El sistema financiero del país aún padece las secuelas de la pandemia del covid-19. Al cierre de octubre de 2020, el virus orilló a que miles de clientes rompieran sus contratos de tarjetas de crédito con los grandes bancos que operan en México, al tiempo que las sucursales de esas instituciones no pudieron seguir de pie y bajaron la cortina.

"Nuestra exclusiva Boutique Cartier Masaryk, permanecerá cerrada hasta el 10 de enero de 2021". Aún con semáforo rojo sobre la Ciudad de México, y sin fecha para retomar actividades, el lujo se ha ido de una de las zonas más exclusivas de la capital del país.

El actual será un año histórico para la operación de los bancos. Por primera vez en mucho tiempo, las ganancias que obtienen en México se verán reducidas ante el impacto del covid-19, ante un incremento de reservas para mitigar el impacto de la pandemia así como el incremento del impago de clientes que perdieron capacidad de pago ante la disminución de ingresos y desempleo.

Al cierre de julio de 2020, la quiebra de Banco Ahorro Famsa por problemas contables y el efecto de la pandemia del covid-19 tuvieron un efecto negativo sobre los registros de empleos en los bancos que operan en México, al reducir 12,902 trabajadores respecto de marzo, antes de que iniciara la contingencia sanitaria, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

A pesar de laborar en uno de los sectores con mayor solidez financiera frente a la pandemia del covid-19, los trabajadores del sistema bancario no han sido inmunes a la crisis de empleo que enfrentan millones de mexicanos.

Los cambios en la interacción que tendrá la gente en el sector financiero no se limitan a los bancos. Otros servicios como seguros o las Afore también enfrentan el reto de ofrecer mejores canales de comunicación y atención a sus usuarios, con menor contacto físico entre las personas.

El regreso a las actividades cotidianas y la convivencia con el coronavirus (covid-19) provocará cambios en la forma en que la gente interactúa con el dinero. En el caso de los bancos, como medida preventiva, los protocolos sanitarios en las sucursales son cada vez más estrictos y las instituciones financieras apuestan por una fuerte reducción en el uso de efectivo.

El golpe a los bolsillos de las familias mexicanas por la pandemia de covid-19 ha despertado la alerta por los índices de morosidad que tendrán en los próximos meses los bancos que operan en el país. Si bien hasta el momento las instituciones financieras han reconocido que cuentan con los recursos para enfrentar el golpe, la dimensión el impacto económico puede provocar que sus clientes caigan en una situación insostenible para pagar sus deudas.

Economía

El fuerte crecimiento de retiros parciales por desempleo en las Afore en lo que va del año llevará a las administradoras a realizar movimientos financieros en algunas inversiones para obtener el efectivo necesario para atender la demanda de las personas que perdieron su trabajo, explicó el presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Para mantener la actividad productiva

Ante el fuerte impacto que tendrá la economía mexicana por la pandemia del coronavirus, la banca de desarrollo del país alista medidas para mantener líneas de crédito y mantener la actividad productiva. De acuerdo con el director general del Banco del Bienestar, Rabindranath Salazar, se apoyará el crédito al consumo y al sector de microfinanzas del país.