El soberanismo celebra hoy la primera Diada tras el 1-O y la declaración de independencia de Cataluña sumido en una profunda división interna sobre cuáles son los pasos a seguir para lograr sus objetivos. Aquellos hechos de octubre terminaron con la intervención del autogobierno por parte del Estado a partir de la aplicación del artículo 155 de la Constitución y con las elecciones del 21-D, que dejaron el liderazgo del independentismo muy reñido entre Esquerra y JxCat. Además de esta simetría de fuerzas, las dos formaciones mayoritarias del soberanismo han ido tomando estrategias divergentes sobre cuál debe ser el futuro del procés. Mientras los partidarios del expresidente catalán Carles Puigdemont y de su sucesor al frente del Govern, Joaquim Torra, mantienen viva la llama del "mandato" del 1-O para construir una república catalana, cada vez son más las voces que se alzan para encarrilar el independentismo hacía una vía más realista, especialmente entre las filas de Esquerra.

La última muestra la dio ayer el presidente de ERC, Oriol Junqueras, que en una entrevista en TV3 renunció a cualquier tentación unilateral al afirmar que no puede llegarse a la independencia a partir de "atajos" y recuperó la apuesta por un referéndum pactado con el Estado. Para lograrlo, Junqueras rechazó volver a cometer los "errores" del pasado y defendió "hablar claro" para reconocer donde está actualmente el proyecto independentista en Cataluña, muy alejado del estado propio que prometían sus líderes ahora hace un año.

Ganar credibilidad

El líder republicano afirmó que Torra no debería disolver el Govern y convocar elecciones anticipadas ante la situación de bloqueo del procés, puesto que Cataluña necesita estabilidad y "unas instituciones fuertes desde donde exprimir al máximo todas las posibilidades de autogobierno" para dejar constancia de que la autonomía es un techo que limita lo que se podría alcanzar con la independencia. Y consideró que el Ejecutivo catalán tiene que gobernar y debe hacerlo lo mejor posible para ganar credibilidad entre aquellos que todavía no son independentistas. El diputado de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, apuntó en la misma línea que su líder al proponer que se debería "pinchar la burbuja del independentismo mágico" y optar por el realismo.

El posicionamiento de los republicanos llegó justo un día después que Torra reiterara en una entrevista en La Sexta su intención de "hacer efectiva la república catalana", aunque sin cerrar la puerta al proceso de diálogo iniciado entre su Govern y el Ejecutivo liderado por el presidente Pedro Sánchez.

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