Rajoy gana apoyo para sus recortes

Los resultados electorales de este fin de semana tienen dos lecturas muy diferentes. Por un lado, Rajoy tiene manos libres para aplicar los recortes después de que Feijoo ganara las elecciones gallegas por amplia mayoría. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, destacó que el resultado era un respaldo a la política de ajustes de Feijoo. Más claro el agua. Por otro lado, existe un claro auge del nacionalismo en Euskadi. Me chocó que ninguno de los candidatos de los partidos nacionalistas -PNV y Bildu- hizo referencia a la independencia en su discurso de valoración de los resultados. El presidente del PNV, Iñigo Urkullo, ni siquiera destacó la victoria del nacionalismo. Se trata, por tanto de un nacionalismo civilizado que, de momento, no plantea un desafío para España. Una hazaña que hay que agraceder a Urkullo, quien ha sabido centrar el PNV, en lugar de atizar el nacionalismo radical. Tendrá, sin embargo, dificultades para gobernar y aplicar ajustes con una mayoría tan exigua. La tercera lectura, obviamente, es el desplome socialista. La mala gestión de Zapatero ha calado hondo entre los españoles, que tardarán mucho tiempo en volver a votar los socialistas. La radicalización del partido de la oposición lo alejará más de sus votantes. En resumen, Rajoy debería sacar una lección: debe aprovechar la victoria gallega para recortar de una vez la administración y pedir el rescate si no quiere seguir el camino de Zapatero. LLeva ya casi un año en el Gobierno, y no podrá seguir apoyando su gestión en los reproches a los socialistas.

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