Viaje del mes

En aguas de Extremadura por paisajes de ensueño

Playa de Orellana. | Fotografías: Turismo de Extremadura.

Piscinas naturales en lugares de gran belleza, cruceros fluviales, balnearios, tres banderas azules en Orellana... La región te brinda unas condiciones ideales para disfrutar del agua y desconectar este verano.

Garganta de Alardos, en Madrigal de la Vera.

Con 1.500 kilómetros de costa interior, algo único en Europa occidental, y 52 zonas de baño naturales, como piscinas, gargantas y playas fluviales, Extremadura es un destino donde puedes combinar escapadas en la naturaleza, visitas a ciudades y pueblos monumentales y excelentes propuestas gastronómicas, como el jamón ibérico de bellota, las tapas, los quesos Torta del Casar, La Serena e Ibores y las cerezas del Jerte.

Torta del Casar.

La mayoría de las zonas de baño se localiza en el norte de Cáceres, en lugares como el Valle del Jerte, La Vera, Sierra de Gata, Las Hurdes, Plasencia, Campo Arañuelo y el Geoparque Villuercas Ibores Jara. A un paso de estas piscinas naturales hay maravillas que merecen una visita, entre ellas, el Monasterio de Guadalupe (Patrimonio Mundial), bellos pueblos de arquitectura popular, el Parque Nacional y Reserva de la Biosfera de Monfragüe, el Monasterio de Yuste (lugar de retiro del emperador Carlos V, monumento que es Patrimonio Nacional y Europeo) y localidades llenas de historia, como Plasencia, Trujillo, Hervás, Coria o Jarandilla de la Vera.

Garganta de los infiernos. 

Más al sur, Badajoz cuenta con zonas de baño en La Serena, La Siberia, Mérida, Medellín, La Codosera y Cheles (Gran Lago de Alqueva). Aquí también encontramos propuestas interesantes para el verano, tales como el Festival de Teatro Clásico de Mérida (la edición 64 se celebra del 29 de junio al 26 de agosto), majestuosos castillos, pueblos monumentales, como Zafra, Olivenza o Llerena, e incluso una escuela de vela en Orellana, en cuyo embalse se sitúa una playa que, por noveno año consecutivo, ha revalidado la bandera azul por la limpieza y la calidad de su agua, su accesibilidad y sus servicios turísticos. Este municipio, además, ha logrado otras dos banderas azules por primera vez, para su puerto deportivo y su sendero 'de la costa'.

Playa de Cheles, en el embalse Alqueva.

Hay una manera diferente de conocer Extremadura a bordo de barcos turísticos. Los ríos Tajo, Alagón y Guadiana brindan la posibilidad de navegar por espacios de gran valor ecológico, como el Parque Natural Tajo Internacional o Alqueva, siempre bajo la atenta mirada de buitres y águilas.

Crucero en el Tajo Internacional.

Extremadura es también termalismo. De los seis balnearios extremeños, los de Baños de Montemayor (Cáceres) y Alange, a 20 km de Mérida, conservan vestigios de termas romanas. De hecho, este último forma parte del conjunto arqueológico de Mérida, Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1993.

Balneario de Alange.

La oferta termal se completa con balnearios en Hervás (El Salugral), en el Valle del Ambroz; Montánchez (Fuentes del Trampal), pueblo conocido por su excelente jamón ibérico de bellota; Valdastillas (Valle del Jerte), en un territorio donde la reina es la cereza; y, ya en la provincia de Badajoz, El Raposo, en cuyo balneario del mismo nombre se realizan tratamientos de vinoterapia y se usan lodos de un arroyo cercano para combatir diversas afecciones.

www.turismoextremadura.com

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