanco”. Gracias a él tomó forma el libro más imprescindible y afamado que cualquier corredor debería conocer: “Nacidos para correr” de Cristopher Mcdougall. En muchos aspectos esta comunidad no tendría ninguna diferencia sobre sus vecinas (como los Guarijíos o Tepehuanes), si no fuera por su forma de desplazarse. Algo que ha atraído el interés de ultracorredores de todo el mundo.

Durante los años 90 participaron en la Leadville 100, una carrera de ultra-maratón celebrada en el estado de Colorado, con un inmejorable resultado. Victoria para Victoriano Churro y segundo puesto para Cerrildo Chacarito. Sin entrenamientos especiales, sin una dieta cuidada. Hacían lo que sabían y lo que les gustaba: correr. Pero lo que más impresionó de estos raramuri no fue el resultado en carrera, sino sus costumbres, que incluían fumar antes de la carrera, alimentarse escasamente de una especie de pasta de maíz y por supuesto el fabricarse su propio calzado con trozos de goma para la suela y unas cintas de cuero para sujetarlas al pie. Con los años muchos corredores hemos empezado a conocer estos “huaraches” convertidos en un símbolo de la corriente más naturista y minimalista de la carrera en montaña.

Muchos todavía recuerdan cuando Juan Herrera, a la postre ganador de la edición de 1994, después de pocos kilómetros sobre unas zapatillas deportivas de la época y suministradas antes de empezar, tuvo que detenerse para quitárselas y calzarse sus Huraches, consiguiendo además una marca que tardó más de una década en ser superada.

Pero las anécdotas se remontan incluso a los juegos olímpicos de Ámsterdam 1928, donde la delegación mexicana inscribió a dos de sus integrantes para participar en la maratón. El resultado no fue lo más significativo, ya que entraron el puesto 32 y 35, sino que tuvieron que ser detenidos varios kilómetros después de la meta ya que ellos siguieron corriendo. En sus declaraciones posteriores se quejaron de que la distancia había sido muy escasa.

Para ayudar a este pueblo azotado por las sequias se creó la carrera de Ultra-maratón Barrancas del Cobre, que les dio fama internacional. El año pasado dos de sus integrantes recorrieron Europa e incluso participaron en varias carreras en el territorio nacional, promoviendo así iniciativas para ayudar a su pueblo. Lo que queda claro es la unión de los rarámuri con el medio natural y con nuestro querida forma de vida que es el running, todavía tenemos mucho que aprender de estos incansables corredores.

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