Las dimisiones de la ya exministra socialista de Sanidad, Carmen Montón, y la expresidenta popular de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, incrementan la presión sobre el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, que también cuenta en su currículum con un máster del Instituto de Derecho Público (IDP) de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), hoy disuelto.

El Partido Popular, y el propio Casado, han quitado hierro al tema y se han empeñado en hablar de un caso prácticamente anecdótico. Sin embargo, la juez del Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid no es de la misma opinión. En una exposición motivada de principios de agosto, la magistrada Carmen Rodríguez-Medel ve "indicios racionales de criminalidad" por los delitos de prevaricación y cohecho impropio y resolvió elevar el caso a la Sala Segunda del Tribunal Supremo por ser Pablo Casado aforado al ser diputado en Congreso.

El proceso judicial está, pues, en manos del Tribunal Supremo, que tiene que tomar la decisión de si admite a trámite el asunto o lo rechaza. Aunque no hay fechas, se calcula que el Supremo puede pronunciarse este mismo mes de septiembre, aunque lo más probable es que se vaya a octubre o incluso noviembre. Las alternativas son varias: que no acepte a trámite el proceso, lo que supondría la exoneración para el líder popular; que el tribunal llame a declarar a Casado o, incluso, que devuelva el caso al juzgado de instrucción 51 de Madrid para que siga con las diligencias para recabar más información.

En cualquiera de estos dos casos, Pablo Casado quedaría claramente señalado y tendría muy difícil resistir con el precedente de las dimisiones de Cifuentes y Montón. De hecho, el propio Casado ha reconocido que su máster oficial en Derecho Autonómico y Local, que dirigió Enrique Álvarez Conde, deja mucho que desear. En el mismo trato VIP que recibieron Cifuentes y otros diputados y altos cargos de la Administración central o autonómica, Casado no tuvo que asistir a clase, se le convalidaron 18 de las 22 asignaturas y tuvo que presentar un Trabajo Fin de Máster (TFM), aunque no lo defendió ante un tribunal por no ser necesario y nunca ha enseñado dicho trabajo. 

Las cuatro asignaturas que no se le convalidaron las aprobó mediante trabajos y fueron en todos los casos calificadas con sobresaliente. Sin embargo, Casado siempre ha alegado que se limitó a hacer lo que le indicaron desde la Rey Juan Carlos y ha optado por no dimitir.

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