Agrotecnología reforzará su internacionalización con seis filiales en América y la UE


Agrotecnología, fabricante de bioestimulantes y biopesticidas de residuo 0 para cultivos agrícolas, reforzará su internacionalización con la apertura de seis nuevas filiales, que se sumarán a las tres ya operativas. La firma, que vende sus productos en más de 30 países, inició su implantación exterior directa en 2005 en México, y está presente, también, en Chile y en Perú -desde este año-. Entre 2018 y 2020, constituirá empresas propias en Estados Unidos, Brasil, Argentina, Polonia, Alemania e Italia, según explica su director general, Enrique Riquelme. (Puede leer el reportaje completo y otras noticias, análisis y entrevistas en la revista digital gratuita elEconomista Comunitat Valenciana).

En los últimos cinco años, el peso del negocio internacional ha pasado del 10 al 55 por ciento del total, y el objetivo es que alcance el 80 por ciento en 2021, según Riquelme. En total, Agrotecnología facturó 6,8 millones de euros en 2016, con un crecimiento del 25 por ciento respecto al ejercicio anterior, y su meta es llegar a entre 35 y 40 millones de euros en 2021.

La empresa centraliza su producción en sus instalaciones de Orihuela (Alicante) y distribuye desde allí a todos los mercados. "Podemos terminar o envasar los productos en otros países, pero no nos planteamos producir fuera, porque así garantizamos el máximo control técnico y de calidad", dice.

"En los últimos años, se han producido importantes cambios en las tendencias de los consumidores de frutas y hortalizas, que se preocupan por lo que comen y el impacto que tiene en su salud, y buscan productos cultivados de una forma más natural y respetuosa con el medio ambiente, y la distribución final está muy concentrada en manos de grandes superficies, que tienden a ofrecer más garantías de seguridad alimentaria para aumentar su competitividad frente al resto. Por otro lado, se han producido cambios legislativos, en la normativa fitosanitaria en la Unión Europea, que han supuesto la retirada de muchos productos químicos del mercado. En la actualidad, los productos para la protección sostenible de cultivos son respetuosos con el medioambiente, el cultivo, el productor y el consumidor", afirma Riquelme.

España es el país de la Unión Europea con mayor consumo de pesticidas, que superó en 2015 las 70.000 toneladas, según información de Eurostat -con una aplicación media que ronda los 3 kilos por hectárea al año-. "En la actualidad, existen alternativas a los pesticidas tradicionales que pasan por el desarrollo e inversión en agrotecnología y la aplicación práctica de los conocimientos tecnológicos a la agricultura, mediante el uso de productos para la protección sostenible de cultivos. Nuestras propuestas y soluciones contra plagas y enfermedades son biopesticidas certificados para su uso en agricultura ecológica y convencional, tan eficaces o más que los fitosanitarios tradicionales", asegura.

Investigación y especialización

Para el desarrollo de estos sistemas, es fundamental la inversión constante en I+D+i. "Agrotecnología ofrece soluciones biotecnológicas, basadas en la aplicación de conocimientos científicos y técnicos a los cultivos agrícolas. El 95 por ciento de nuestros productos son desarrollos propios, que trabajamos internamente y en colaboración con universidades y centros de investigación. Creemos en la simbiosis entre las investigaciones universitarias y el sector productivo, dado que los beneficios son mutuos. Por un lado, los científicos pueden ver sus investigaciones plasmadas en productos y su comercialización, a la vez que la empresa puede ofrecer nuevas soluciones biotecnológicas sostenibles en un mercado cada vez más competitivo", subraya el directivo.

La compañía alicantina cuenta con 80 personas en plantilla, de las que el 90 por ciento son titulados universitarios, en diferentes campos. La previsión es seguir reforzándola, hasta sumar 150 profesionales en 2021.

"Cada vez que queremos profundizar en un área de actividad, se crea una unidad de negocio especializada. Los biofungicidas y bioinsecticidas dan respuesta frente a las principales plagas y enfermedades de la agricultura mundial, mientras que los bioestimulantes favorecen el incremento de la producción de las plantas. Una de las líneas de desarrollo en la que estamos trabajando es la biofertilización -tratamiento del suelo-, que es una necesidad, porque, mientras la población mundial sigue creciendo, el suelo disponible para cultivo se va reduciendo. Hay tras fases de desarrollo y estamos en la segunda. Ya tenemos el prototipo", detalla Riquelme.

(Puede leer el reportaje completo y otras noticias, análisis y entrevistas en la revista digital gratuita elEconomista Comunitat Valenciana).


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