Opinión

Cataluña: el reloj que avanza es el de la carrera hacia las generales

El Parlamento de Cataluña. Imagen: EFE

La decisión del magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, de no conceder a Jordi Sànchez un permiso para acudir a la sesión de investidura prevista para el lunes, coloca a Cataluña otra vez en la casilla de salida en su objetivo de dar vida a un nuevo gobierno.

Por el momento, Roger Torrent ha pospuesto el pleno previsto para el lunes, a la espera de que el Tribunal de Estrasburgo se pronuncie sobre las medidas cautelarísimas que se presentarán el lunes ante la no excarcelación de Sànchez. Con estos retrasos, ya han transcurrido más de dos meses desde las elecciones del 21-D y los independentistas continúan sin encontrar un candidato apto para la presidencia de la Generalitat. O no tienen prisas porque el calendario hacia unas nuevas elecciones no corre, o realmente es que no les importa formar 'Govern', instrumental o no, porque el independentismo ya está jugando sus cartas a largo plazo; por si el PP no gana las elecciones a finales de 2019 o principios de 2020 y por si hay que firmar pactos 'distintos' en las municipales del próximo año. Existen indicios de que esta segunda alternativa gana puntos. ERC habla muy a menudo de "buscar" consensos más amplios y tiende la mano a Podemos y al PSC (o al PSOE), con la idea de conseguir finalmente el referéndum pactado; JxCat es una lista 'oportunista', que el PDeCat podría abandonar si se repiten elecciones para recuperar su sitio en el 'Parlament' y para no vivir bajo e l yugo de Puigdemont, que ha enterrado la tradición convergente al romper la economía con la DUI.

El 'exconseller' Santi Vila, en una entrevista con 'elEconomista', sugería a su todavía partido que se reagrupara con el catalanismo para recuperar a los votantes desencantados con los pasos dados y con la dependencia de la CUP. Y estos últimos, que ya viven en la República, seguirán jugando su papel crítico, manteniendo abierta la puerta a que otra vez se imponga la vía unilateral.

Puigdemont también parece que vislumbra posibilidades en el futuro y, además, espera para ver cómo progresa la causa judicial contra el 'procés' desde su refugio en Waterloo. Por ahora continúa utilizando su ventaja electoral y propagandística por su huida a Bélgica, mostrando cero interés en ceder su escaño para facilitar la investidura de un Gobierno de transición y no descartando otros comicios; con la esperanza de poder salir fortalecido, o de continuar manteniendo su escaño antes de que sea inhabilitado.

La realidad es que, según el 'CIS catalán', a pesar de las promesas incumplidas, los partidos independentistas volverían a obtener hoy la mayoría absoluta si se repitieran los comicios. Por lo tanto, el rupturismo todavía contaría con unos cuantos meses para 'pelear' con el Estado, tratando de convertirse en el eje de la precampaña de las elecciones generales.

En el fondo, con el 155 activado, cuentan con un arma para tratar de erosionar al Gobierno de Rajoy y obligarle a prorrogar los Presupuestos al debilitar sus alianzas. Basta con criticar cada una de las medidas que adopta y, si hay suerte, incluso alguna iniciativa puede robarle votos en el resto de España. 'República o Rajoy', reclamaba la campaña de ERC para el 21-D. Un eslogan que sigue resonando.

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