Las constructoras españolas vuelven a tropezar en sus aspiraciones en la mayor infraestructura que hay hoy en marcha en Europa, la nueva línea de alta velocidad de Reino Unido, el High Speed 2 (HS2), que unirá en una primera fase Londres y Birmingham. Aunque no hay comunicación oficial, de acuerdo con fuentes del mercado, tanto ACS como Ferrovial se han quedado a las puertas de conseguir los contratos para las estaciones del AVE británico, con un valor conjunto de alrededor de 3.000 millones de libras (3.370 millones de euros). Un revés que se suma al que las dos compañías, junto con Acciona y FCC, recibieron en el verano de 2017, cuando perdieron en la puja final por los trabajos de construcción de la red, por un importe de 6.600 millones de libras (7.400 millones de euros).

Los proyectos licitados son dos: la remodelación de la actual estación de Euston, ubicada al norte de Londres, por 1.700 millones de libras (1.910 millones de euros), y la construcción de la nueva estación de Old Oak Common, situada al noroeste de la capital británica, por un importe de aproximadamente 1.300 millones de libras (1.460 millones de euros). La sociedad promotora del HS2 preveía revelar esta semana los adjudicatarios, aunque previsiblemente retrasara el anuncio público unas semanas. Ahora bien, como ocurriera el año pasado, el organismo británico ha concentrado sus preguntas y aclaraciones en los consorcios que no están capitaneados por las empresas españolas, según explican fuentes conocedoras del proceso en Reino Unido. Una realidad que entierra sus expectativas.

ACS unió sus fuerzas, a través de su filial de construcción Dragados, con la británica Mace para pelear por los contratos de las estaciones. Mientras, Ferrovial hizo lo propio con la holandesa BAM Nuttall, con la que ya pujó por los proyectos de construcción de la línea de alta velocidad y con la que ya ha tenido éxito en otros concursos en Reino Unido.

De acuerdo con las mismas fuentes, el consorcio formado por la inglesa Costain y la sueca Skanska figura como el máximo favorito para ejecutar la remodelación de la estación de Euston. Ambas constructoras ya triunfaron en dos adjudicaciones en la zona sur del HS2 por alrededor de 2.000 millones de libras (2.250 millones de euros). Para aquellos contratos también se aliaron con la austriaca Strabag y la ingeniería española Typsa. Por su parte, para el proyecto de la nueva estación Old Oak Common, emerge la unión de empresas integrada por la inglesa Balfour Beatty y las francesas Vinci y Systra. Este consorcio igualmente resultó vencedor de dos de los lotes adjudicados en 2017, por un importe conjunto de 2.200 millones de libras (2.470 millones de euros).

Talgo y CAF se erigen como las esperanzas españolas, compitiendo por el suministro de 54 convoyes

Las constructoras españolas se mantienen así fuera de las principales contrataciones del HS2 a pesar de su amplia trayectoria en la construcción de este tipo de proyectos en todo el mundo y de la notable presencia tanto de ACS como de Ferrovial en Reino Unido. El grupo que preside Rafael del Pino consiguió hace dos años los trabajos previos del tramo central de la línea de alta velocidad por 300 millones de libras (340 millones de euros) y hace escasas fechas su filial Amey ganó la construcción de dos subestaciones eléctricas para apoyar los trabajos de desarrollo de la infraestructura.

A la espera de que salgan los concursos de la segunda fase que unirá el HS2 con Manchester y Leeds, las esperanzas españolas recaen en Talgo y CAF, los fabricantes de trenes que compiten por el contrato de suministro de 54 convoyes de alta velocidad cuyo valor total asciende a 2.750 millones de libras (3.090 millones de euros).

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