Los españoles todavía optan por el consumo de los libros en papel

25/02/2016 - 11:50

El pasado noviembre el gigante del comercio electrónico, Amazon, abrió su primera tienda física, un auténtico hito en el sector editorial. Un hecho realmente curioso si se tiene en cuenta que la compañía de Jeff Bezos se convirtió en líder gracias a hacer algo que nadie hacía en aquel momento: vender libros a través de la red.

Y es que la lectura a través de dispositivos electrónicos como ebooks, smartphones o tabletas es ya una categoría más de consumo habitual en España, donde el negocio del libro electrónico creció en 2014 un 37,1% respecto al año anterior según la Federación del Gremio de Editores de España, que aventuraba además que 2015 iba a cerrar con un crecimiento del 20% más respecto a 2014. Si bien es cierto que durante años la aparición del ebook desplazó a los libros en papel, el consumo de éstos nunca ha desaparecido del todo. Las editoriales españolas registraron un total de 73.144 títulos a lo largo de 2015 en todos los formatos (papel, digital y otros) y en todas las lenguas, según los datos recogidos por la Agencia del ISBN.

Amazon lanzó la primera versión de su Kindle (libro electrónico) en 2007. Cuatro años más tarde, con dos actualizaciones más en el mercado, y con el Kindle ya en España, la compañía hacía público que las ventas de libros digitales habían superado a las de todos los libros físicos (105 digitales por cada 100 impresos). En la actualidad, y con una fuerte presencia de los soportes digitales -la penetración del smartphone en España es del 80% y la venta de tabletas ha aumentado un 68%, según el último informe de Fundación Telefónica La Sociedad de la Información- los españoles todavía compran libros en papel.

Un panorama de ventajas compartido

La primera ventaja y diferencia que aporta el formato electrónico frente al tradicional es que permite llevar al mismo tiempo miles de libros, independientemente de las páginas que tengan, en un único dispositivo de 191 gramos -en el caso del Kindle-, ahorrando espacio y ganando en comodidad. No pesa, si termina un libro o no le gusta el que está leyendo, puede empezar otro al instante, sin tener que esperar para conseguir otro volumen; y los modelos más completos permiten leer hasta en la oscuridad gracias a la luz que llevan incorporada.

"Se lee como un libro impreso gracias a su pantalla mate, que refleja la luz como si fuera papel", es parte de la descripción que acompaña al Kindle en su ventana de compra. Y es que los fabricantes de libros electrónicos se esfuerzan en crear un producto lo más parecido posible a un libro real. Pero no hay que olvidar que por muy similar que quieran que parezca, se trata de un producto tecnológico, por lo que para utilizarlo se necesita de unos conocimientos previos, aunque sean mínimos. Hay que saber cómo y de dónde obtener los libros electrónicos, meterlos en el dispositivo para poder leerlos, conocer el funcionamiento en sí y estar preparados para un posible fallo técnico. No suele ser especialmente difícil, pero nada comparado a la facilidad que supone abrir un libro en papel y comenzar con su lectura.

La cuestión del precio de la cultura

Una polémica que continúa abierta es la del precio. Según el avance de Panorámica de la Edición Española de Libros, el precio medio del libro en 2014 fue de 22,20 euros, lo que supone un coste elevado para muchos consumidores, que optan por recurrir a Internet para conseguir el producto en su formato electrónico a un coste de cero euros, eso sí, dejando a un lado la legalidad. En la red también es posible conseguir los libros sin saltarse las normas de derechos de autor. Al igual que si se comprara un libro en una librería a pie de calle, existen varios portales con los títulos disponibles para descargar en formato ebook previo pago, que cuestan casi la mitad que el formato en papel.

No hay que olvidar que previamente se ha realizado un desembolso por el dispositivo de lectura en sí, que ronda los 80 euros de media en el caso de los ebooks, por lo que esos diez euros que se consigue ahorrar en la compra digital del libro, ya van en la compra del dispositivo, una cosa por la otra, aunque con la adquisición de ocho libros digitales, se conseguiría amortizar el desembolso.En el mundo de la lectura física también es posible conseguir libros de forma gratuita -o más barata- y a la vez legal.

Bibliotecas, un buen recurso

Según la última Estadística de Bibliotecas realizada por el INE, el número de usuarios inscritos creció un 7% entre 2012 y 2014, lo que supone un total de 21,81 millones de personas, de los cuales más de cuatro millones corresponden a usuarios infantiles. Estas instituciones están apostando por el préstamo de libros también en formato digital desde 2010 marcando una tendencia al alza.

Durante 2014, se prestaron 776.232 ejemplares electrónicos, un 36,4% más que en 2012 y el número de lectores de libros electrónicos presentes en las bibliotecas aumentó un 18,4%. Un ejemplo de esta iniciativa es eBiblio, financiada por el Ministerio de Educación y creada en septiembre de 2014. Otra opción es recurrir a tiendas de segunda mano como Tik Books, que cuenta con seis locales en Madrid, con más de 100.000 títulos disponibles -descatalogados- desde 2,90 euros.

El inconveniente es que, tanto en estos comercios como en bibliotecas, es complicado hacerse con obras actuales. Un beneficio más de leer digitalmente es el supuesto ahorro de papel, con lo que se consigue colaborar con el consumo sostenible. A simple vista, la tecnología ofrece mayores ventajas frente al formato tradicional pero, más allá del contenido, para muchos consumidores el olor de las páginas de un libro nuevo -o de uno viejo-, poder formar su pequeña colección, el hecho de pasear por una librería física mientras observa los distintos volúmenes, guardar un libro con cariño porque representa un recuerdo especial, etc., son factores más importantes que la instantaneidad, la rapidez y la comodidad que un dispositivo digital ofrece.

Nos encontramos, por lo tanto, ante un panorama lleno de opciones, dividido entre los que aprecian la lectura tradicional, acompañada de una sensación de nostalgia, cálida, real y tangible, asociada a una experiencia más personal; aquellos que prefieren la lectura a través de dispositivos electrónicos, más fría y menos palpable, pero más accesible, cómoda y adaptada a los tiempos modernos; y los que combinan ambas, según el momento y la situación en la que quieran desarrollar la lectura.Sólo el tiempo determinará si lo ola digital acaba arrollando a los formatos tradicionales.

Por el momento y a pesar del proceso de transformación electrónica, el sector editorial español camina con paso firme, generando una importante actividad empresarial. Encontrar el equilibrio entre ambos formatos y ganar espacio en las formas emergentes sin descuidar el papel es uno de los grandes desafíos que afronta el sector del libro en la actualidad.


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Comentarios 1

#1
25-02-2016 / 13:20
treh
Puntuación 0

¡como ha de ser!, nos estamos quedando ciegos,con la mi***** de la electronica!,dentro de no muchos años ,la mitad nos quedaremos ciegos!






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