Las lesiones más comunes de los runners

CalambresTenemos que tener muy presente que el enemigo más poderoso de un corredor son las lesiones.

Como ya hemos hablado en anteriores post, la mayoría se producen por desequilibrios estructurales o errores que cometemos en el entrenamiento. Por ejemplo una mala pisada debido a una equivocada técnica de carrera.

En éste artículo y en venideros, queremos mostrarte como se producen estas lesiones, cómo prevenirlas y los mejores métodos para tratarlas.

Calambres:
Se producen cuando el músculo se contrae sin intención de tensarlo y no se relaja. Puede suceder en una zona no concreta o en un músculo en particular e incluso al final de las extremidades como manos y pies.
– Causas: Tienen varias pero las dos más comunes son, el sobre-entrenamiento, o la falta de hidratación y los bajos niveles de minerales, como el potasio o el calcio.
– Cómo prevenir: Una buena hidratación previa, durante y posterior al entrenamiento es básica. Acoplar tus entrenamientos de manera que se ajusten a tus capacidades.
– Cómo tratarlas: Lo ideal que se debe hacer cuando sentimos algún tipo de calambres es parar nuestra actividad, estirando la zona afectada masajeándola y dándole calor. Cuando hayan remitido, el frío puede pude ayudar a mejorar.

Fascitis plantar:
Para conocer esta lesión debemos comprender que es una fascia. Se trata de un tejido que recubre los músculos como si fuera su piel. En particular se sitúa insertándose en el talón y llegando hasta los dedos, recibiendo por lo tanto todos los impactos que da el pie en la carrera.
– Causas: impactos repetitivos y producidos por la carrera, casi siempre causados por una mala pisada. La fascia se va inflamando, al ser una de las responsables de absorber y devolver la energía que se produce cuando el pie camina sobre el suelo. El mayor síntoma es el dolor en alguna zona de la planta del pie, sobre todo al poner el pie en el suelo nada más levantarnos por la mañana y al palpar la zona.
– Cómo prevenir: la elección del calzado debe ser la correcta, aparte de un buen estiramiento del pie y de los músculos que rodean el tobillo.
– Cómo tratar: el hielo es necesario después de la práctica deportiva, conviene un tratamiento de fisioterapia encaminado a disminuir la inflamación en la fase aguda. Sería bueno también realizar un correcto estudio de la marcha y valorar si la causa tiene que ver con la pisada. En caso positivo deberemos acoplar una plantilla que pudiera desestresar la fascia, y así tener muchas menos posibilidades de recaida.x

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