Aragón

Claves para la transformación del departamento financiero de la empresa

Zaragoza

El área financiera de una empresa siempre ha sido vista como sólida, consolidada y robusta. Sin embargo, a este departamento también la afecta toda la transformación -incluida la digital-, que se está viviendo en el seno de las empresas. Unos cambios que obligan a adaptarse para poder dar respuesta a las necesidades del propio negocio y también de los clientes. Pero, ¿cómo se debe afrontar esta transformación?

Transformación no es un término que sea nuevo en el ámbito empresarial, aunque se viene asociando menos al área financiera por haber sido siempre vista como robusta en cuanto a procesos y números. Sin embargo, todo el cambio que se está llevando a cabo en las empresas obliga también al departamento financiero a afrontar una serie de retos y a abrazar la transformación digital con el fin de responder a las nuevas necesidades de la propia empresa y lograr la orientación a cliente.

Es un proceso en el que el departamento financiero "se ve arrastrado por el propio cliente y por los departamentos dentro de la propia empresa que están más cerca del cliente", además de observarse la necesidad cada vez más imperiosa de disponer de herramientas para tener los datos y que el dato sea fiable para agilizar y realizar una toma correcta de decisiones, según ha explicado Luis Soler, socio de consultoría de Deloitte, quien ha participado en Zaragoza en la jornada 'La Función Estratégica de CFO', celebrada en Ibercaja con la organización de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y Deloitte, en declaraciones a elEconomista.es

En este contexto, es clave dar una serie de pasos para que el departamento financiero y los CFO o directivos de finanzas puedan "subirse a la ola del cambio", al igual que lo han hecho o lo están haciendo otras áreas de la empresa como ventas o marketing:

Próximos al negocio: "veníamos y estamos viniendo de una dirección financiera en la que se miraba mucho al cierre contable, al pasado. Ahora se mira más hacia la previsión y al futuro más que al pasado". De esta manera, es fundamental que el departamento esté más próximo al negocio, ayudando en la toma de decisiones. "Se está evolucionando cada vez más a prever y a hacer de 'advisor' en las decisiones de negocio".

Transformación digital: es otra de las claves. El área financiera se caracteriza por tener muchos procesos y papel. Sin embargo, la transformación digital está cambiando el área "tal y como la entendíamos antes con el papel, la burocracia…". Ahora, se trata de hacer esta área más dinámica y más digital.

Tecnologías disruptivas: el departamento financiero también debe ser capaz de implantar tecnologías disruptivas como la robótica para los procesos, el blockchain para las relaciones con los proveedores en entornos seguros y poder compartir documentos clave como facturas, y aplicar la inteligencia artificial o la automatización.

Talento: ante los cambios que se producen en todos los departamentos y la llegada de las tecnologías disruptivas, es necesario también saber cómo se van a adaptar los perfiles profesionales a las nuevas necesidades del área financiera. "Se necesita gente en el área financiera que no piense en el pasado, sino en el futuro; sean muy digitales y se adapten a la puesta en marcha de las tecnologías disruptivas".

Y, aparte de estos cuatro puntos clave, hay una serie de tendencias o piezas que todo departamento financiero debe tener en cuenta porque ya hay empresas en las que estas áreas están trabajando en esta dirección.

Deloitte ha detectado a través de un estudio realizado a alrededor de 200 directivos con el fin de conocer qué era lo que les había funcionado bien durante la etapa de la crisis (años 2008-2014) desde el punto de vista de la eficiencia y la rentabilidad y cuáles eran las piezas o tendencias de futuro.

En total, son 29 piezas de las que -haciendo una estructura similar a la de una casa-, 15 se corresponden con la zona azul que es el pasado, mientras que 14 son las piezas de futuro en las que ya están trabajando las empresas y que se corresponden con una casa verde como la de la infografía.

Este estudio ha permitido así constatar qué se está cambiando y que lo que sirvió para la crisis se está quedando atrás. De hecho, los directivos, son conscientes de que "deben ser capaces de construir algo nuevo", dejando de primar las 15 piezas que fueron útiles durante la crisis como la creación de oficinas de costes para reducirlos, la optimización de procesos, el outsourcing, los ERES o ERTES o conceptos como el presupuesto base cero.

En su lugar, siguiendo con el punto de vista de la eficiencia y la rentabilidad, aparecen piezas clave como la robótica, la tecnología disruptiva o la implantación de organizaciones líquidas. Es decir, que la clave está en combinar la estructura de triángulo o piramidal jerárquica que ha permitido la eficiencia y la optimización de procesos, con el cuadrado para soportar la matriz y el círculo que permite la transformación y que va cambiando por proyectos.

Además, se precisan oficinas diferentes. "No se necesitan despachos, sino ser capaces de trabajar más en equipo y ser más transversales, no tener asientos fijos y permitir el teletrabajo. Si vemos que vamos creciendo, no se tiene por qué crecer en superficie de oficinas, te puedes permitir el lujo de que los trabajadores sean más flexibles, trabajen desde casa, desde otras oficinas...".

Son solo algunas piezas que confluyen en la robotización de las tareas para que las personas puedan centrarse en tareas de alto valor y ayudar a tomar decisiones. Y todo ello, para ser de más ayuda y asesorar en el negocio, además de contribuir a conseguir los objetivos de eficiencia y rentabilidad en la empresa.

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