Por ahora, la crisis en los países emergentes se ha focalizado en Argentina y Turquía. Sin embargo, el riesgo de contagio a otras economías sigue existiendo y de producirse, Europa es vulnerable a ser una de las regiones más dañadas.

A día de hoy, el Viejo Continente es una de las regiones más vulnerables a los shocks en los países emergentes. Como se ha podido ver en las últimas semanas, las bolsas de Europa han sufrido en sus cotizaciones las turbulencias en estos países, mientras que Wall Street ha sido receptor neto de las salidas de capital de los países en desarrollo. Wall Street se encuentra muy cerca de máximos históricos, mientras que el bono del Tesoro a 10 años sigue ofreciendo un interés por debajo del 3% ante la fuerte demanda de la deuda americana.

Deuda y vulnerabilidad

En Europa la situación es muy diferente. El elevado nivel de endeudamiento, una elevada exposición de empresas europeas a los emergentes y un crecimiento que pierde fuerza podría convertir a Europe en el gran daño colateral de la crisis de los emergentes, una situación similar a la que sufrió Japón en 1998 tras la crisis de los 'tigres asiáticos' en 1997, aseguran los economistas de Bank of America Merril Lynch (BofAML), en declaraciones recogidas por la agencia Bloomberg.

"Si la crisis cambiaria en los mercados emergentes se convierte en global y afecta a todos los activos, pensamos que la tensión vendrá por Europa, como ocurrió con Japón en 1998, antes de alcanzar finalmente las costas de EEUU", aseguran los expertos del BofAML.

Según el indicador adelantado de crisis cambiarias de Nomura, los países más vulnerables a las actuales tensiones son Sri Lanka, Sudáfrica, Argentina, Pakistán, Egipto y Turquía. Sin embargo, en la lista también aparecen economías europeas (además de Turquía) como Ucrania, Rumanía, República Checa o Croacia. Las dos primeras presentan un mayor riesgo de contagio que países como Colombia, India o China. Es decir, el contagio de los emergentes a Europa podría llegar por el este del Viejo Continente. 

Las turbulencias pueden volver

Aunque esta semana parece que las divisas emergentes gozan de cierta tranquilidad, la crisis cambiaria podría atacar a los mercados en cualquier momento. Mohamed El-Erian, economista jefe de Allianz, ex asesor de Desarrollo Global de la Casa Blanca y experto en mercados emergentes, destaca en un artículo de opinión publicado en Bloomberg que hay que mantener la cautela y no lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo.

El-Erian cree que "es demasiado pronto para descartar la posibilidad de que la volatilidad financiera de las últimas semanas pueda desestabilizar algunos indicadores fundamentales económicos y financieros, llevando a un retorno de las turbulencias del mercado".

Además, este experto cree que "los casos de los países que generan mayor inquietud aún no se han resuelto: ni Argentina ni Turquía, los dos grandes casos principales, han realizado una combinación de ajustes de política y nuevos movimientos que colocarían a sus economías en un camino seguro hacia la estabilidad".

El entorno externo sigue siendo incierto, asegura El-Erian que las economías emergentes se encuentran en un contexto global "caracterizado por una creciente divergencia en el rendimiento entre las economías avanzadas, incertidumbres políticas, un sistema de comercio internacional menos estable y unas políticas de bancos centrales que avanzan hacia la normalización. Los riesgos inmediatos provienen de cambios potencialmente desestabilizadores en el dólar y las condiciones financieras internacionales".

Los expertos de Bloomberg creen esta desestabilización podría coincidir con el fin de las compras netas de bonos del Banco Central Europeo, lo que puede provocar un aumento del coste de financiación para las empresas europeas.

Además, si la crisis se extiende en los emergentes, los inversores europeos podrían deshacer sus posiciones en esas economías y 'repatriar' sus fondos a Europa provocando una apreciación del euro, lo que presionaría los ingresos de las empresas europeas, muy enfocadas a la exportación.

Tommy Ricketts, estratega de BofAML, cree que un "euro débil, un tono positivo en la economía global (sobre todo para las exportaciones) y unos spreads ajustados son el mejor cóctel para que las acciones europeas funcionen mejor... ahora mismo, los riesgos muestran que la situación está en el lado contrario".

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