David y Goliat: empresas y Tercer Sector

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Dentro del concepto de economía social sostenible se ha revelado especialmente productiva la fórmula de potenciar las sinergias entre empresa y tercer sector. Se trata de un modelo basado en la lógica del win-win y no tanto en el de la caridad por parte de la empresa, pues, en este caso, ambos agentes salen beneficiados de la colaboración en términos económicos. Estas experiencias exitosas de win-win entre empresas y tercer sector sirven para demostrar varias cosas:

La primera es que el trabajo conjunto entre la empresa y el Tercer Sector no es producto de la crisis, contrariamente a lo que pueda parecer, hay sectores, como son el de la mensajería, la hostelería o el sector de la enseñanza, que han colaborado tradicionalmente con empresas que emplean personas con discapacidad o de la exclusión social, consiguiendo con ello devolver la dignidad en algunos casos y ofreciendo medios de vida, en otros, a personas que habían quedado fuera del sector productivo. En este sentido, encontramos empresas que han externalizado sus servicios de reciclaje, catering, limpieza o de reprografía, dejándolo en manos de empresas sociales que cubren sus necesidades al mismo tiempo que responden a una cuestión social.

La segunda es mostrar una nueva dimensión de la Responsabilidad Social de las Empresas, más allá del donativo "limpia conciencias" que permite ayudar especialmente en determinadas épocas del año, o del marketing social más útil para mostrar qué se hace en lugar de preocuparse por hacerlo bien. En este sentido no hay que olvidar que la Responsabilidad Social de las Empresas va más allá de estas actuaciones puntuales, es decir, se puede ser responsable todo el año dando empleo a los colectivos a los que antes les dábamos limosnas. La tercera es que todo esto no se improvisa y que la educación y la formación son fundamentales para lograr resultados exitosos. Es por ello fundamental el papel que realiza la Universidad formando profesionales responsables en el mundo de la política, la empresa o la comunicación preocupados por un futuro sostenible. Así mismo hay que apoyar programas de formación profesional que ofrezcan herramientas a los trabajadores para dar buenos servicios.

En definitiva, lo que muestra el win -win es que se puede ser solidario todo el año no ayudando sino colaborando con las empresas sociales, especialmente con los centros especiales de empleo que contratan a personas con discapacidad o las empresas de inserción que trabajan con personas que proceden de la exclusión social.

En ambos casos no estamos hablando de caridad ni de trabajo por debajo de los mínimos salariales ni de precios de servicios por debajo de mercado. Estamos hablando de verdadera colaboración en la que las empresas sociales ganan al cubrir sectores de servicios que trabajan bajo los parámetros de la sostenibilidad dando prioridad a los beneficios sociales de sus trabajadores sobre los beneficios económicos de su actividad. Para ello cuentan con profesionales (trabajadores sociales, integradores laborales, psicólogos) que apoyan al empresario social en la inserción de estos colectivos al mismo tiempo que contratan a trabajadores normalizados que desarrollan su trabajo en las mismas condiciones que lo harían en cualquier centro productivo de similares características.

Por su parte la empresa tradicional al contratar los servicios que ofrecen estas empresas están contribuyendo a reducir los costes sociales que el desempleo produce, reciben unos servicios personalizados en los que los responsables sociales se comprometen a cumplir con sus objetivos de forma impecable y en definitiva ayudan a recomponer una sociedad que se estaba resquebrajando por apoyar lo económico muy por encima de lo humano.

Todo esto demuestra que en estos momentos no importa ser David o Goliat, por el contrario, de lo que se trata es de unir esfuerzos y de utilizar los mecanismos que nos ofrece la ley para crear colaboraciones empresariales que mejoren la economía sin olvidar a las personas.

Empresa y Tercer Sector juegan, en esta dinámica, papeles igualmente loables desde el punto de vista solidario. Por ello, Apunts y la Cátedra de Economía Solidaria de la Universitat Abat Oliba CEU, que celebra sus diez años de existencia, han creído oportuno conceder unos premios en los que, de forma inversa a lo que suele suceder, será el Tercer Sector el que reconozca la labor de un grupo de empresarios comprometidos con la humanización de la economía. Sucederá el 22 de octubre en el marco de la Jornada 'Implementar la RSE: el win-win entre empresas y Tercer Sector'.


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