Cuando todavía faltan más de dos meses para conocer quién será el máximo representante de los empresarios españoles durante los próximos cuatro años, en la patronal ya casi dan por descontado que la responsabilidad recaerá sobre Antonio Garamendi, presidente de Cepyme y número dos del actual jefe de la CEOE, Juan Rosell.

La junta directiva da este miércoles el pistoletazo de salida a una carrera electoral que finalizará el 21 de noviembre, fecha elegida para la celebración de los comicios. Aunque oficialmente podrían aparecer candidaturas alternativas hasta una semana antes de las elecciones, todo apunta a que Garamendi correrá solo en la carrera por la sucesión de Rosell. "Hay un 90% de posibilidades de que sea el único candidato", vaticinan fuentes empresariales, que admiten que "será una elección bastante cantada".

En los últimos meses se habían extendido los rumores sobre una posible candidatura del presidente de la patronal madrileña Ceim, Juan Pablo Lázaro, pese a que él siempre lo ha descartado, manifestando abiertamente su apoyo a Garamendi. También se había especulado con la posibilidad de que el presidente de la catalana Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà, pudiese optar al puesto, hasta que su junta directiva tumbó su expectativa de ocupar un sillón en Madrid.

El futuro presidente de la CEOE tendrá que afrontar un cambio de ciclo económico

Hasta donde se sabe, el empresario vasco contará, además de la madrileña, con el respaldo de organizaciones territoriales como la de Castilla-La Mancha, que este martes oficializó su apoyo, e importantes sectoriales como la propia Cepyme o la metalúrgica Confemetal.

Tiene también el beneplácito del propio Rosell, quien le situó como su mano derecha tras ganarle por un estrecho margen de 33 votos en las elecciones de diciembre de 2014.

Se cumplan o no las quinielas, lo que es seguro es que el futuro presidente de la CEOE tendrá que afrontar un cambio de ciclo económico. El martes la patronal rebajó su previsión de crecimiento para la economía española una décima para este año, hasta el 2,7%, y hasta tres décimas para 2019, hasta el 2,3%.

El sesgo se debe al "riesgo político en Cataluña, el Gobierno en minoría y la proximidad de elecciones autonómicas y locales". A juicio de la CEOE, la política presupuestaria expansiva plantea dudas sobre el cumplimiento de los objetivos marcados por Bruselas, por lo que recuerdan al Gobierno que "mantener la disciplina presupuestaria debe ser una prioridad".

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