Guía del maratón de Madrid

recorrido_madrid_2015_completo_01web (1)Km –3. Estás advertido: el guardarropa del R&R Maratón de Madrid se encuentra en el Parque del Retiro, a tres de kilómetros de la línea de salida del Paseo de Recoletos. Mide bien los tiempos para no estresarte. Los que vayan con el horario justo probablemente tendrán que propinarse un recalentón tempranero para situarse a su gusto en los cajones.

Km 0. Cuenta atrás, pistoletazo y empieza la aventura. El camino es largo como dijo el poeta. Hay que tomárselo con calma y dejarse llevar por el pelotón. ¡Buena suerte!

Km 1. La Plaza de Colón quedó atrás. Hay mucha gente dentro y fuera de la carrera. Ya habrá tiempo de coger el ritmo de crucero, ahora basta con dejar que todo fluya hasta que se desahogue la aglomeración y cada cual se acomode a su ritmo. Ya sabes, los cinco primeros kilómetros son en cuesta, por el Paseo de la Castellana.

Km 2. Nada de euforias. Algunos bromean y la mayoría chequea sobre la marcha que todo esté en su sitio. Algunos notarán que llevan una zapatilla más apretada que la otra y otros buscarán cobijo en alguna farola para soltar la “meadita” del miedo que tenían pendiente desde la salida. No habrán leído que cuando el cuerpo rompa a sudar desaparecerán las ganas de aliviar la vejiga.

Km 3. Más de lo mismo. No hay que tener prisas para sentirse a gusto. Posiblemente las sensaciones no sean las óptimas y los cuerpos se sientan pesados tras la semana de escaso entrenamiento. Estamos rebosantes de hidratos y temerosos de la distancia. Hay que interpretar esos mensajes de forma positiva.

Km 4. Se empieza a sudar y uno puede pensar en el km 7, lo que será la primera etapa del maratón. Hay que llegar sin haber quemado ningún recurso. El calentamiento sobre la marcha se puede dar por terminado.

Km 5. Plaza Castilla. Primer avituallamiento. Obligado hidratarse aunque no se tenga sed y aunque haga fresquito. Y así siempre. Mejor beber de la botella por una comisura del labio, porque así hay menos riesgo de atragantarse. Tres o cuatro sorbitos bastan. Mejor hidratarse una vez alejado de la zona del reparto de bebidas: hay menos riesgo de resbalarse o pisar algún tapón o botella. Algunos corredores se cruzan sin mirar ni avisar.

Km 6. Esto es muy largo y lo menos conveniente es pensar que aún faltan 37 kilómetros. Acaba de terminar el primer tramo en cuesta de la carrera, pero todavía seguimos en el Paseo de la Castellana.

Km 7. Primera etapa. Aconsejo que los corredores se marquen seis etapas, cada una de ellas de 7 km. De esa forma se divide el gran problema del maratón en pequeños y asumibles problemillas de 7 km cada uno. Se hace más digerible todo.

Km 8–9. Buenas noticias: hasta el kilómetro 14 (siguiente meta parcial) el perfil es de ligero descenso. Abandonamos el Paseo de la Castellana para transitar por Bravo Murillo hasta el kilómetro 10.

Km 10. Momento de volver a hidratarse, no sólo con agua sino también con bebidas isotónicas (Powerade, vamos). En la Glorieta de Cuatro Caminos giraremos a la izquierda para afrontar un tramo ‘rompe piernas’ por los puentes de Raimundo Fernández Villaverde.

Km 11. Raimundo Fernández-Villaverde. Ya se ha completado más de la cuarta parte de la carrera. Merece la pena echar un vistazo al Paseo de la Castellana desde lo más alto y disfrutar del trazado ligeramente en descenso. Empiezan a caer los kilómetros sin darnos mucha cuenta.

Km 12–13. En la Plaza de la República Argentina, la de la fuente de los Delfines, hacia Francisco Silvela, calle ancha y seguramente poco animosa, para bajar por la Calle Serrano, por uno de los tramos de la San Silvestre Vallecana. Podemos auto evaluarnos sobre la marcha y verificar que no hemos quemado todavía ningún cartucho. ¿Verdad que nos sentirnos bastante enteros y que avanzamos cómodos a nuestro ritmo de crucero?

Km 14. Volvemos, ya por última vez, a cruzar el Paseo de la Castellana, ahora por el Puente de Eduardo Dato. La próxima vez que pasemos por esta arteria madrileña ya será para acabar, allá por el km 39. Pero eso ahora no conviene pensarlo. En este punto de la carrera culminaremos la segunda etapa del maratón. La primera ingesta de geles estará al caer mientras afrontamos dos kilómetros de leve subida.

Km 15. La calle Santa Engracia apunta hacia arriba. Será un tramo que conviene negociar con respeto. De nuevo puesto de avituallamiento y mucho cuidado para no atragantarse, ni resbalar. Si el parcial sale más lento se debería tener presupuestado.

Km 16. Junto a la calle de Cea Bermúdez. Nos aguarda 10 km seguidos de desnivel favorable, en bajada, hasta el km 26, en la puerta de la Casa de Campo. Pero hasta ese sitio todavía falta un mundo.

Km 17. Glorieta de Quevedo. Las piernas comienzan a pesar y los maratonianos inician sus cábalas. Es mejor evitarlo. Ni sumas ni restas. Como dice el gran Chema Martínez, “no pienses, corre”.

Km 18. Calle San Bernardo. Los viejos del lugar echarán en falta la música de Carros de Fuego que tradicionalmente regalaba algún vecino de ese barrio a los corredores que por allí dejaban el resuello cuando el R&R Maratón de Madrid se conocía como Mapoma. Era doping del bueno. Tras dejar atrás la Plaza de Callao bajamos por Preciados, una de las calles más transitadas de Europa. Al final se atisba la Puerta del Sol. Radiante.

Km 19. Puerta del Sol y piel de gallina. Señores y señoras, este maratón es precioso. Suena una banda en la esquina con la Calle Mayor, pero no es momento de euforias. De hecho, nunca lo es hasta que lleguemos al Retiro. ¡y qué lejos queda todavía!

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Km 20. Venimos lanzados cuesta abajo y ahora toca llanear y sortear toboganes. Dejamos el Palacio Real a la izquierda y apuntamos hacia el medio maratón, con una pendiente hacia la calle Ferraz que podría limar la moral. Seguimos.

Km 21. Medio maratón. Tercera etapa culminada. Tomamos referencias, las multiplicamos por dos, añadimos una propina y que sea lo que las piernas quieran. Hay avituallamiento de agua, isotónicas y fruta. Pero esto último como si no existiera. No aconsejo comer nada para así evitar problemas digestivos.

Km 22–24. Al final de la calle Ferraz nos espera la bajada al paseo Moret. ¿Has soltado brazos?, ¿verdad que no?, pues ahora es buen momento. Agradable bajada hasta el Puente de los Franceses por el Parque del Moro. Debes proteger muscularmente las piernas en la bajada. El cuerpo estará levemente inclinado hacia delante, como si tuviera rodillos en los pies, sin frenar la caída con los talones.

Km 24–26. Avenida de Valladolid. Aquí realmente empieza lo severo del maratón de Madrid. Nos espera una recta de dos kilómetros que a muchos se les hace eternos. Los pensamientos negativos afloran y conviene domeñarlos con mensajes positivos. Casa Mingo (km 25) acaba de abrir, pero no son horas de sidra ni de pollos. ¡A gastar suela!

Km 26. Cruzamos el Manzanares y entramos en la Casa de Campo, que no abandonaremos en cuatro kilómetros, hasta el km 30. Condura tus energías, que ya flaquean.

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Km 27. Junto al lago de la Casa de Campo. Escenario cargado de recuerdos para los triatletas y para los cientos de runners que entrenan por el pulmón madrileño. Se apaga el bullicio de la ciudad y los aplausos para dejarse oír el golpeo de la zapatilla sobre el asfalto. Toca sufrir. Tomaremos otro gel para hacer el trago más llevadero. Y qué majos son los voluntarios.

Km 28–30. Paseo de los Plátanos. Es cuesta abajo pero no lo parece. Hemos dejado atrás la cuarta etapa. Ya me dijeron que el maratón es duro. Pueden ocurrir dos cosas, que adelantemos a muchos corredores (recoger cadáveres, que dicen) o que nos adelanten. Viene a ser como la noche y el día. Concéntrate porque queda mucha carrera y las señales de debilidad hace tiempo que se hicieron notar.

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Km 30. Avenida de Portugal. El último repecho para salir de la Casa de Campo es matador. Hay que afrontarlo con determinación y no pararse por nada del mundo. Si alzas la vista verás la Catedral de la Almudena. Sí, muy bonita. Vamos buscando el río mientras volvemos a la maldita aritmética. El avituallamiento se agradece.

Km 31–32. Suena otra banda. Las piernas duelen. Hasta aquí nunca hemos entrenado. Es el territorio sin explorar de los antiguos. Nos hemos preparado a conciencia para afrontar estos 10 últimos y decisivos kilómetros. Fríamente tampoco es tanto, ya que viene a ser lo mismo que cualquier jornada de entrenamiento. Ufff. El Paseo de la Ermita del Santo, de apenas un kilómetro, se hace interminable.

Km 32. Estadio del Calderón. Los aficionados al Atlético tendrán una motivación especial. Algo es algo. Se cruza el Puente de San Isidro para bordear el Manzanares por la otra ribera. Maldecirás la hora en la que te propusiste correr el maratón. Una y no más.

Km 33. Paseo de la Virgen del Puerto. Nos acercamos a lo que llaman el muro, donde se esconde el tío del mazo, donde las reservas de hidratos dicen que verdes las han segado. Verás a corredores acalambrados, pero no será tu caso. Al menos hasta el momento. Nos esperan 300 metros de subida hasta girar a la derecha.

Km 34–36. Piensa en lo que quieras excepto en que te espera un tramo de 6 km de subida continua, hasta el km 40. El Paseo Imperial viene a ser tu quinta etapa de 7 km. Ya está casi hecho, escucharás, pero no lo creerás. Cuando se inventará el teletransporte.

Km 36. Glorieta de Embajadores. Delante tienes la Ronda de Atocha. La subida te obliga a ceder segundos por kilómetro. Mejor no mires el reloj y piensa en que no hay éxito sin esfuerzo. Los maratonianos de raza llevan esperando este momento desde que marcaron en rojo el último domingo de abril. Tomemos el último gel para aliviar las penas.

Km 37. Museo Reina Sofía y comienza nuestra particular milla de oro. Estamos al lado de la plaza de Atocha y, por tanto, muy cerca del Retiro, pero no nos hagamos ilusiones, porque iremos por el camino más largo. Queda muy feo pararse ante público tan cariñoso. ¿El muro? ¿Qué es eso? Subimos por el paseo del Prado, a la sombra del Jardín Botánico.

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Km 38. Plaza de Neptuno. Faltan cuatro kilómetros. Hay que darlo todo. Volvemos a pasar por la línea de salida. Parece que ha pasado una eternidad desde entonces. Como dijo aquel, hay que ir partido a partido, o zancada a zancada.

Km 39. Paseo de Recoletos con la mirada clavada en el asfalto. Has saludado a la diosa Cibeles y si alzas la vista verás la Plaza de Colón. En medio de la calle Goya nos espera el último avituallamiento. Esto ya está superado. Toca sufrir y pensar en la cerveza fría que nos vamos a propinar en cuanto acabemos. El Barrio Salamanca se hace muy cansino, especialmente la subida por la calle Velázquez. Esto es un infierno.

Km 40. Giramos a la derecha Ortega y Gasset y se acaba la pendiente. Tras la Plaza del Marqués de Salamanca nos espera una cuesta abajo por Príncipe de Vergara. Cuidado con los calambres y toca pensar en la siesta reconfortante de esa tarde. Un ratito más y esto ahora sí que se acaba.

Km 41. En el horizonte se intuye el Retiro. Nunca llega. Cruzamos la calle de Alcalá y entramos en el bendito parque por la puerta de O’Donnell. El apoyo del público nos lleva en volandas. Tantas renuncias y esfuerzos merecen la pena.

Km 42. Por fin. Solo faltan los 195 metros de la gloria. Rescatemos la mejor sonrisa, que hay fotógrafos. Alcemos los brazos, lancemos besos y demos rienda suelta a las sensaciones. Acaba la aventura del maratón y si no se nos eriza el vello deberíamos mirárnoslo. Enhorabuena a todos.

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Antonio Lorenzo es periodista especializado en Tecnología de elEconomista. También es autor del blog Dr.Puk y de la aplicación Marathon 1000 Tips. Ha completado más de 20 maratones.

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