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Este es el tema de conversación que llega con las vacaciones y que puede fastidiar el momento

  • Un experto en etiqueta cuenta cómo abordar varios escenarios
  • Sin importar si se quiere hablar del tema o no, se debe ser claro y amable
  • Existe la posibilidad de aprovechar la reunión para encontrar oportunidades
Reunión familiar (Dreamstime).
Madrid

Existe un tópico que se sitúa en un término medio entre las amables (y sosas) conversaciones sobre el clima o el tráfico, y aquellas que suponen el peligro de que todo se descontrole, como la política o la religión. Se trata de hablar sobre cómo van las cosas en el trabajo, un tema que puede ser engañoso, especialmente durante los períodos vacacionales.

El motivo de ello es que al hablar del estado del puesto de trabajo, o de la posibilidad de un despido, implica entrar en el terreno de las finanzas personales. El experto en etiqueta, Daniel Post Senning, es algo que "nos tomamos de manera más personal y que asumimos como dentro de nuestra esfera privada".

Hablar del trabajo puede ser además un tema delicado si la persona a la que se pregunta acaba de pasar por un despido, o si está sufriendo incertidumbre en su trabajo. Entonces, estas son las recomendaciones de Senning sobre cómo abordar este tópico en las próximas reuniones que tengan lugar en vacaciones.

La persona no quiere hablar de trabajo

Puede que la persona esté sufriendo estrés por la incertidumbre que le provoque su situación laboral, como por ejemplo las expectativas de un despido o el pesimismo a la hora de encontrar trabajo.

En caso de una reunión familiar, en la que quizás un tío o primo quiera saber los detalles, Senning dice que lo más sencillo es tener preparado un guión en el que se comente con claridad la situación en la que se está, así como la forma en la que uno va a actuar: "Esto ha pasado, no se muy bien cómo sentirme al respecto, y no me apetece comentarlo ahora".

Es probable que esa persona con curiosidad solo quiera ayudar, caso en el que se puede simplemente agradecer el interés y aclarar que el mejor apoyo en ese momento es no tratar el tema. El experto en etiqueta dice que también se puede simplemente comentar que es un momento para celebrar con los seres queridos.

Desahogarse pero sin contagiar pesimismo

En caso de que no se tenga problema en comentar, por ejemplo, una mala situación, es importante pedir permiso en la mesa para hablar del tema del despido. Senning aconseja utilizar esta percha: "Sabéis, me gustaría hablar de X porque la verdad es que ha sido duro para mi. ¿Os importa si os cuento?"

Esto permite saber si las demás personas están dispuestas a iniciar esa conversación, y supone una oportunidad para comunicar el tipo de respuesta que se desea recibir. Puede que solo se quiera lograr un desahogo, quizás se busque apoyo emocional, o incluso se podría pedir ayuda a algún integrante de la mesa. Senning recalca la importancia de ser claro a la hora de detallar la situación, para que el familiar (o amigo) tenga mejor capacidad de respuesta.

Para quien sienta que pedir ayuda es mostrarse débil o vulnerable, Senning dice: "Ayudar a alguien sienta muy bien, y cuando pides ayuda estás dando esa oportunidad para hacer algo que nos hace sentirnos así, que es hacer cosas por los demás. Además, la familia y los amigos son los mejores casos para hacer esto".

La mejor forma de comunicarse

No es necesario convertir una reunión familiar o de amigos en un espacio para contactos laborales. Por ello, Senning comenta que lo mejor que se puede hacer es comunicar explícitamente el tipo de ayuda que se busca, esto es, el motivo por el que esa persona puede ser de ayuda (mismo sector de trabajo, acceder a su empresa, inspiración, etc). Aquí es cuando uno puede encargarse de indicar que se hablará del tema en otro momento.

También es importante plantear la cuestión de forma que no presione o incomode al interlocutor. Al fin y al cabo, esa reunión será parte de un breve período en el que la gente se junta para celebrar. Tampoco es cuestión de fingir que todo está bien si no es el caso.

Resumiendo, se trata de 'leer entre líneas' y ser considerado con las demás personas allí presentes. A la hora de compartir una noticia complicada es esencial escoger el lugar y el momento adecuados. Sino, a parte de la incomodidad, puede que incluso se deje sin protagonismo a otros familiares o amigos. "Tanto si son buenos como malos tiempos, la conexión es muy importante. Todos necesitamos ayuda y apoyos en nuestra vida, y a la vez queremos compartir nuestra alegría y optimismo", comenta el experto.

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