Cuidado con la deshidratación y la hiperhidratación

hidratacion_agua_runningAl correr se libera una gran cantidad de energía. Cerca de un 25% se utiliza para la contracción muscular y el resto se pierde como calor. El principal mecanismo para perder calor durante el ejercicio es la evaporación del sudor, que puede provocar deshidratación si no se reponen adecuadamente los líquidos perdidos y esto puede alterar la termorregulación. La sudoración dependerá de factores externos (duración e intensidad del ejercicio, condiciones ambientales y la indumentaria) y de características individuales (peso, genética, nivel de entrenamiento y aclimatación). La tasa de sudoración puede variar entre 0.5 y 2 l/h. Con pérdidas del 1.5-2% del peso corporal ya se reduce el rendimiento y los efectos adversos son más visibles en carreras de duración superior a  90 minutos.

En el lado opuesto están los corredores que se exceden en el consumo de líquidos lo que les puede llevar a la hiponatremia. Esto significa que los niveles de sodio en plasma son menores a 135 mmol/l. Si bien no es habitual, puede ser muy grave.

Los signos y síntomas son: confusión, desorientación, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y debilidad muscular. En los casos más graves puede generarse un edema cerebral y pulmonar, convulsiones, coma y colapso respiratorio. Generalmente se produce en competencias largas (más de 8 horas) y en corredores lentos. Estos consumen muchos líquidos que superan ampliamente la tasa de sudoración y así se diluye el sodio en plasma, bajando su concentración. También puede suceder por excesivo consumo de líquidos antes y después del ejercicio y también cuando se consumen bebidas bajas en sodio.

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