País Vasco

El tipo de Impuesto sobre Sociedades que pagarán las empresas vascas en 2018 será el 33%

  • La limitación de las deducciones será inmediata, tendrá efectos totales en 2018
Daniel Armesto y el resto del equipo de expertos fiscales del despacho de Garrigues en Bilbao. Foto. EE

La reforma vasca del Impuesto sobre Sociedades rebajará el tipo general del 28% al 24%, pero no de forma inmediata, habrá que espera hasta 2019. Pero su primer efecto será el contrario, la introducción del pago a cuenta elevará el tipo 'de facto' hasta al 33% en el año 2018. | Más noticias en la revista digital gratuita elEconomista País Vasco.

La introducción del pago a cuenta en el Impuesto sobre Sociedades en el País Vasco provocará en el ejercicio 2018 una paradójica subida del impuesto para las medianas y grandes empresas, cuando lo que se está anunciando es una rebaja impositiva.

Se trata de un efecto transitorio, pero que tendrán incidencia en la tesorería empresarial de 2018. De esta forma, el tipo total para las mayores empresas (que no para pymes, ni micropymes) se elevará hasta el 33 por ciento en ese ejercicio, según los cálculos que estima Daniel Armesto, socios del despacho Garrigues. .

La rebaja impositiva acordada por PNV, PSE y PP establece una rebaja general del tipo del Impuesto sobre Sociedades del 28 por ciento actual al 24 por ciento; mientras que paras las pymes y micropymes se pasa del 24 al 20 por ciento; en el caso de bancos y entidades de crédito los tipos permanecen iguales, sin rebaja, manteniéndose en el 28 por ciento (dos puntos por debajo del 30 por ciento que tributan las entidades de régimen común).

La reforma fiscal es gradual, se aplicará progresivamente en dos años, por lo que en 2018 los tipos bajarán dos puntos y en 2019 lo harán otros dos puntos. De esta forma, la rebaja de los tipos será percibida en toda su extensión por las empresas a partir del ejercicio 2020, cuando liquiden las cuentas de 2019.

En cambios la reforma de las deducciones, que introduce una serie de limitaciones en cuantías y plazos se producirá con efectos totales para el ejercicio 2018. Por tanto los efectos recaudatorios de la rebaja impositiva no serán bruscos para las Haciendas vascas e incluso inicialmente propiciarán un incremento de los ingresos por esas menores deducciones y la introducción del pago a cuenta.

El pago a cuenta o pago fraccionado el Impuesto sobre Sociedades establece que las grandes y medianas empresas, que deberán ingresar en octubre de cada ejercicio el equivalente a un 5 por ciento de la base imponible del último periodo declarado.

De facto, según explica Daniel Armesto, socio Garrigues, implica 'que en 2018 las empresas tendrán que pagar más' y cuantifica el coste fiscal total en un 33 por ciento, lo que supone un incremento de cinco puntos. En este sentido, Armesto explica que durante el ejercicio 2018 las empresas deberán cumplir con sus obligaciones fiscales correspondientes al ejercicio 2017, con la regulación de ese año (en que el tipo general es del 28 por ciento) y que como cada año deberán efectuar los pagos correspondientes en la liquidación del mes de julio.

En virtud de la reforma, las medianas y grandes empresas se van a ver en situación de tener que volver a cumplir con el fisco en materia de Sociedades tres mese después, en el mes de octubre, para abonar el 5 por ciento de la base imposible que les haya arrojado las cuentas del año 2017.

En ejercicios posteriores este efecto se irá diluyendo, ya que los pagos a cuenta ya entrarán la fase de liquidaciones (a pagar o a devolver), como ocurre con los contribuyentes personas físicas en su IRPF y las retenciones. Pero en ambos casos, con más de un año de retención en las arcas fiscales.

El pago a cuenta que introducirán ahora las Haciendas vascas sigue la senda que inició el ministro Montoro en 2016, pero en el caso en Régimen Común los pagos a cuenta son tres (abril, octubre y diciembre).

Una reforma positiva que beneficia a las pymes

El socio de Garrigues, Daniel Armesto, considera en lineas generales que la reforma fiscal acordada en Euskadi beneficia especialmente a las pequeñas y medianas empresas porque para esta tipología empresarial es muy complicado acogerse a las grandes deducciones de I+D+i, etc. y son precisamente las que abonan el tipo impositivo fijado en el impuesto.

De forma complementaria, Armesto considera que la rebaja de los tipos fiscales puede tener un efecto beneficioso a nivel internacional, ya que va en la línea de las tendencias fiscales que se están dando en la OCDE y en el seno de a Unión Europea. 'Si se hubiera mantenido un tipo del 28 por ciento se estaría enviando un mensaje negativo a los potenciales inversores', ya que, aunque reconoce que para las grandes empresas el tipo general no es tan relevante (al poder acogerse a deducciones), ahora se muestra una imagen de un país con una tributación favorable al desarrollo empresarial.

Esta misma tesis es la que ha defendido la patronal vasca Confebask y las territoriales Adegi, Sea y Cebek, que para su alivio finalmente ha visto como el nuevo pacto político ha permitido reconducir la situación inicial pactada por PNV y PSE que dejaba inalterable el tipo del impuesto en el 28 por ciento. Afirman, que gracias a esta reforma mejorará la situación financiera de las pymes, lo que redundará, según sus cálculos, en mayor inversión y creación de empleo.

Pero como todo, existen puntos de vista diferentes, como es el caso de una de las mayores empresas vascas, como es el grupo cotizado Gestamp Automoción. Su presidente, Francisco Riberas, en una entrevista en El Correo, abogó por una 'política fiscal que impulse el tejido industrial' que es la base de la economía vasca 'y para eso lo que se tiene que incentivar es que las empresas reinviertan y no que repartan dividendo', para abogar además por potenciar las inversiones en innovación.

Los puntos principales de la nueva reforma fiscal vasca

Se reduce el tipo general impositivo en cuatro puntos, del 28 al 24 por ciento para medianas y grandes empresas; y del 24 al 20 por ciento para pymes y micropymes. La rebaja se efectuará en dos años.

Se mantiene el tipo del 28 por ciento para las entidades de crédito y se fija el 19 por ciento para las entidades parcialmente exentas (mutuas, EPSV, sociedades de garantía recíproca (SGR), mercado de valores y sociedades de valores).

Finalmente hay un tipo de 31 por ciento para las actividades de exploración, investigación o explotación de yacimientos de gas o almacenes, mientras que el refino se vincula al tipo general del 24 por ciento.

Para contrarrestar la rebaja del tipo se eleva en cuatro puntos la tributación por cuota mínima, pasando del 13 al 17 por ciento para grandes y medianas; y del 11 al 15 por ciento para las pequeñas.

Se limita la cantidad para compensar bases imposibles negativas, al 70 por ciento de la base imponible positiva previa a la compensación para las pymes y al 50 por ciento para las grandes empresas. En compensación se amplia de 15 a 20 años el periodo en que pueden compensarse.

Se reduce del 45 al 35 por 100 el límite de cuota líquida aplicar deducciones y se limita al 70 por ciento deducciones por actuaciones en I+D+i.

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