ChiRunning: una forma de correr sin esfuerzo y sin lesiones

slide1cEl running es una actividad con una gran cantidad de alicientes positivos que hacen que sea uno de los deportes del momentos. Pero como todo deporte, también tiene un parte negativa, y es que articulaciones como las rodillas o los tobillos pueden sufrir más de la cuenta si no se practica bien. Y es aquí donde aparece el ChiRunning, una técnica que combina lo mejor del Tai Chi con el clásico running. El ChiRunning enseña correr con total precisión y control de tu propio cuerpo para cuidar al máximo tu anatomía y evitar lesiones.

El ChiRunning nace en 1999 de la mano del estadounidense Danny Dreyer. Este descubrió que algunos principios básicos del Tai Chi podían ayudarle a conseguir sus objetivos en sus carreras, de forma que desarrolla la teoría de esta técnica introduciendo principios como la eficiencia del movimiento, la flexibilidad y la relajación, propias del Tai Chi, al running. Está inspirado en el Tai Chi, un arte marcial chino que trata de generar energía vital (el llamado chi) y hacer que fluya por todo el cuerpo. Sus practicantes tienen como objetivo formar a su cuerpo para permanecer concentrados y tranquilos, así el movimiento es más eficiente y enérgico.

El ChiRunning persigue dos objetivos: evitar lesionarse y evitar esforzarse. Es decir, ser lo más eficiente posible para que correr no sea muy cansado. Con la incorporación de aspectos del Tai Chi lo que se busca es técnica de carrera, es decir, se incorporan elementos que te van a ayudar a correr mejor”.

​Correr sin lesionarse y sin esfuerzo: ¿Es realmente posible? ¿Cuánto puede llegar a mejorar la forma de correr con esta técnica? El ChiRunning pretende incorporar o corregir en el ADN del corredor los siguientes puntos, más propios del Tai Chi:

– La relajación y, por tanto, una correcta respiración.
– Una adecuada postura corporal, que se traslada también al día a día.
– Pisada neutra y uso de la gravedad, para impulsarse sin empujarse con las piernas ni caer con el talón.
– Dejar de usar tanto las piernas (y así dejar de hacer que soporten todo el golpe de la pisada) y aprender a utilizar nuestro abdomen para correr.
– Conectar con el cuerpo. Es decir, escuchar a nuestro cuerpo y ser consciente de lo que nos pide para prevenir lesiones.

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