Opinion legal

Sandbox: un entorno regulador innovador

Foto: Archivo

La transformación digital del sector financiero presenta enormes desafíos para los reguladores con nuevos modelos de negocio en los que juegan un papel muy activo entidades alejadas del tradicional perfil del sector financiero. El objetivo es claro: mejorar la eficiencia y competitividad del sector, manteniendo los actuales niveles de estabilidad financiera y de protección del inversor.

Junto a expresiones tan habituales como Fintech o Blockchain, en los próximos meses oiremos cada vez más la palabra Sandbox. De forma muy resumida el Sandbox es un espacio controlado de pruebas que permite valorar el impacto regulatorio que tiene la digitalización del sistema financiero.

Los participantes en los proyectos trabajarán conjuntamente con el regulador y recibirán su asesoramiento. Es un puerto seguro para la innovación, ya que las pruebas que se realicen en el mercado real estarán bajo seguimiento del regulador quien no adoptará medidas sancionadoras distintas a las del propio incumplimiento del régimen establecido en el protocolo.

Este espacio seguro permitirá probar nuevos modelos de negocio que todavía no están regulados o aplicar los avances tecnológicos a los actuales servicios financieros. Lógicamente, se establecen una serie de restricciones para garantizar que las pruebas tengan el menor impacto posible. Todos los inversores que participen lo harán voluntariamente y el número de operaciones a realizar en los mercados financieros será limitado, para evitar cualquier efecto nocivo, estableciéndose un sistema de garantías que cubra posibles daños.

Sin duda, el modelo de Sandbox impulsará el desarrollo de nuevas iniciativas que redunden en beneficio del sector financiero. Además, el pequeño inversor podrá tener una mayor seguridad en que los nuevos productos y servicios cumplen con la normativa vigente. Para los nuevos emprendedores será más fácil obtener financiación para sus proyectos si estas nuevas ideas son directamente supervisadas por el regulador.

El pasado mes de julio se aprobó el anteproyecto de ley de medidas para la transformación digital del sistema financiero cuyo periodo de consulta pública ha finalizado el 7 de septiembre. Con la nueva normativa, España será uno de los primeros países europeos en poner en marcha un modelo de Sandbox que, como se indica en su exposición de motivos, crea un espacio seguro para sus participantes y sin riesgo para el conjunto financiero. Conviene recordar que el Reino Unido fue el primer país en implementarlo en 2016.

El actual anteproyecto de Ley establece la forma de elección de los proyectos que participarán en este espacio de pruebas. Todos ellos deberán tener la tecnología como base de su innovación y deberán generar valor añadido en materia de cumplimiento normativo, eficiencia y competitividad. También, se define el marco para la valoración final de cada proyecto, así como las posibles decisiones o autorizaciones que puedan derivarse.

En la medida en que el modelo Sandbox permite probar nuevos proyectos en el mundo real, se reduce el coste de la innovación y el riesgo regulatorio. Para el regulador es una fuente de aprendizaje que permite una mejor valoración del impacto de la transformación digital en los mercados financieros.

Una vez aprobada la ley, los reguladores tienen ante sí un reto muy atractivo. Me parece fundamental que en su desarrollo se clarifique la metodología a utilizar para determinar qué modelos de negocio son realmente innovadores porque aporten beneficios concretos a los inversores o a los mercados en general. Además de verificar esa innovación, será preciso valorar las capacidades y los medios con los que cuenta cada proyecto para cumplir con los requerimientos exigibles.

También será necesario que el Ministerio de Economía y los reguladores definan con mayor detalle aspectos esenciales de la futura ley para una adecuada gestión de los proyectos. En concreto, qué herramientas informáticas se van a poner a disposición de los partícipes o cómo se va a formalizar ese "puerto seguro" que evite potenciales sanciones derivadas de operar en los mercados.

Además, será preciso definir previamente para cada proyecto la normativa a verificar y la propia interpretación que el regulador haga de los resultados obtenidos tras la realización de las correspondientes pruebas. Finalmente, clarificar cómo se desarrollará el proceso de autorización de los nuevos productos o servicios testados favorablemente.

Por otro lado, la transparencia sobre las actuaciones y acuerdos de los reguladores es otro elemento esencial. El anteproyecto de ley establece que el Ministerio de Economía e Innovación publicará un informe anual sobre transformación digital del sistema financiero donde se evaluará el resultado de esta iniciativa. Además de esa valoración global, será necesario conocer en qué medida proyectos desarrollados con éxito por una entidad puedan utilizarse por otras entidades. Es decir, habrá que armonizar innovación y competencia.

La experiencia en países donde ya se ha implantado ha puesto de manifiesto que su aplicación presenta retos significativos. No siempre es sencillo el acceso a determinados servicios bancarios prestados por terceras entidades y los inversores se muestran reacios a participar en estas iniciativas.

Por último, para las startups puede ser difícil para poner en marcha sus iniciativas por falta de medios, que puede solucionarse con algún tipo de esponsorización o partnership.

El modelo de Sandbox es una clara apuesta por la innovación que favorecerá una mayor integración de los tres sectores financieros: valores, seguros y banca, pero también una iniciativa perfectamente aplicable a otros sectores de la economía donde la tecnología juega un papel crucial en la innovación.

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