Este martes la danesa Vestas se reúne con los sindicatos para informarles sobre la decisión de prescindir de unas 400 personas en su fábrica de palas eólicas de Daimiel (Ciudad Real), alrededor del 40% de toda la plantilla, contratada temporalmente por medio de Manpower, a partir de mediados del próximo mes de noviembre.

Oficialmente se trata de una suspensión temporal de empleo provocada por la transformación de la factoría, que comenzará a fabricar palas para un aerogenerador más moderno y potente: la empresa va a abandonar la producción de las aspas de 61,7 metros de longitud del modelo V-126 -de 3,45 MW- para fabricar las aspas de 73,7 metros del modelo V-150, con 4,2 MW.

Ahora bien, los representantes de los trabajadores no se fían; Vestas toma sus decisiones de un modo muy centralizado en Dinamarca y tiene sus mercados de referencia, y sus prioridades, en otras latitudes. Además, la herida provocada por el cierre de la fábrica de Villadangos del Páramo (León) está muy reciente: el martes se empezaron a negociar las condiciones del ERE de extinción de sus 362 empleados y los sindicatos -que afirman "partir de cero" en la negociación-, tienen bloqueada la fábrica como medida de presión.

Vestas anunció que seguiría invirtiendo en las instalaciones de Lugo y de Daimiel

De momento, las luces de alarma se han encendido en Daimiel porque Vestas ha anunciado un retraso sobre el calendario originalmente previsto: la actividad de la planta no podrá reanudarse hasta los meses de febrero o marzo del año que viene, porque hasta esas fechas no se habrá concluido el montaje de las líneas de producción para la nueva máquina V-150.

Se da la circunstancia de que Vestas, tras reunirse la semana pasada con Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, anunció que pensaba seguir invirtiendo en las instalaciones que le quedan en España, la de Viveiro (Lugo) y la de Daimiel "para convertirlas en referentes de producción para Europa", según la nota de prensa emitida por el propio Ministerio.

Y el pasado viernes, durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros, Isabel Celaá apuntó que Ribera había mantenido una reunión con directivos de la firma danesa "para iniciar los trabajos que impidan" el cierre de la planta de León.

Trabajadores temporales

Vestas contrata los servicios de la ETT Manpower para que le suministre cerca de la mitad de la plantilla de Daimiel, unos 450 empleados, a partir de una bolsa de empleo de 700 a 800 personas, que rota en función de las necesidades de la factoría, según reveló El Periódico de la Energía. Estas son las personas que, en el mejor de los casos, tendrán que dejar de trabajar en la fabricación de palas de molino más tiempo del previsto.

elEconomista intentó el martes sin éxito recabar la posición de la empresa sobre la situación en Daimiel.

Logra contratos para montar 600 MW en España

Fuentes sindicales dan por cierto que Vestas ha conseguido adjudicarse unos 600 MW eólicos en las subastas celebradas el año pasado, que debe montar antes de 2020. Esta carga de trabajo, más la necesidad de reactivar el mercado eólico en España para cumplir los objetivos europeos de renovables con vistas a 2030, debería otorgar continuidad a la actividad de la firma en el país. Pero, en cualquier caso, las dos factorías que le quedan, en Viveiro y Daimiel, están bien comunicadas y llevan años produciendo equipos para el extranjero.

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