Universidades

Los colegios mayores pierden hasta el 50% de sus universitarios

Colegio Mayor San Juan Evangelista, ya cerrado. cmusanjuan.com

Los colegios mayores también sufren la crisis. El descenso de sus matriculaciones por razones económicas, hasta un 50% de media en colegios. Los motivos son económicos, las familias no pueden desembolsar hasta más del doble del salario mínimo de los españoles, unos 1.200 euros al mes.

Además, la competencia por parte de pisos compartidos (más baratos por la coyuntura económica) y residencias de ámbito privado, así como, las necesidades de los universitarios que exigen más independencia fuera de los horarios y normas que exigen los colegios mayores han hecho que se estén perdiendo universitarios.

Ahora, los centros tienen que esperar hasta el mes de septiembre u octubre para poner el cartel de completo o simplemente no ponerlo. Han desaparecido las listas de espera y buscan alumnos para poder sobrevivir.

Actualmente, hay 17.000 estudiantes en 125 colegios mayores en toda España, según el Consejo de Colegios Mayores. Ciudades como Madrid o Barcelona notan mucho menos la bajada de alumnado porque tienen más titulaciones (la Ciudad Universitaria de Madrid es el espacio que más colegios concentra de toda España, más de una treintena (23 en suelo de la Complutense, de los cuales 13 son religiosos). Sin embargo, en regiones como Andalucía se palpa mucho más; las ocupaciones de los colegios oscilan entre el 50 y el 75%.

Ajustarse el cinturón

La crisis ha obligado a algunos colegios a ajustarse el cinturón, por ejemplo, los colegios mayores en la ciudad de Valladolid han reducido un 30% su clientela habitual, incluso han congelado o reducido sus tarifas. Otros como el Colegio de la Universidad de las Islas Baleares han tenido que reinventarse. Su directora, Marta García, indica que han adaptado sus tarifas "ahora se alojan en régimen de alojamiento y desayuno, pudiendo optar a la media o a la pensión completa. La ropa de cama y baño son ahora una opción". También los colegios se han puesto las pilas para flexibilizar pagos y conceder becas directas a estudiantes.

Otros han echado el cierre. El año pasado cerraron sus puertas cinco centros. La residencia femenina Teresa Guaschs en Valladolid; el San Juan Evangelista en Madrid, donde Unicaja, la concesionaria del colegio, no llegó a un acuerdo con la Universidad Complutense, propietaria del suelo, para el pago del canon que cobra a todos los colegios mayores en función del número de colegiales; el colegio mayor Francisco de Sande en Cáceres cerró porque era económicamente insostenible; el Loyola de Granada cesó su actividad tras 48 años; el Colegio de Alicante cerró por una situación de obsolescencia de las instalaciones que eran necesarias reparar y el alto coste de esa reforma llevó a cesar la actividad de la institución (un problema añadido es el de ser edificios con muchos años y donde inversiones de conservación no han sido las suficientes ni aún en años de bonanza) así como por falta de estudiantes. En Valencia también cerró el Luis Vives hace tres años.

Marta García, quien también es presidenta de la Asociación Española de Colegios Mayores y Residencias, asegura que "hay entidades privadas que han visto el negocio y se han presentado ante los rectores con la varita mágica diciendo: tiramos el edificio abajo, construimos uno nuevo a coste cero para la Universidad y nos das una concesión a 40 años. De acuerdo, rectores, firmad y ya nos contaréis qué os devuelven al transcurrir los 40 años. Y lo que es peor: ¿queréis hotelitos donde se apura el espacio para poner más camas y no hay un comedor, un teatro, una sala de tv, una sala de estudio...?".

Por su parte, Valentín López, presidente del Consejo de Colegios Mayores Universitarios, asegura que lo que toca ahora es "dar visibilidad a la institución".

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Juan García
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Vamos a ver, una media de 700€/mes por una habitación compartida en la que sólo puedes dormir (en una cama estrecha) y estudiar (en una mesa donde no puedes ni abrir los codos) y no te dejan (en los primeros cursos) ni cocinar, tienes que pagar el lavado de ropa y hacértelo tú y la comida que te ponen, en muchos casos, es incomible, y si unimos a esto, la precariedad de muchas instalaciones, ¿qué quieren que hagan? ¿que se queden los sufridos estudiantes en esos zulos? En un piso compartido, por 400 euros con comida, te sobra y encima, estás en tu casa, y tu habitación es sólo para ti.

Puntuación 7
#1