Puigdemont fingió mediadores para aplacar a la CUP y esquivar al Estado

8:09 - 13/10/2017
  • Sin respaldo internacional, sólo cuenta con 'mediadores' nacionales
  • Confunde los mensajes institucionales de diálogo con la mediación
Carles Puigdemont, el presidente de la Generalitat. Foto: Reuters
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¿Existieron o no existieron mediadores para frenar la declaración de independencia el 10 de octubre en el Parlament? ¿Fueron los mediadores los que convencieron a Puigdemont del error de declarar la independencia unilateral? ¿Acaso alguien declaró la independencia? ¿Existe alguna verdad? Lo cierto es que Carles Puigdemont, más que mediadores, y aún menos internacionales, lo que sí tuvo con toda certeza fueron presiones, también de la CUP. Presiones ejercidas desde las grandes empresas catalanas y desde las pequeñas y las medianas, esforzadas en su conjunto porque la hoja de ruta del soberanismo catalán se rompiera en mil pedazos, y a cambio volviera la cordura y la legalidad. Puigdemont deja en suspenso la declaración de independencia.

Los "mediadores", a los que hizo alusión Rajoy en su discurso en el Congreso del pasado miércoles, y a los que agradeció "su buena intención para colaborar en buscar una salida a esta situación", han sido hasta la fecha un abanico de interlocutores de carácter nacional y muchos de ellos domésticos, entre los cuales se encuentran Podemos (Pablo Iglesias reconoció haber llamado a Rajoy para explicarle su ofrecimiento), Ada Colau, Iñigo Urkullu -quien reiteradamente se ha ofrecido para apostar por el diálogo, al tiempo que defiende la legítima aspiración de la independencia catalana, y ha enviado una carta a Juncker-, el Colegi de l'Advocacia de Barcelona, los sindicatos UGT y CCOO, la Universitat de Barcelona y la Universitat Autònoma, la patronal Pimec, la Cambra de Comerç y el Colegi d'Economistes, entre otros.

Además, el Sindic de Greugues, filósofos de universidades catalanas muy próximos a ERC, y hasta el Barça se han ofrecido como plataforma comprometida "con los valores del respeto, el diálogo y la convivencia".

En el caso de la mediación de la Iglesia, concretamente la catalana, con un papel de adhesión inquebrantable a la independencia de Cataluña, también ha querido jugar un papel importante, llegando incluso a reunirse con el presidente Rajoy, cuestión ésta por la que Moncloa pasa de puntillas, sin entrar en hacer valoraciones de alcance público.

Pese a estos intentos, las mediaciones internacionales no han existido, por muchas apelaciones que el independentismo haya hecho. Más bien resulta una carta para calmar a la CUP, y una táctica para ganar tiempo y ofrecer una imagen victimista frente a "un Estado opresor y violento", como repiten sin cesar.

En este episodio, Puigdemont confunde los mensajes institucionales de diálogo con la mediación, ignorando interesadamente el requerimiento a la legalidad y respeto a la Constitución española. Tanto que la Unión Europea se ha visto obligada estos días a negar de nuevo estar dispuesta a una mediación -así lo dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk-, mientras Bruselas insiste en que nunca mediará en el asunto interno de un país.

Ajeno al clamor de las instituciones internacionales, Puigdemont persiste y no cambia ni una coma a su discurso. El 10-O afirmó que la mediación había llegado de todos los lugares del planeta, y todos, absolutamente todos, pedían que se abriera un tiempo de diálogo. Eso sí, explicó a la CNN, "sin condiciones previas" y proponiendo como mediadores "dos representantes del Gobierno catalán y dos representantes del Gobierno central".

Pero el Gobierno y las formaciones políticas que le apoyan (PSOE y C's) no quieren ni oír hablar de mediadores. Solo cabe la legalidad, y después se podrá hablar, razonan.


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Comentarios 2

#1
13-10-2017 / 08:24
juan
Puntuación 1

Otro de esos artículos a los que nos tienen acostumbrados últimamente todos los medios "serios", lleno de imaginaciones, subjetividades y poniendo en la mente de los demás lo que nos hubiera gustado que pasara. Si paso de verdad es lo de menos.La verdad no es importante, es la apariencia de verdad.

#2
13-10-2017 / 08:36
Fran
Puntuación -1

Puigdemont, hizo un "dribling". Como hacía Cruyff. Se escabulló de sus socios radicales, y de los de Madrid.

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