Auténticos sabores de Oriente en Madrid, inspirados por la cocina Real Thai
El boom de restaurantes asiáticos que se vive en los últimos años en las ciudades españolas tiene una faceta un tanto engañosa. Porque si bien la propagación de locales orientales debería suponer una apertura de los comensales más curiosos a nuevos sabores, la realidad es bien distinta: en casi todos los casos, estos locales adaptan las cocinas de sus respectivos países al gusto español, hasta el punto de que se pierde la auténtica esencia de esas gastronomías.
Ante tanto exotismo de pacotilla, el verdadero aventurero papilar se alegra sobremanera cuando descubre locales como Oam Thong, especializado en cocina Real Thai, capaz de seducir a los paladares más curiosos con una paleta de sabores verdaderamente insólita, al menos en Madrid.
Ambiente fríoLo peor del Oam Thong es la decoración del local. A fuerza de querer apuntarse al minimalismo en boga, muchas veces los decoradores consiguen un ambiente frío y, en este caso, incluso lóbrego. En todo caso, esto no eclipsa el interés de lo que sucede en la cocina, donde manda Po Hai Chiu, a la sazón chef y propietario. Este cocinero, que ya había dado muestras de su capacidad en el desaparecido Mekong, borda aquí platos plenos de sabores y contrastes. En cualquier caso, lo primero que tiene que saber el potencial cliente es que en este local lo que perfuma, perfuma, y lo que pica, pica. De ahí que los responsables del restaurante hayan añadido a la carta una calificación por estrellas, indicando el grado de ardor de cada plato. El nivel uno es perfectamente asumible casi por cualquier paladar; el dos, resulta ya más serio y el cinco, prácticamente imposible de resistir. "Sólo dos clientes consiguieron acabar el plato", cuenta casi con orgullo el maître, refiriéndose al top entre los ardientes platos de la casa: nuea oam thong (subtitulado "Infierno de ternera: un atrevimiento famoso por sus innumerables chiles secos y su inimaginable grado de picante"). Pues eso: inimaginable.
Pero en Oam Thong no todo son experiencias extremas. Hay también platos de un gran refinamiento, como el yam nuea (ensalada de carpaccio de buey, con lemon grass, hojas de lima de kaffir, pepino, cebolla, tomates cherry, cilantro, jugo de lima y ¡salsa de pescado!) o la sopa khao tom goong, con matices agripicantes, un clásico en las calles de Bangkok. También resulta sabrosísima la gama de currys verdes -la gran especialidad tailandesa- así como el goong pad nam markham piek (langostinos en salsa de tamarindo).
El servicio es amable y asiste muy bien al comensal en todas las lógicas dudas que surgen. La carta de vinos, corta pero suficiente. Y los postres, que no suelen ser un fuerte en los restaurantes orientales, resultan satisfactorios, sobre todo si se apuesta por los refrescantes sorbetes de frutas exóticas. Después de las ardientes sensaciones, el paladar los agradece.
MADRID
Corazón de María, 7. Tel. 915 15 10 49.
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