¿Sabes cómo respirar mientras corres?

Respiración mientras corresSaber respirar mientras corremos en algo tan importante como una buena técnica de carrera, sin embargo, por desconocimiento o dejadez muchos corredores descuidan este aspecto. Cuando nos ejercitamos nuestra masa muscular requiere de más oxígeno y nuestro organismo cubre esta necesidad haciendo llegar sangre rica en este elemento químico a nuestros músculos. Nuestros pulmones por tanto trabajan de manera mucho más intensa para absorber este oxígeno del aire que respiramos.

De forma inconsciente lo que hacemos al entrenar es lo que se llama respiración a ritmo 2/2. Es decir, damos dos pasos al  inhalar y otros dos al exhalar.  Si vamos a un ritmo muy tranquilo de trote podemos respirar a un ritmo de 3/3, pero al ir rápido, esta constante de respiración puede situarse en  2/1 o incluso  1/1.

Tener un patrón respiratorio adecuado mientras entrenamos, hará que seamos corredores  más eficaces. Ya que podremos cubrir distancias más largas sin cansarnos tanto. Esto hará que nuestro cuerpo sea más eficaz a la hora de transportar el oxigeno a los músculos y a su vez seamos más resistentes.  Además, tener un buen ritmo de la respiración mientras se corre, hace que la actividad sea más fácil, más cómoda y por tanto más sensible a que nos “enganche” su práctica habitual.

¿Por la boca o por la nariz?

Seguramente este es el tema más controvertido de todos. Es decir, tenemos opiniones de todo tipo. Por norma general, lo lógico sería que inspirásemos por la nariz y expiráramos por la boca, ya que al obtener el aire a través de la nariz, entrará depurado en el organismo y podremos eliminar más dióxido a través de la boca. Por otro lado respirar a través de la nariz, puede provocar que tensemos los músculos faciales y apretemos la mandíbula (en este caso respirar por la boca seria menos agresivo)…  Nuestra mandíbula debe estar completamente relajada. Nuestra boca ligeramente abierta. El oxígeno pasará a través de nuestros conductos nasal y bucal primero a nuestros pulmones, luego a nuestra sangre y finalmente a nuestros músculos, sin que exista la necesidad de pensar demasiado en ello.En realidad lo importante es que estemos cómodos respirando y que aportemos el suficiente oxigeno a nuestro organismo para poder realizar la actividad, sea de un modo u otro.

Utiliza más de la respiración abdominal:

Respira siempre desde el abdomen o el diafragma, no desde el pecho. Para comprobar si lo hacemos correctamente, acuéstate boca arriba y observa cómo se hincha el estomago durante la respiración, mientras que el pecho permanece relativamente inmóvil. Traslada este método a los momentos en los que corras.

Haz respiraciones cortas y superficiales:

Al respirar, debemos de hacerlo con respiraciones cortas y poco profundas o no seremos capaces de correr durante mucho tiempo. Sin embargo, cuando estemos entrenando en colinas o pendientes, es factible que debido a la dureza y esfuerzo de este tipo de entrenamiento nos quedemos casi sin respiración, en esos casos, haz una inhalación profunda (o varias) hasta que hayas recuperado el aliento de nuevo.

Vía sportfactor.es

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