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La onda de Elliott vaticina una caída muy importante, acompañada de una guerra sin precedentes

Ainhoa Giménez, Bolságora
17/09/2006 - 23:55

¿Pero la onda de Elliott no era un instrumento de análisis técnico? En efecto, la que dice que el mercado se mueve en tendencias de cinco ondas (1, 3 y 5 alcistas, 2 y 4 bajistas, en una tendencia alcista) con correcciones de tres ondas (abc). Entonces, ¿qué tienen que ver los gráficos con las guerras?

Pues más de lo que parece. Si la onda de Elliott tiene tanto éxito es porque no se aplica sólo a los mercados, sino a todas las tendencias socioeconómicas (y de la naturaleza, recuerden que se basa en la relación de oro de Fibonacci), que son las que están detrás de las guerras.

En concreto, hay una publicación llamada Elliott Wave Theorist, que edita el célebre analista (y bajista impenitente) Robert Prechter, que elabora estudios que relacionan el comportamiento de los mercados en términos de onda con los acontecimientos sociales, políticos y económicos. Su último trabajo, firmado por Mark Galasiewski, no puede ser más demoledor: el mercado (norteamericano) hizo techo en mayo y nos aprestamos a vivir una caída por debajo de los mínimos de 2002; una caída que a estar acompañada, afirma el estudio, de un conflicto armado mucho más grave que los que hemos visto desde el 11-S.

La parte puramente de mercado de la previsión se basa en un escenario de onda concreto: en el año 2000 hizo techo una gran subida en cinco ondas (una megatendencia alcista de casi 20 años de duración), que está actualmente en una fase correctiva en forma de abc o de 1-2-3-4-5 (aún no se sabe); la primera de esas ondas (a ó 1) fue la caída 2000-2002; la segunda onda, alcista (b ó 2) fue la subida desde ese mínimo al máximo de mayo; y ahora estamos comenzando la onda c ó 3, que nos ha de llevar necesariamente por debajo de los mínimos de 2002.

Respecto al asunto de las guerras, la conclusión de este estudio es que las guerras se producen por el cambio de sentimiento social y económico que se trasluce en una caída de las bolsas, y no al revés (es decir, la bolsa no cae por las guerras, sino que cae antes de las guerras). Evidencias de esta tesis son la Segunda Guerra Mundial (la bolsa empezó a bajar en 1937), las de Vietnam y el Yom Kippur (onda bajista 1966-1974), la del Golfo (la onda fue de 1987 a 1991) o el propio 11-S de 2001 y la guerra de Irak (la onda alcista había terminado en marzo de 2000).

Aunque a menor escala, la caída iniciada en mayo anticipaba la guerra de Líbano y la escalada de violencia que hemos vivido desde julio (Corea del Norte, Bombay, Herzbolá, Sri Lanka, Pakistán, Colombia, Somalia…). Pero esta vez la cosa puede ser más grave, ya que ocurre en una onda de grado superior a la de los años 30 ó los 70. Si comparamos con aquellos casos, entonces la escalada de violencia tardó más tiempo en desatarse –dos o tres años- tras el fin de las subidas bursátiles; el hecho de que el baile haya comenzado tan pronto esta vez es indicativo, según Galasiewski, de que será más destructivo.

"La violencia es la tendencia dominante de las ondas terceras (C) de una tendencia correctiva importante. No nos gusta imaginar el alcance de la violencia que tendrá lugar en el próximo suelo (los suelos coinciden con los momentos más destructivos). Pero nuestra investigación de la naturaleza de los grados de ondas indica que convertirá al terrorismo y a las guerras de los últimos años en prácticas de tiro". Ahí queda eso.

Para entender este catastrofismo hay que saber que, según Prechter y sus seguidores, la corrección actual no dará paso después a una reanudación de la tendencia alcista que se interrumpió en 2000; al contrario, el abc ó 1-2-3-4-5 actual forman la onda A de una gran corrección en ABC (lo que ellos llaman un superciclo), que corrige a una tendencia alcista de orden mayor a las anteriores a Vietnam o a la Segunda Guerra Mundial (lo llaman “gran superciclo”). "Para los norteamericanos vivos, el grado de la tendencia negativa que se está desplegando no tiene precedentes, y presumiblemente el alcance del conflicto tampoco los tiene". Da miedo, ¿verdad?

Para terminar, algo aún más escalofriante: un estudio de esta misma publicación de 2001 identifica relaciones de Fibonacci entre las duraciones de las guerras el siglo pasado, y proyecta que el actual conflicto no terminará hasta el año 2022. Algo que coincide con las palabras de Bush sobre la guerra contra el terror: "Será una guerra de 25 años". Por ahí va a andar.