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Las cinco piezas de oro del arte contemporáneo

¿Es arte todo lo que resulta innovador, atrevido e, incluso, hasta insultante? La cama en la que la propia autora sufrió un aborto, una reinterpretación de La Última Cena en la que los apóstoles están representados por 12 monos, un tiburón flotando en una pecera de formol y una lata de sopa instantánea han batido récords en las casas de subastas y se han convertido en el objeto más deseado de los amantes del arte moderno.

1. Mi cama, de Tracey Emin: 240.000 euros

La mejor fórmula para hacer crecer el bolsillo de cualquier artista con dotes ultramodernos podría ser "a mayor atrevimiento, mejor puja". Siguiendo esta máxima, Tracey Emin logró 240.000 euros por Mi cama. Rozando el mal gusto, esta británica ha sido comparada por responsables de la Tate Moderm Gallery con talentos tan reconocidos como Picasso y Goya. Unas bragas manchadas de sangre, compresas, támpax y condones usados, una botella de vozka vacía, una caja de anticonceptivos, unas zapatillas viejas, un cenicero con colillas, paquetes de tabaco y unas medias son los elementos de esta obra, que se completa con un epitafio que dice “cada parte de mí está sangrando”.

2. La última cena, de Chris Ofili: 431.000 euros

Otra obra polémica y por la que La Tate Modern Gallery de Londres pagó 431.000 euros fue la reinterpretación de la Última Cena, de Chris Ofili. En ella, cada uno de los apóstoles está representado por un mono. El autor de esta obra, británico y promotor de la trash culture o cultura basura, ha desatado todo tipo de reacciones en sus espectadores. El propio Giuliani, alcalde de Nueva York, condenó una obra expuesta dentro de una colección dedicada a la Saatchi Collection en el Brooklyn Museum por representar a la Virgen con una túnica embadurnada de escrementos de elefante. El cuadro en cuestión se llama Santísima Virgen María.

3. La Imposibilidad Física de la Muerte en la Mente de Alguien Vivo, de Damien Hirst: 9,5 millones de euros

Mucho más moderada pero no por ello más barata fue la obra de Damien Hirst , La Imposibilidad Física de la Muerte en la Mente de Alguien Vivo. Charles Saatchi la vendió a un coleccionista estadounidense por la friolera de 9,5 millones de euros. Y es que adquirir un tiburón flotando en formol se puja a un precio elevado y más si su autor se ha posicionado a la cabeza de la escena mundial del arte contemporáneo .

4. Small Torn Campell Soup Can (Pepper Pot), de Andy Warhol: 11,7 millones de euros

Esta cantidad fue superada por la obra de Andy Warhol, Small Torn Campell Soup Can (Pepper Pot). La famosa lata de sopa instantánea, esta vez abollada, se vendió por 11,7 millones de dólares en una subasta. Warhol introdujo por primera vez el consumismo estadounidense en el mundo del arte y fijó el paso del tiempo mediante el rasgado de la etiqueta, marca Campell.

5. Congo: 20.000 euros

Otra de las pujas más llamativas fue una colección pagada por 20.000 euros en 1957 que simulaba fuegos artificiales. A priori podría parecer una minucia, pero su autor es Congo, un chimpancé que ha logrado el precio récord en 'su categoría'. El comprador, el estadounidense Howard Hong, aseguró haber estado dispuesto a pagar hasta 70.000 euros de haber sido necesario. Congo fue admirado por artistas como Picasso, Dalí y Miró y ha sido elevado a la categoría de Kandisky.

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