Política

Ni ERC ni Ciudadanos: el futuro de Cataluña dependerá de Podemos

  • Hay más fisuras en el bloque 'nacional' que en el independentista
  • La marca de Podemos será determinante para decantar la balanza
El cabeza de lista de En Comú para el 21D, Xavier Domènech. Foto: EFE

Una forma tradicional de explicar la realidad es intentar simplificarla. En su máxima expresión, muy común en política, la simplificación acaba reduciendo las opciones a dos: izquierda o derecha, nacionalistas o unionistas, liberales o intervencionistas, y así un largo etcétera que, al final, acaba por simplificarse aún más en un 'los nuestros' contra 'los otros'.

Pero la política, que a veces no entiende de matices, depende justamente de esos matices. Los puntos medios son especialmente importantes cuando la cosa se aprieta y no hay grandes mayorías. Entonces se puede dar un extraño fenómeno según el cual no importa tanto quién gane unas elecciones, sino quién logre sumar mayorías. Es decir, que no importa quién es primero o segundo, sino quién es tercero o cuarto, siempre que esté dispuesto a un acuerdo de investidura.

La Cataluña post-155 es un buen ejemplo de todo eso. En general, porque las ideologías se han difuminado y se han cambiado los ejes. Ahora el discurso ya no se articula entre derecha (PP, Convergència y Ciudadanos) e izquierda (CUP, ERC, Podemos y PSC), sino entre independentistas (Convergència, ERC y CUP) y constitucionalistas (Ciudadanos, PSC y PP). Eso lleva directamente a la segunda parte del razonamiento: es importante quién gane, pero es más importante quién sume mayoría.

De hecho, hasta la publicación del último sondeo del CIS, había pocas dudas sobre que Esquerra se encaminaba hacia un paseo triunfal como fuerza más votada. El 'procés' ha dinamitado a la base de votantes tradicionales de Convergència, mientras que ellos han salido reforzados. El hecho de que su líder, Oriol Junqueras, siga encarcelado -mientras el líder convergente ha huido- ayuda además a alimentar la retórica favorable. La duda, sin embargo, no era quién ganaba, sino qué bloque sumaría mayoría.

El inicio de la legislatura abruptamente finiquitada vino marcado por las grandes tensiones que existen en el bando independentista. Las CUP exigieron la cabeza de Artur Mas para investir a un president convergente, y tal como ya hiciera Esquerra en la época del Estatut, se han dedicado a tensar la cuerda obligando al Govern a adoptar posturas aún más maximalistas. Es lo que tiene cuando pacta una formación conservadora, burguesa y otrora moderada con otra de marcado signo anticapitalista y antisistema.

La prensa 'nacional' ha intentado agrandar esas diferencias en las postrimerías de la legislatura, señalando lo obvio: que Esquerra se ha negado a repetir fórmula electoral junto a Convergència porque ve clara la oportunidad de lograr el 'sorpasso' a una fuerza tradicionalmente hegemónica. Sin embargo, y aunque las tensiones existen (y no a dos, sino a tres bandas), no es el bando independentista el que está más fracturado.

A lomos de los sondeos favorables, Ciudadanos ha visto en las elecciones del 21D su gran oportunidad política. Es, sin duda, el escenario político para el que se han estado preparando desde que nacieron, entonces como una pequeña fuerza autonómica y ahora como una importante formación nacional. No en vano, son líderes de la oposición en Cataluña, sostienen al Gobierno en Madrid y el CIS dice -cocina mediante- que podrían disputar la victoria a Esquerra. La lógica política, sin embargo, es más tozuda.

En el bando independentista Esquerra es el partido que mayores garantías ofrece para seguir adelante con el procés, toda vez que Convergència tendrá que vivir una profunda renovación interna y las CUP son imprevisibles en sus acciones y más bien poco institucionales. Son el 'punto medio' al que, con más o menos condiciones, todo el bloque apoyará.

En el bando constitucionalista las cosas no están tan claras. El PP, irrelevante en Cataluña y pretendidamente polarizado -la elección de su controvertido líder no es ni mucho menos accidental-, no dudará en apoyar a Ciudadanos. Pero el PSC, que podría pagar caro su apoyo al 155 y que ha hecho de la reforma constitucional y del modelo federalista sus argumentos de campaña en los últimos meses, tendría más riesgos que ventajas de sumarse a dos enemigos naturales.

Dicho de otra forma: hay muchas más distancias y fisuras en el bloque 'nacional' que en el independentista.

A todo ello hay que añadir un factor adicional, y es el papel clave de la marca regional de Podemos. Siguiendo la lógica de los sondeos no es que vayan a disputar la presidencia -en primera línea competirían Esquerra y Ciudadanos, en segunda Convergència y PSC-, pero sí pueden ser determinantes. A fin de cuentas, son los únicos que han descartado sumarse a ninguno de esos bloques, y el puñado de escaños que consigan serán determinantes para decantar la balanza.

Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, y en ese sentido los 'comuns' se la juegan -y, con ellos, Podemos en general-. Parece poco probable que apoyen al bando 'nacional' por el abismo ideológico y de procedimiento que les separa, pero también parece poco probable que incurran en el enorme riesgo de dar alas al independentismo, permitir la prórroga del 'procés' y cruzar una línea que podría tener consecuencias impredecibles para ellos en otras autonomías.

Así las cosas, las opciones parecen reducirse. O gana con mayoría el bloque independentista y el 'procés' sigue adelante con mayor o menor estabilidad, o los 'comuns' rompen la baraja, no se decantan por ninguno y fuerzan un bloqueo que obligue a negociar. Sería una salida difícil, pero quizá la única que pueda aportar algo de luz en el futuro, vía negociación y posible reforma constitucional.

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Turullo
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Pues apaga y vamonos. Toda cosa que dependa de Podemos es ruina asegurada, ya está históricamente probado.

Puntuación 34
#1
Luis
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¿Esquerra+PSOE+Podemos? ¿esa cuenta sale? Porque esa es la cuenta que hay que mirar. Pobre PSOE quién lo ha visto y quién lo ve.

Puntuación 25
#2
USUARIO
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http://www.elmundo.es/cataluna/2017/12/09/5a2ae750e5fdea0b6f8b45ca.html

Y PARA LOS QUE NO QUERÁIS BUSCARLO AHÍ LO TENÉIS:

Con Xavier Domènech, el hombre del llanto ful, el pendientín estratégico y el morreo estomagante, se tiene la sensación de tratar con cierto personaje de Tom Wolfe que aparecía en La izquierda exquisita, aquel tipo que siempre llegaba tarde a todas las modas. El tragicómico aspirante a moderno que se aventuró a comprar unos pantalones de campana justo el primer día que Mick Jagger compareció en público enfundado en ajustadísimos tejanos de tubo. El mismo que, clarividente, dio en rasurarse greñas y patillas sólo cinco minutos antes de que John Lennon se exhibiera cubierto con larga barba e indómita melena.

Como él, Domènech, ese hijo nada pródigo de una pareja de ácratas de la CNT de Sabadell, se nos acaba de apuntar a la tercera vía, añejo, roído, destartalado eufemismo con que se designa a la cataplasma equidistante entre la fiebre separatista propia del indigenismo asilvestrado y la pura y simple lealtad al orden constitucional de los demócratas.

Pero el problema de la tercera vía, en tiempos de abarrotada calzada que colapsaron decenas y decenas de arbitristas vocacionales, tanto autóctonos como foráneos, es que en este preciso instante recuerda a las desoladas veredas que el viajero se topa al transitar por cualquier pueblo fantasma de la España vacía.

Desde el día en que Artur Mas abrió oficialmente la veda del procés, ahí no quedó nadie. Y en esto apareció Xavier. El tercerismo, esa soga de la que ahora pende el testaferro de Colau, es doctrina que se asienta sobre un mito secular que acaba de derrumbarse al estrepitoso modo, la ficción repetida hasta la nausea de que Cataluña constituye un sol poble.

Voluntarista quimera que terminó de saltar por los aires en cuanto Puigdemont transmutó la charlatanería independentista de toda la vida en muy concretos supuestos tipificados en el Código Penal.

Desde entonces, las dos Cataluñas, pues dos han sido siempre, habitan en sendos compartimentos estancos ya por entero ajenos entre sí.

Empecinarse en no querer ver ese insondable abismo doméstico es lo que aboca a Domènech a acabar constituyendo materia prima para otro guión de Wolfe.

El tufo del autoplagio

Por lo demás, el currículum civil del valido luce casi tan discreto y minimalista como ese muy comedido arete que adorna el lóbulo de su oreja izquierda. Docente precario y ocasional en la Universidad, eso que en tiempos se llamaba penene, los títulos de sus publicaciones que se quieren académicas desprenden el tufillo inconfundible del autoplagio.

Una manera como otra cualquiera de engordar la nada con sifón. Así, Domènech figura en los anales oficiales de 2008 como el autor de la obra titulada Clase obrera, antifranquismo y cambio político. Solo un par de años más tarde, en 2010, vuelve a aparecer en el mismo inventario como el responsable de otra pieza, en teoría distinta y distante, llamada La formación de la clase obrera bajo el franquismo.

Y apenas 24 meses después, en 2012, de nuevo engrosaría su lista personal de originales doctos al mandar a la imprenta un nuevo ensayo en cuyo encabezamiento figura, lacónico, el epígrafe La clase obrera bajo el franquismo. Tres por el precio de uno.

Cuánto se echa a faltar, por cierto, una edición catalana de La traición de los clérigos, de Julien Benda, ese alegato contra los mandarines de la cultura francesa y su entusiasta afán por prostituirse de grado al servicio de Vichy. Y es que la rendida obediencia al nacionalismo indigenista con mando en plaza de los Fontana, Termes y compañía, que no otros fueron los genuinos mentores intelectuales de Domènech, en nada desmerece a la de sus pares franceses en tiempos de Pétain. Repárese si no en la lista de académicos que se ofrecieron a colaborar, aunque no gratis et amore, en esa comedia bufa de historia-ficción patrocinada por la Generalitat que pretende enfrentar el pasado de Cataluña ante, con y contra el de España toda. De aquellos lodos, estos comunes.

Es probable que ni él mismo lo sepa, pero nuestro esforzado funambulista de la equidistancia imposible lleva la gran mentira del relato nacionalista catalán impresa en su propio DNI.

El apellido Domènech parece a primera vista la variante catalana de Domingo. Pero no lo es. Y ello porque la voz Domingo resulta ser tan catalana como Domènech. Así, en los registros parroquiales del siglo XIV ya figuraban montones de bebés locales bautizados con ese nombre, Domingo. Hay Domingos catalanes, y a patadas, en el siglo XV, en el XVI, en el XVII, en el XVIII, en el XIX y en los dos primeros tercios del XX. A lo largo de 600 años consecutivos, pues, los Domingo y los Domènech convivieron dentro de Cataluña en pacífica armonía.

Pero, allá a finales del siglo XX, los normalizadores de Pujol decidieron que eso no podía seguir bajo ningún concepto. Dicho y hecho.

Los policías de la lengua se dedican desde entonces a expurgar de forma sistemática cualquier documento histórico en el que aparezca algún Domingo. En cuanto lo descubren, al punto lo borran en el acto para colocar un Domènech espurio en su lugar. Por imposturas así se va a inmolar Xavier. El 21 por la noche llorará, pero de verdad.

Puntuación -10
#3
usuario
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REPITAMOS UN FRAGMENTO CUALQUIERA:

Por lo demás, el currículum civil del valido luce casi tan discreto y minimalista como ese muy comedido arete que adorna el lóbulo de su oreja izquierda. Docente precario y ocasional en la Universidad, eso que en tiempos se llamaba penene, los títulos de sus publicaciones que se quieren académicas desprenden el tufillo inconfundible del autoplagio.

Una manera como otra cualquiera de engordar la nada con sifón. Así, Domènech figura en los anales oficiales de 2008 como el autor de la obra titulada "Clase obrera, antifranquismo y cambio político".

Solo un par de años más tarde, en 2010, vuelve a aparecer en el mismo inventario como el responsable de otra pieza, en teoría distinta y distante, llamada "La formación de la clase obrera bajo el franquismo".

Y apenas 24 meses después, en 2012, de nuevo engrosaría su lista personal de originales doctos al mandar a la imprenta un nuevo ensayo en cuyo encabezamiento figura, lacónico, el epígrafe "La clase obrera bajo el franquismo".

Tres por el precio de uno.

Puntuación -7
#4
carlota de la corredera
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No esperaba que esto pasara, pues la gente yo pensaba que no era tonta, y los que votaron Podemos a estas alturas, se habran dado cuenta que no son iguales que los demas, son muchisimo peores, pero si es verdad, apañados estan los catalanes.

Podemos gobernando ya ha demostrado con creces lo que es, una republica babanera como Nicaragua, dictatorial como Carmena en Madrid, obsoleta a todas luces por su ideologia comunista que en ninguna parte del mundo civilizado existe, pues el Comunismo, practicamente ha desaparecido, y que de gobernar, abocaria sin duda a una Guerra civil como la que tuvimos.

Hala a mamarla los que votaron a Podemos pensando que eran la alternativa.

Tontos del culo.

Puntuación 12
#5
Gildo
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Dais muy por hecho que el PSC va a apoyar a ojos cerrados a Ciudadanos, cuando eso sería dispararse directamente al pie y quedar como "residual" en Cataluña como ahora es el PP.

El objetivo del PSC será formar gobierno con esquerra, intentando "parar" el procés desde dentro aunque tenga que sacrificar la presidencia.

Lo que hay que ver es si ERC (y el independentismo en general) están por la labor de seguir con el proceso independentista a toda costa o rebajarán pretensiones y se conformarán simplemente con más dinero para Cataluña.

Si es lo segundo quizá si que puedan llegar a un acuerdo con PSC, de lo contrario en Comuns es donde encontrarán los votos "aliados" para seguir luchando por una más que dificil independencia.

El PP será aún más residual en Cataluña, no gusta lo que está haciendo Rajoy ni a uno ni a otro bando, y sumado a todo el tema de la corrupción hará que un gran número de sus votantes voten a Ciudadanos.

Y aunque Ciudadanos puede llegar a ser "el ganador moral" de las elecciones es difícil que pueda llegar a sumar suficiente para governar en Cataluña con más de la mitad de la gente claramente en contra de sus mensajes.

El 21-D saldremos de dudas.

Puntuación 16
#6
Usuario validado en elEconomista.es
manuero
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El 21D, será el día que los catalanes, decidirán su futuro: que voten lo que realmente crean mejor para ellos.

Personalmente creo que votar a Podemos, es como saltar de la sartén al fuego!!!

Puntuación 11
#7
navegante
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Al 7, que la cabra tira al monte ya es sabido en toda "ESPAÑA" y podemos tiene mucha cabra en sus votantes y todo se puede esperar, pero tienes toda la razón.

Puntuación -3
#8
NÁUFRAGO
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Al #7,

te voy a explicar el porqué en Cataluña muchos votamos a Podemos, es básicamente por "descarte".

¿A quién podemos votar los que NO somos independentistas pero estamos TOTALMENTE en contra de las cargas policiales del 1-O y del 155?

Como ves es la única opción política que queda. O eso, o "soñamos" como muchos en una independencia irreal... lo que te aseguro es que mi voto va a ir todo lo alejado de la opción que incluya al PP que pueda.

Puntuación -16
#9
navegante
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Pablo Iglesias se encuentra muy cómodo en la oposición más que gobernando, ya que el trigo que promete él sabe que no lo puede dar y de esta manera siempre le puede meter el dedo en el ojo a todo quisqui.

Puntuación 13
#10
Carmen
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No veo a Podemos tan negociadores como para renunciar a su propio interés en llegar a algún puesto en el Gobierno de la Generalitat si en sus manos está al final la balanza. Esa vía de ser llave para presionar y reformar no me la creo demasiado.. El que más Consellerías le ofrezca...

Puntuación 1
#11
narvari
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A partir del 21D, Cataluña se va a convertir en un buen "rompecabezas". Eso, todo el mundo lo sabe. Si ha tenido algo bueno "el proces", eso es, que ha despertado a la gente del otro lado. A partir de ahora, el "separatismo", aunque seguirá latente socialmente, ya no se atreverá a liarla otra vez, por las consecuencias judiciales que deriven. Espero, para ello, que los dirigentes golpistas, reciban su merecido con la legalidad. Lo demás, ya se ira viendo.

Puntuación 13
#12
juan
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Aclárense, señores, la semana pasada Ciutadans iba a ganar las elecciones, ahora es Podemos, a ver, ¿a qué están jugando?, le piden consejo a alguna echadora de cartas.

Puntuación 6
#13
Vacilón
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Si esto es una encuesta y se paga bien, les digo lo que quieren oír.

Puntuación 4
#14
juan
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Ciudadanos no governara porque el pp+psoe+ciudadanos no conseguirá el 50% que gracia me da ciudadanos pidiendo a podemos que se hastengan de echo lo han pedido un par de veces

Puntuación 7
#15
KLO
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Ya tuvimos el futuro en manos de la CUP... Si ahora dependemos de Podemos, más de lo mismo, se posicionarán al lado de los Supremacistas/Nazionalistas traicionando a su electorado. AL TIEMPO.

Puntuación -6
#16
Ordoñez
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Gente en contra de las cargas policiales????

Leed un poco de historia.

La Segunda Republica, que de Derechas no tenia nada, no solo mando una fuerza militar, Los Mozos de Escuadra y la Guardia Civil, si no que metio a los rebeldes en la carcel y mato a mas de 80 imbeciles que se creian lo de la independencia de un Condado Español.

Ha faltado tiros y carcel en Cataluña, y el camino que se lleva es que sera la unica forma de parar a los hijos de p-u-t-a que piden la independencia.

Aznar y Felip'e Gonzalez esa mierda la hubieran parado en menos de 24 horas.

Puntuación -2
#17
Sean
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Cataluña, políticamente hablando, es una jaula de grillos, no tiene solución, las personas adoctrinadas o empecinadas en su superioridad y en que tienen que ser independientes no se van a bajar del burro, y los de Podemos y el PSOE solo esperan que unos sacudan el árbol para ellos recoger las nueces, dándoles igual si es bueno o malo lo que ocurra, la cosa es pillar poder al precio que sea.

Se ha creado un sistema político que solo piensa en éllos y no en el bien general y esto así no funciona, ni funcionará jamás.

Puntuación 12
#18
9
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9

Tu no eres catalán ni en el segundo apellido. Yo sí lo soy y antes me abstengo que voto a Podemos. Podemos sería mi primer descarte. Incluso antes de la CUP. Podemos es un p.mierda. ¿Vale?.

Puntuación 4
#19
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Els comuns: Un mensaje etico y social, que intenta preservar sus cargos y estar siempre a resguardo.

De momento el tiempo les ha demostrado que aciertan.

El españolismo los deja medrar y los prostituye para impedir la suma que definitivamente volcaria la falacia de la Catalunya dividida.

Y el independentismo ha bloqueado su crecimiento y los resultados del 21D le dirán al independentismo si hay posibilidad de asalto a ese segmento de voto.

Puntuación 0
#20
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Lo que todas, sin excepción, confirman las encuestas, es que ningún independentista que voto en las pasadas elecciones autonómicas dejara de votar al independentismo en estas.

Que el independentismos tiene asegurados la mayoría de escaños.

y que lo único que esta por determinar es en que porcentaje de votos supera el independentismo al otro bloque.

Puntuación 2
#21
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Los matices son que C´s y PP son vasos comunicantes.

Que C´s subira mucho como dicen las encuestas es relativo porque a mucha gente votante del pp en Catalunya le da verguenza reconocerlo en publico o para encuestas o informalmente.

Puntuación 2
#22
un español cualquiera
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Estremera tiene un color especiaaaalllll....

En 24 horas Forcadell se hizo católica, románica y apostólica...

Veis como hablando se entiende la gente?

Puntuación 3
#23
El Noi de la Botifarreta
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A lo mejor la solución al culebrón catalán sería una declaración multilateral de independencia, y en vez de crear solamente una república bananera con capital en Barcelona, se podrían crear otras tres, con capitales en Gerona, en Lérida y en Tarragona. Luego el número de republiquillas podría ampliarse a otras con capitales en otras poblaciones catalanas.

Puntuación 1
#24
lldo
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Pues si depende de Podemos, a dios Cataluña que os vaya bien.

Puntuación 2
#25