
Pedro Solbes avisó el miércoles de que se sentía "satisfecho de ser ministro de Economía" y que no tenía "ningún deseo de dejar de serlo". Y, debe ser verdad, porque no ha tardado mucho en recuperar el pulso y la firmeza para anunciar que el Gobierno dejará morir a las entidades financieras insolventes y que no saneen sus balances.El vicepresidente económico anuncia que en 2010 habrá que volver al ajuste presupuestario y mantener la deuda "claramente por debajo del 60% del PIB".

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