Generalitat y empresas instan a la negociación sobre reciclaje de envases, pero desde posiciones opuestas

El conflicto entre el Gobierno valenciano y las organizaciones empresariales, que se oponen en bloque al sistema de devolución, depósito y retorno de envases (SDDR) -que implica el pago de 10 céntimos por unidad-, ha llevado a la patronal valenciana, la CEV, a plantear llevar ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) la futura ley autonómica, incluso antes de ser aprobada. Los representantes empresariales valencianos consideran que la normativa planteada "rompe la unidad de mercado" y "condiciona la competitividad de las empresas", al requerir inversiones de unos 170 millones y altos costes de funcionamiento, "sin garantías de eficiencia", y critican que no se les incluya en la definición del nuevo modelo, que, en su opinión, debería consistir en la mejora del actual. Mientras, la nueva normativa prosigue su tramitación, con la intención de que entre en vigor en 2018.

En esta línea, el presidente valenciano ha tenido que salir al paso de las duras críticas de empresarios y consumidores por inaugurar la jornada 'Tornar el casc 2.0. La gestió dels residus al segle XXI', organizada por la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente, promotora del SDDR, para defender este modelo. En el evento participaron representantes de distintos países europeos y de Cataluña, Baleares y Navarra -las otras comunidades que estudian este sistema-, pero no incluyó a representantes valencianos de los sectores afectados. Puig pidió buscar una solución consensuada, sobre la base del "diálogo" y "sin imposiciones".

En esta línea se pronunció también la patronal autonómica, Cierval, que pide a la consellera Elena Cebrián la creación de una mesa de trabajo en materia de residuos de envases en la que participen todos los agentes implicados: administración local y autonómica, representantes de los sectores empresariales, gestores de residuos y las organizaciones de vecinos y consumidores. Esta mesa ha sido solicitada, también, por las organizaciones de vecinos, consumidores y amas de casa, con el objetivo de lograr un "consenso entre los distintos agentes, con el "objetivo final de mejorar los índices de recogida y reciclaje, innovar en la gestión e implicar a las empresas".

Impacto en empresa y consumidor

Cierval, CEV y las asociaciones y organizaciones que representan a los sectores empresariales afectados ya han manifestado que la propuesta de implantar el SDDR en la Comunidad Valenciana complicará la gestión de las empresas, al coexistir con el reciclaje aplicado en el resto del territorio español, afectando a la unidad de mercado. Además, el incremento de la complejidad logística y de distribución, la diferenciación del etiquetado y la posible tasa administrativa incrementarán los costes de producción. Este coste adicional, junto con el importe de depósito y retorno, aumentará el precio de producto, que repercutirá negativamente sobre el consumo.

La aplicación de SDDR afectará especialmente a las empresas de envasado de aguas y refrescos, cuya actividad tiene un fuerte impacto en el empleo local. Además, el propio sector ha advertido que la implantación del SDDR obligará a las empresas de distribución y venta de producto -hipermercados, supermercados, comercio y hostelería- a habilitar y acondicionar espacios para el retorno de envases, lo que supondrá mayor coste de las instalaciones, una pérdida de superficie de lineal, almacenaje y atención al consumidor.

También tendrían que modificar el sistema de gestión de caja por el importe aplicado en concepto de depósito y retorno del envase -exención de IVA, facturas, tickets,...-. Asimismo, incrementarán los conflictos en caja por la revisión de las condiciones del envase retornado.

Finalmente, puesto que el establecimiento no tiene control sobre otros líquidos que haya podido contener el envase retornado, podría generarse cierto riesgo sanitario por contaminación cruzada, complicándose la inspección sanitaria.

Todos estos problemas cobran especial relevancia para los supermercados de barrio, el pequeño comercio, y los establecimientos de hostelería (restaurantes, bares, cafeterías y otros) con muy limitada superficie de local para las instalaciones de almacenaje de los envases y que deberán adelantar al consumidor el importe aplicado en concepto de depósito y retorno del envase.

Por todo ello, instan a la Generalitat Valenciana a reflexionar antes de implantar este sistema SDDR. Cierval suscribió el pasado mes de julio un manifiesto empresarial con este posicionamiento, al que ya se han adherido 47 entidades y que se remitió a la Generalitat Valenciana.

Debate europeo

"La Unión Europea tiene la firme voluntad de aumentar los objetivos de reciclaje y reutilización, que se consideran actualmente insuficientes", ha indicado Puig, que ha puntualizado que varios comités del Parlamento Europeo están trabajando en la propuesta de la Comisión de modificación de las directivas marco sobre envases, residuos, residuos marinos y vertederos. Entre ellos se encuentra el Comité de Industria, Investigación y Energía, "que ha elaborado una lista de instrumentos económicos y normativos para conseguir alcanzar los nuevos objetivos de reciclaje, en la que se incluye, entre otros, el Sistema de Depósito".

Dado que se trata de unos objetivos "que están están en el centro del horizonte europeo", pero también en el de varias comunidades autónomas españolas, como Cataluña, Baleares y Navarra, la Comunitat Valenciana no puede quedar al margen de este debate, ha defendido el presidente.

Impacto económico y mediombiental

La consellera Elena Cebrián ha destacado que la política de residuos de la Conselleria incluye una vertiente fundamental de construcción de infraestructuras y también otra centrada en una gestión mucho más eficiente mediante la separación de los materiales en origen. "Por ello, son tan importantes los dos proyectos en los que hemos estado trabajando mucho tiempo, con muchísima participación, con mucho diálogo, dando voz a empresarios y a asociaciones de distribuidores y consumidores, entre otros", ha señalado.

En este sentido, ha precisado que, por un lado, se encuentra la separación de residuos orgánicos para poder generar compost de máxima calidad cuyo uso permita cubrir la necesidad de materia orgánica en los suelos de la Comunitat Valenciana y, por otro lado, figura la aplicación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, "que significa incluir al ciudadano en la toma de decisiones, incentivar un buen comportamiento reciclador y, sobre todo, incidir en esa separación en origen".

"Todo esto tiene unos beneficios ambientales -ha resaltado Cebrián-, dado que evita la contaminación con materiales abandonados en playas, campos, acequias o el mar, con todas las implicaciones que esto tiene para la vida marítima".

Además, tiene una implicación económica "muy importante", ya que "se estaba desperdiciando un recurso que se puede hacer entrar en la cadena de producción". Se trata, entonces, de una "puesta en práctica de la economía circular que tiene sus beneficios en cuanto a ahorro de materiales, generación de recursos o creación de oportunidades de empleo", ha agregado la consellera.

Asimismo, se trata también, según Cebrián, de una apuesta por un valor "más intangible, pero igualmente importante, como es el valor paisajístico, de imagen, con una incidencia tremenda sobre el sector turístico". Todo ello supone una política de gestión de residuos "muy ambiciosa, que tiene que recuperar muchos años perdidos".

"El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) incide en aquellos materiales, residuos de envases, que no entran en el circuito de gestión. Por ello, es importante establecer un sistema compartido con la sociedad, con todos los agentes que inciden en lo que, al final, es una cadena logística, para que podamos hacer que esos envases entren separados en el sistema de gestión y tratamiento", ha explicado.

Además, el sistema "puede aportar un ahorro en los gastos que tienen que hacer los ayuntamientos en la recogida y limpieza de todo aquello que no entra en el sistema, que tenemos estimado que alcanza a millones de envases que, de otro modo, pueden acabar en acequias, playas, ciudades o jardines".


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